Conmemoración



27 de enero - Recuerdo y estudio para la prevención.

Se atribuye al historiador Simón Dubnow el haber dicho a los judíos que aún seguían con vida en Riga cuando era conducido para ser asesinado el 8 de diciembre de 1941: "Yidn, schreibt!" (Judíos, escriban!).

El mismo día que Dubnow fue fusilado los nazis comenzaron a hacer funcionar el sitio de exterminio de Chelmno, el primer sitio erigido con el propósito expreso de asesinar al pueblo judío.

Cuatro años más tarde, el 27 de enero de 1945 tropas soviéticas entraron al campo de exterminio de Auschwitz - Birkenau, el último que todavía funcionaba. Del más de un millón de personas allí asesinadas encontraron 7.000 supervivientes. Algunos días antes los guardias nazis obligaron a más de 50.000 prisioneros a marchar para evitar que caigan en manos de los Aliados. La mayoría de ellos fue también asesinada. Más del 90 % de las víctimas, tanto las asesinadas como los sobrevivientes, eran judíos. Auschwitz - Birkenau fue el centro de exterminio más grande que crearon los nazis. Y se ha convertido en el símbolo del Holocausto y de la maldad extrema de nuestro tiempo.

Los tres eventos enmarcan una gran parte del Holocausto. Cuando Dubnow exhortó a los judíos anotar todo, los estaba llamando a legar un testimonio de lo que estaba ocurriendo. Ese testimonio sería estudiado por las generaciones venideras y así se conocería lo que había acontecido, los judíos podrían recordar y posiblemente aprender algo de ello.

Cuando en octubre de 2005 las Naciones Unidas adoptaron el 27 de enero como el Día Internacional de Conmemoración de las víctimas del Holocausto, reconocieron el impacto duradero de éste en nuestro mundo. Las heridas están todavía abiertas, las memorias en carne viva y los efectos del Holocausto todavía no se han atenuado. Su sombra se proyecta más larga aún mientras el mundo sigue luchando para maniobrar fuera del terrible potencial humano que el Holocausto expuso, hacia un futuro en el cual la humanidad ha aprendido a prevenir la repetición de tan terribles sucesos. Como señaló el ex Secretario General de la ONU Kofi Anan, esa institución fue erigida en gran medida sobre las cenizas del Holocausto.

El Holocausto conmovió los fundamentos más profundos de la civilización occidental, cuestionando nuestra comprensión de la misma humanidad. Naciones modernas se encontraron enfrentando necesidades en el mejor de los casos y  asesinando en el peor. Por primera vez en la historia contemporánea una nación se propuso asesinar a la totalidad de otra, sin hacer excepción alguna. No habría conversión ni asimilación, no piedad de los  ancianos ni merced por los niños. Los judíos representaban para los nazis todo lo que consideraban erróneo, como el concepto de la igualdad humana basada en la creencia que todos los seres humanos fueron creados a semejanza de Dios.

Asesinar a los judíos significaba liquidar a la civilización moderna para reemplazarla por una visión de mundo racista nazi, antisemita, totalitaria y brutal. Paralelamente a los millones de seres humanos que debían desaparecer de la faz de la Tierra por el mero hecho de tener un antecedente judío, muchos otros indeseables para los nazis deberían ser perseguidos, esclavizados o asesinados.

La adhesión de la ONU a la conmemoración del Holocausto es un paso importante en la toma de consciencia del mismo y de su impacto desvastador sobre el mumdo. Más de sesenta años después del Holocausto todavía nos preguntamos que es lo que el mundo ha aprendido. Al menos podemos decir que ha aprendido a recordar, y al recordar un evento particular - la matanza de los judíos - podemos referirnos a su significado  universal - la amenaza que implica para la civilización moderna. Sólo recordando y estudiando el pasado tendremos la esperanza de asegurar el futuro.

El próximo paso es asegurar el recuerdo y llenarlo de contenido. ¿Qué es lo que recordamos?¿Qué es lo que queremos prevenir? Para el Estado de Israel, en donde el Día de Recuerdo del Holocausto  es el 27 de Nisán, el 27 de enero debería convertirse en una jornada anual de estudio sobre un tema particular referido al Holocausto. El llamado de Dubnow a los judíos de escribirlo todo es también una exhortación a todos nosotros de estudiar el evento, con la esperanza de aprender a prevenir su reincidencia.