A través de la lente de la historia

Fotos familiares y una carta en Ladino desde Belgrado durante el Holocausto

Moric Kalderon y Regina Majer el día de su boda. Belgrado, principios de la década de 1920   Más fotos

En 1939 en Belgrado, Yugoslavia (actual Serbia), Isabella Baruch (apellido de soltera Majer) dio a luz a su hijo, Eli. Dieciocho meses después, los alemanes invadieron Belgrado, y en menos de un año, el noventa por ciento de los judíos de la ciudad había sido asesinado, incluyendo a casi toda la familia Majer.

Refael Majer era rabino, matarife (shojet) y cantor en Belgrado. Él y su esposa Rivká (apellido de soltera Almozelino) tuvieron ocho hijos: Eleonor, Regina, Stella-Esther, Matilda, Haim, Hana, Sophie (que murió en la infancia) e Isabella-Elisheva.

Eleonor se casó con Nissim Ruben y tuvieron tres hijos: Marcel, Refael-Rola y Solomón (Moni). Regina contrajo matrimonio con Moric Kalderon y tuvieron una hija, Sarah-Sarika y un hijo, Avraham-Feja. Stella se casó con Isak Toby, un rico banquero, y tuvieron una hija, Klara, y un hijo, Shabtai-Sasha. Matilda contrajo nupcias con el Dr. Asher Baruch, un dentista de Sofía, Bulgaria y Hana se casó con Moric Cohen. Haim permaneció soltero.

En 1938, Rivká falleció. Ese mismo año, Isabella se casó con Eliezer-Lazer Baruch, el hermano de Asher, en Sofía. Se mudaron a Belgrado y en 1939 nació su hijo Eli-Eliyahu. Matilda e Isabella, ambos maridos y el pequeño Eli vivían juntos en la casa de Belgrado donde se encontraba la clínica de Asher.

Los alemanes invadieron Yugoslavia el 6 de abril de 1941 y unas 3.000 personas, incluidos judíos, murieron en el intenso bombardeo. Durante el mismo bombardeo, la casa de las familias Baruch quedó reducida a escombros. Los familiares acudieron en su ayuda y se mudaron junto a Refael. El 13 de abril, los alemanes ocuparon Belgrado y ordenaron la elaboración de un censo: unos 9.000 de los 11.000 judíos de Belgrado fueron registrados. Eliezer evadió el registro y se presentó en la embajada de Bulgaria en Belgrado, solicitando recuperar su ciudadanía búlgara, a la que había renunciado cuando se casó con Isabella y se mudaron a Belgrado. Su solicitud fue concedida y también obtuvo permisos de viaje para tanto para su esposa, como para su hijo. Eliezer regresó solo a Bulgaria a principios de junio. Todos sus esfuerzos por persuadir a su hermano Asher de que hiciera lo mismo fueron en vano, ya que Isabella quería permanecer junto a su familia y se quedó en Belgrado. Poco después del inicio de la ocupación, su hermana Stella murió durante un procedimiento médico.

Los judíos de Belgrado fueron sometidos a diversos edictos del gobierno militar alemán diseñados para dañar su estatus y su capacidad para ganarse la vida y limitar su contacto con el resto de la población no judía. La mayoría de los jóvenes, hombres y mujeres, se vieron obligados a trabajar, principalmente limpiando los escombros del bombardeo. La familia Majer no sintió el peligro inminente: los adultos recordaban la Primera Guerra Mundial e insistían en que, «pasaremos por esto, como lo hicimos entonces». El hijo de Eleonor y Nissim, Marcel, era un oficial del Ejército serbio y cayó en manos alemanas, motivo que fue de gran preocupación para la familia.

Después del estallido del levantamiento en Serbia en julio de 1941, hubo un arresto masivo de hombres judíos en Belgrado. A finales de agosto, la mayoría de ellos habían sido encarcelados en el campo de concentración de Topovske Šupe, a las afueras de la ciudad. A finales de julio, los alemanes fusilaron a Moni, el hijo de Eleonor y Nissim, y otros dos jóvenes judíos, con el pretexto de que habían estado implicados en el tiroteo de un oficial alemán.

