Visados al Japón

Sempo Sugihara

Japón

Sempo SugiharaSempo Sugihara
La familia Sugihara La familia Sugihara
Judíos esperando por visados al frente del consulado japonés en KovnoJudíos esperando por visados al frente del consulado japonés en Kovno
Documentos de viaje sellados con un visado de SugiharaDocumentos de viaje sellados con un visado de Sugihara

En noviembre de 1939 Chiune – Sempo Sugihara, un diplómatico japonés de carrera fue enviado por el gobierno de su país para servir como cónsul en Kovno (Kaunas), por entonces la capital de Lituania. Como parte de su misión , debía observar las maniobras del ejército alemán al otro lado de la frontera para que el Alto Mando japonés pudiera tener información anticipada del ataque contra la Unión Soviética.

Cuando Lituania fue anexada por la Unión Soviética en el verano de 1940 los diplomáticos extranjeros fueron notificados que debían abandonar el país hasta fines de agosto. Mientra estaba haciendo sus maletas, Sugihara fue informado de que una delegación judía estaba esperando a la entrada del consulado y solicitaba encontrarse con él. Estaba encabezada por Zeraj Warhaftig – un refugiado judío que años más tarde se convertiría en ministro del Estado de Israel. Sugihara accedió entrevistarse con la delegación para una breve conversación. Ésta había llegado con un pedido deseperado. Los refugiados judíos en Lituania estaban pasando momentos muy difíciles, viendo como las puertas de los países del mundo se cerraban ante ellos. Se había vuelto prácticamente imposible obtener visados de inmigración a cualquier parte del mundo. En su deseperada búsqueda de países que les permitieran la entrada encontraron que Curazao – en ese entonces una colonia holandesa – no exigía visados de ingreso. Ello les permitiría abandonar Lituania, pero dado que la guerra había clausurado las posibilidades de viajar hacia el Oeste, la delegación le solicitó al cónsul de que emita visados de tránsito. Con éstos podrían obtener permiso para cruzar la Unión Soviética.

El cónsul japonés les pidió esperar hasta tanto obtenga una autorización de sus superiores para emitir los visados. No existía ninguna indicación que el Ministerio de Relaciones Exteriores japonés iba a acceder a ese pedido fuera de lo común. Sin embargo Sugihara estaba muy preocupado por la difícil situación de los refugiados y comenzó a emitir visados sin haber todavía obtenido la autorización de su ministerio. Nueve días más tarde llegó la respuesta de Tokio que negaba la autorización. Sugihara decidió de todos modos seguir concediendo los visados. Su esposa relató más tarde de qué forma las dificultades de los desesperados refugiados impactaron a su marido. Después del encuentro con la delegación estaba preocupado y meditabundo, hasta que se decidió a desobedecer las órdenes y continuar. En poco tiempo, antes de que el consulado fuera clausurado estampó aproximadamente 3.500 visados de tránsito. Gracias a Sugihara los receptores de esos visados pudieron abandonar Europa y escapar a los asesinatos que comenzaron un año más tarde. Entre ellos había muchos rabinos y sabios talmúdicos. Su fuga, por un estrecho margen, permitió reestablecer las escuelas tradicionales judías en otras partes.

Con un plazo muy corto a disposición para abandonar el país y un personal escaso, Sugihara se ocupó él mismo de estampar los visados. Se dice que lo estuvo haciendo en la misma estación de trenes antes de emprender el viaje que lo alejó de Lituania. También reclutó la ayuda de algunos judíos para tal fin. Ignorantes éstos del japonés muchas de las visas fueron selladas al revés. Mientras todo esto ocurría Sugihara estaba recibiendo advertencias de Tokio de no emitir visados sin el debido procedimiento.

De Kaunas Sugihara fue enviado a abrir un consulado en Koenigsberg (hoy Kaliningrad) y luego a Bucarest. Después de su regreso al Japón en 1946 fue despedido del servicio exterior. A su entender ello fue consecuencia de su insoburdinación como cónsul en Kaunas. Desde entonces tuvo que mantenerse haciendo trabajos ocasionales.

Los visados otorgados por Sugihara salvaron las vidas de muchos judíos de manos de los nazis, que invadieron Lituania en 1941. En 1984 Yad Vashem otorgó a Chiune-Sempo Sugihara el título de Justo de las Naciones. Dos años más tarde falleció. Hoy en día es considerado un héroe en su país.