"No me olvides" - Álbumes infantiles de la época del Holocausto

Františka Quastler


Františka nació en 1931 en Bratislava, Eslovaquia, y era hija única  de Olga y Mordejái Quastler. El padre era contable y la familia era pudiente. Este logró obtener para su familia documentos falsos que certificaban que eran cristianos y más tarde consiguió para todos la ciudadanía argentina. A pesar de poseer esos papeles los movimientos de la familia estaban limitados y se les obligó a entregar sus bienes. Parte de estas fueron escondidas en casas de campesinos no judíos, conocidos del padre.

Después de que los alemanes ocuparon Eslovaquia en el verano de 1944,  Františka y su familia –los padres, la abuela Ida, el tío Artur, la tía Gisela, los dos primos, Dov y Tommy y un amigo del padre- encontraron refugio en una aldea. Seis meses después el escondite fue descubierto, les confiscaron lo que quedaba de sus bienes, fueron arrestados y conducidos al campo de Sered en Eslovaquia y de allí deportados a los campos. El padre, el tío y sus dos hijos fueron deportados a Buchenwald.

Františka, junto con su madre, la abuela y la tía fueron deportadas a Ravensbrück. La abuela falleció en el vagón de ganado durante el viaje. Fueron asignadas a tareas agotadoras e innecesarias y después de unos dos meses y medio Františka y su madre fueron transferidas a la fábrica Siemens que funcionaba en el campo. La tía Gisela enfermó de tifus y falleció en el hospital del campo. Las dos últimas semanas en el campo fueron especialmente duras, porque se interrumpió el trabajo en la fábrica, el lugar estaba bajo toque de queda y no recibían ningún tipo de alimento, sólo agua. Se difundió un rumor que estaban buscando prisioneros escandinavos y anglosajones y luego buscaron personas con nombres específicos. Františka comprendió que si se quedaban en el campo no sobrevivirían. A pesar de no tener idea por qué estaban reuniendo a ciertas personas, quiso que fuese agregada a la lista con el argumento de que era americana, dado que tenía documentos que certificaban ciudadanía argentina. Su madre se opuso a la idea y perdieron la oportunidad de ser registradas, pero Františka insistió y por último, a pesar del peligro, consiguieron llegar al portón sin ser advertidas y subieron a uno de los autobuses de la Cruz Roja en abril de 1945.

Madre e hija llegaron a Suecia. Františka comenzó a ir a la escuela. Después de un tiempo descubrieron que el padre había sobrevivido y regresado a Bratislava. Se volvieron a encontrar en Checoslovaquia en 1946, para comprobar que solamente Dov, el hijo de Artur y Gisela, había sobrevivido. Mordejai reanudó sus actividades pero las pertenencias familiares que pudo encontrar después de la guerra fueron confiscadas y nacionalizadas por el régimen comunista en 1949.

Aproximadamente un año después los Quastler emigraron a Israel vía Viena, donde Františka conoció a quien sería su esposo, Shlomo Stern. Se estableció en un kibutz y cambió su nombre por el de Nurit. Mordejai y Olga vivían en Jerusalén. Nurit y Shlomo tuvieron dos hijos. Nurit trabajó más de 30 años como maestra en una institución educativa para ciegos.