A finales de agosto, Isabella y Eli lograron llegar a Sofía y se reunieron con Eliezer. Recibieron una sola carta de su cuñado Moric Cohen y su sobrino Refael-Ruben desde el campo de Topovske Šupe, pocos días antes de que Moric y Refael fueran asesinados. Moric escribió así en ladino (judeo-español), en el dialecto de los judíos de la antigua Yugoslavia:

Belgrad 16 XI 1941

Kiridos,

Oy mi gusti muj muntschu kuando vinimos avizitar il sinjor Petrov u Dario [tremint], dimandi por todus vozotrus i mi aligri ki estesch todus grasjas al Djo muj buenus.

Pur muzotrus non puedu dizir komu stamus grasjas al Djo ke stamus dajinda a Belgrad, di la famija entera solu jo i Rube stamos aki, lus otros non savemus ondi stan, grasjas al Dj oki alas muheris non stan turkando i ken savi fin kuandu.

Non vus puedu muntschu skrivir pur ki non tengu nada bueno di skrivir, solu arodu al Patron dil Mundu, ki mus de salud i vida i ki mus adjuntamus todus lus kiridus dun spues di la gera.

Vus saluda todus i beza vuestru Moric, di la Hana.

Belgrado, 16 de noviembre de 1941.

Queridos [míos],

Hoy me alegré muncho cuando fuimos a visitar al Señor Petrov Dario, pregunté por todos vosotros y me alegré [de saber] que estéis todos bien, gracias a Dios.

Sobre nosotros no puedo decir cómo estamos, gracias a Dios todavía estamos en Belgrado. De toda la familia, solo Rubén [Refael] y yo estamos [seguimos] aquí. Los demás [otros], no sabemos dónde están. Gracias a Dios todavía no han tocado a las mujeres, y quién sabe hasta cuándo.

No os puedo escribir mucho porque no tengo nada bueno que escribir. Sólo ruego al Señor del Universo, que nos de salud y vida y que nos juntemos con todos nuestros [seres] queridos después de la guerra. Os saluda y besa vuestro Moric, de Hana.



En septiembre de 1941, comenzó el asesinato de los internos del campo de Topovske Šupe por medio de pelotones de fusilamiento y ejecutados por el ejército alemán. La mayoría de los prisioneros habían sido asesinados a finales de noviembre. En diciembre, las mujeres y los niños judíos de Belgrado fueron arrestados y encarcelados en el campo de concentración de Sajmište. En marzo de 1942, se envió un camión de gas desde Berlín y, a principios de mayo, todas las mujeres y niños encarcelados en Sajmište habían sido asesinados con gas. En menos de un año de la invasión alemana, el noventa por ciento de los judíos de Belgrado habían sido aniquilados.

En Sofía, la capital búlgara, Eliezer, Isabella y Sophie fueron sometidas a los decretos antijudíos aprobados por las autoridades búlgaras, incluido la confiscación de propiedades, la discriminación y las marcas de identificación. Eliezer fue enviado a un campo de trabajo forzado en Bulgaria. En 1943, Isabella y Eli se vieron obligados a dejar Sofía y vagaron de un lugar a otro. Después de la guerra se reunieron con Eliezer en Sofía. Se trasladaron a Pirot y, en marzo de 1945, regresaron a Belgrado. Isabella fue a ver a las mujeres serbias que habían trabajado en las casas de sus hermanas antes de la guerra y descubrió el trágico destino de su familia.

De toda la familia Majer, los únicos que sobrevivieron fueron Isabella, su esposo e hijo, y su sobrino Marcel, quien sobrevivió al cautiverio alemán porque su identidad judía nunca fue descubierta. El resto de la familia fue exterminada.

En diciembre de 1948, Eliezer, Isabella y Eli emigraron a Israel. Tuvieron otro hijo en 1949 y construyeron su hogar en Jerusalén. Marcel también emigró a Israel.

En 1955, Marcel Reuven-Ruben envió «Hojas de Testimonio» a Yad Vashem en memoria de sus padres: Eleonor y Nissim, y sus hermanos Refael y Moni. En 2002, el Dr. Eli Baruch presentó «Hojas de Testimonio» en memoria de su abuelo Refael, su tío Haim, sus tías Eleonor, Regina, Matilda y Hana y sus respectivas familias. En 2015 donó documentos, fotografías y artefactos a Yad Vashem para la posteridad, como parte del proyecto nacional israelí «Recuperando los fragmentos». Una de las fotos que se muestran en esta exposición documenta un evento alegre antes de la guerra, cuando la familia fue fotografiada mientras vestían atuendos festivos. De los veintiún individuos identificados en la fotografía, uno murió antes de la guerra, diecinueve fueron asesinados en el Holocausto y solamente uno sobrevivió.