El Holocausto
Principales Entadas Enciclopédicas
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
Federación de 15
repúblicas que se extendía desde Europa oriental hasta el extremo oriental de
Asia, establecida en 1922 tras la revolución comunista de 1917. Su gobierno
central se hallaba en Moscú, capital de la República Socialista de Rusia. En
enero de 1939 vivían en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas 3
millones de judíos; aproximadamente un millón fue exterminado en el Holocausto.
Después de la llegada de Hitler al poder, Alemania y la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas se comportaron
como enemigos mortales. No obstante, un mes antes del estallido de la Segunda
Guerra Mundial ambos países sorprendieron al mundo al firmar el Pacto
Nazi-Soviético de no-agresión, que daba libertad a los alemanes para invadir
Polonia sin intervención soviética; a cambio, la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas recibió la parte oriental de Polonia y libertad para
ejercer influencia política sobre los Estados Bálticos (Letonia, Lituania y
Estonia). Durante el año siguiente los soviéticos también anexaron Besarabia y Bucovina, que habían estado bajo dominio rumano desde la Primera Guerra
Mundial. En total, estos nuevos territorios tenían una población judía de
aproximadamente 2 millones. Además, entre 250.000 y 300.000 refugiados judíos
de Polonia occidental, ocupada por los nazis, habían huido a la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas al estallar la guerra. Los judíos de estos
territorios no vivían en las mejores condiciones, pero hasta ese momento habían
logrado evitar el exterminio sistemático sufrido por los judíos bajo
dominio alemán.
Sin embargo, la buena situación
relativa de los judíos en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas no duró
mucho. A mediados de 1940 los alemanes resolvieron romper su pacto con los
soviéticos y planearon secretamente atacar a la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (“Operación Barbarroja”). Durante los preparativos, los nazis
organizaron unidades especiales de Einsatzgruppen que debían exterminar a
todos los judíos que vivían en las zonas soviéticas que iban a ser
conquistadas. Los alemanes atacaron la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas el 22 de junio de 1941. La invasión puso bajo dominio nazi a más de
5 millones de judíos – más de la mitad de la población judía europea. Los Einsatzgruppen, asistidos por
colaboracionistas locales y diversas unidades de la policía y del ejército
regular (Wehrmacht), rápidamente masacraron a balazos a la mayoría de los judíos de los
Estados Bálticos, de Bielorrusia y de Ucrania. Los judíos restantes fueron
confinados en guetos y la mayoría de ellos fue asesinada en los 12-18 meses
siguientes.
El ejército alemán doblegó
rápidamente a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que no estaba
preparada para la violenta embestida. Sus habitantes comenzaron a huir hacia el
este, alejándose del ejército invasor. Los judíos fugitivos tenían
posibilidades de evitar el exterminio, pero la mayoría no pudo escapar. Los
nazis consideraron como una prioridad militar la eliminación de los judíos en
los territorios que habían pertenecido a la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas antes de 1939. Al ocupar una nueva zona comenzaban el asesinato
masivo de su población judía, tarea que completaban en dos o tres meses.
El exterminio de los judíos de la
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue perpetrado de diversas maneras.
Generalmente los invasores alemanes de una ciudad designaban un Judenrat con tres o cuatro
miembros que eran figuras importantes de la comunidad judía. Pocos días después
se ordenaba a los judíos registrarse ante este consejo, y presentarse tras
algunos días o semanas, en un determinado lugar de la ciudad, desde el cual
supuestamente partirían hacia un campo de trabajo o a Éretz Israel (Palestina).
Cuando se presentaban en el lugar de reunión, los alemanes, junto con antisemitas locales, los golpeaban
y disparaban contra cualquiera que protestara o caminara con lentitud. Luego
los conducían hacia fosas cercanas; al llegar eran divididos en grupos,
obligados a desnudarse y, empujados dentro de las fosas, donde los alemanes los
ametrallaban. Liquidado un grupo, se traía al siguiente. En algunos casos los
nazis los fusilaban en el mismo lugar de reunión. En otros, los judíos eran
confinados en guetos y obligados a usar el distintivo judío; los jóvenes con un
oficio específico debían realizar trabajos forzados fuera del gueto. Estos
guetos generalmente duraban una pocas semanas o algunos meses – los judíos
eran trasladados y ejecutados al poco tiempo. En algunas ocasiones, los judíos
de una zona determinada fueron obligados a permanecer en un campo de concentración
temporario y a usar el distintivo judío, antes de ser masacrados de a miles en
sitios cercanos.
Tras acabar con los judíos
soviéticos, los alemanes continuaron con la cacería de los pocos que habían logrado
escapar y ocultarse que, al ser encontrados, eran ejecutados de inmediato. Muy pocos no-judíos
estaban dispuestos a arriesgar sus vidas para ayudar a judíos, porque sabían
recibirían castigo de muerte. Muchos no judíos colaboraron con los nazis
y participaron en los asesinatos masivos.
La resistencia judía organizada en
la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se limitó en su mayor parte al
territorio de Polonia, anexado en 1939. Desde la Revolución Rusa de 1917, todas
las organizaciones judías estaban prohibidas en la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas y por ello carecían de una estructura básica para la
ayuda mutua. Además, los asesinatos se llevaron a cabo con tanta rapidez que no
tuvieron tiempo de organizarse. Por otra parte, centenares de miles de hombres
judíos estaban lejos, sirviendo en el ejército ruso (más de 160.000 soldados
judíos recibieron condecoraciones en la guerra), y no estaban disponibles para
oponer una resistencia judía organizada contra los nazis. La única posibilidad
cierta de resistir era escapar y unirse a los partisanos rusos. Alrededor de
10.000 judíos combatieron de esa forma. También escaparon a los bosques
familias enteras, y establecieron campamentos familiares.
A fines de 1942 cambió la suerte de
los soviéticos, merced a su victoria sobre los alemanes en Stalingrado; durante
los dos años siguientes fueron recuperando territorios que habían sido ocupados
por los nazis. Por razones políticas, Stalin estableció el Comité Antifascista
Judío, que se convirtió en el primer organismo representativo de los judíos
soviéticos desde la Revolución. Pero los judíos que retornaban a sus hogares en
la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, al enfrentar la destrucción y el
antisemitismo y enterarse de que sus vecinos habían colaborado con los nazis,
tomaron rápidamente conciencia de que el alarde de los soviéticos sobre la
supresión del antisemitismo era una ficción. Ello provocó el desarrollo de la
identidad y el compromiso judíos – una fuerza que eventualmente llevó a la
emigración masiva del judaísmo soviético a diversos destinos en todo el mundo.
Zadoff, Efraim (Ed.), SHOA - Enciclopedia del Holocausto, Yad Vashem y E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalen 2004. Basado en: Rozett, Robert & Shmuel Spector (Ed.), Encyclopedia of the Holocaust, Yad Vashem and Facts On File, Inc., Jerusalem Publishing House Ltd, 2000








