Un regalo de cumpleaños para papá

Henry Jacques Cooymans
Marie y Alice Hedwig Franciska (Schoeller)
Jantje y Cees Wolswinkel
Numans, Siebe Ritgerus y Gerry (Rutger)
Kohly, Hein y Marguerita Yvonne (Knus)

Holanda

Lieneke con sus padres y hermanos antes de la guerraLieneke con sus padres y hermanos antes de la guerra
Lieneke (a la derecha) y su hermana Rachel antes de la guerraLieneke (a la derecha) y su hermana Rachel antes de la guerra
Jacob van der Hoeden recibe el Premio Israel de agricultura de manos del Primer Ministro David Ben GurionJacob van der Hoeden recibe el Premio Israel de agricultura de manos del Primer Ministro David Ben Gurion

Como muchas otras familias judías de Holanda , los Hoeden tuvieron que tomar la dolorosa decisión de separarse para poder sobrevivir. Padres e hijos debieron ocultarse en lugares diferentes, frecuentemente sin posibilidades de contactar entre sí y sin tener noticias de cada uno. Cuando la situación se volvía difícil se veían en la necesidad de cambiar de escondite.

Al comenzar la guerra el doctor Jacob van der Hoeden enseñaba bacteorología en el Hospital Académico de la ciudad de Utrecht. Después que los alemanes ocuparon Holanda uno de sus alumnos, Henry (Harry) Cooymans le dejó una nota que decía: "Sabiendo que es  Ud. judío y que podría encontrarse en dificultades, le dejo mi nombre y dirección. Puede ponerse en contacto siempre que necesite ayuda".

Al comenzar las deportaciones de los judíos de Holanda en el verano de 1942 el Dr. Van der Hoeden se vió ante una difícil decisión. Con la convicción de que la mejor posibilidad de sobrevivir sería dividiendo la familia, el tendría que separarse de sus hijos. Permanecer en escondites diferentes significaba que los padres no podrían saber si los niños estaban a salvo; y que éstos serían arrancados de su familia, llevados con extraños,  donde deberían permanecer por largos períodos totalmente aislados de sus padres y hermanos.

Las dos hijas menores de la familia van der Hoeden, Rachel y Jacqueline (Lieneke), de 13 y 9 años respectivamente, fueron tomadas por una familia, pero muy rápidamente su escondite se volvió inseguro. El padre recordó a su antiguo estudiante de medicina Harry  Cooymans y se puso en contacto con él. Alice y harry Cooymans ofrecieron inmediatamente refugio a las niñas en su casa en St. Oedenrode, Brabante del Norte. Rachel y Lieneke permanecieron con la familia Cooymans desde octubre de 1942 hasta abril de 1943. Las dos jóvenes fueron presentadas como miembros de la familia, y tratadas como tales en todos los aspectos. Estudiaban, ayudaban a decorar el árbol de Navidad, entonaban villancicos, realizaban paseos ocasionales en los bosques acompañadas de los tres hijos de la familia Cooymans (de siete, cinco y tres años), acompañados de su nodriza e incluso participaban de los rezos vespertinos. Su verdadera identidad era desconocida para sus vecinos y compañeros de escuela. Sólo Harry y Alice sabían que las niñas eran judías.

En abril de 1943 un oficial de policía holandés alertó a los Cooymans que los alemanes comenzaban a tener sospechas de las niñas y que se proponían investigar su identidad. Muchos años después Alice relató a sus hijas adoptivas que la decisión más difícil que tomó en su vida fue tener que decirle a van der Hoeden que las niñas debían trasladarse a otro escondite. Las dos hermanas tuvieron que separarse. Rachel fue llevada por su padre a lo del Dr. Siebe Numans, un veterinario en Ede, Gelderland,  recién casado con Gerry Rutger, anteriormente una analista en el laboratorio de Jacob en Utrecht. Lieneke fue trasladada al hogar de del Dr. Hein Kohly y su mujer Yvonne (Vonette) en la pequeña villa de Den Ham en Overijssel. La pareja, que no tenía hijos propios, la recibió cálidamente y la cuidó con dedicación. Hein era el médico de la villa y activaba en el movimiento clandestino, ayudando también a otros fugitivos judíos. Durante los últimos seis meses de la guerra los Kohlys dieron también refugio a un hombre no judío buscado por los alemanes y a una pareja judía, el profesor y la señora Jordan.

El Dr. Van der Hoeden, que se escondía en otra parte, podía contactarse con sus hijas. Les escribía cartas, llenas de amor y esperanza, que decoraba con dibujos graciosos. Las cartas ilustradas eran encuadernadas en forma de pequeños cuadernillos. Luego eran transportadas a los lugares de refugio por el movimiento clandestino holandés y ayudaban a alentar a las niñas y conservar la esperanza del día en que la familia se reuniría nuevamente.

Cuando Lineke cumplió 11 años, en mayo de 1944, el Dr. Van der Hoeden le envió un cuadernillo con la ilustración de un bebé en un cochecito, y las siguientes líneas: "Y había una madre y un padre, y niños y gente vinieron, y todos se maravillaron de la pequeña niña que no conocían. Ahora esa pequeña beba es una niña de 11 años con
largas y hermosas trenzas, una buena libreta escolar y zuecos de madera."

El hermano de las niñas, Baruch van der Hoeden estaba escondido en el hogar de Aart y Wilhelmina (Mina) Roelofsen de Lunteren, en Gelderland desde diciembre de 1943 hasta mayo de 1945. Su hermana Hanna también fue ocultada por la misma familia durante los últimos meses de la guerra. Los Roelofsen tenían una participación muy destacada en el movimiento clandestino: localizaban lugares seguros para judíos, acompañaban a fugitivos a lugares de escondite, falsificaban tarjetas de identidad y de racionamiento para los cuidadores, contrabandeaban armas, rescataron pilotos británicos y australianos derribados durante la batalla de Arnhem y escondieron judíos en su propia casa. Ellos fueron quienes encontraron un refugio para Rachel van der Hoeden cuando hubo necesidad de transferirla nuevamente a un lugar más seguro.

Un mes después de terminada la guerra, Lieneke se reunió nuevamente con su padre y hermanos. Sólo entonces se enteró que su madre había fallecido estando escondida. La familia emigró a Israel.

El 19 de febrero de 1976 yad Vashem reconoció al Dr. Hein Kohly y a su mujer Marguerita Yvonne Kohly-Knus como Justos de las Naciones.

El 5 de febrero de 1985 fueron reconocidos Aart y Wilhelmina Roelofsen.

El 31 de julio de 1995 fueron reconocidos como Justos de las Naciones Henry Jacques Marie Cooymans Y su esposa Alice Hedwig Franciska Cooymans-Schoeller, y Siebe Riksterus Numans y su esposa Gerry Numans-Rutgers.