El Holocausto

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Theresienstadt
(checo: Terezín)

Gueto establecido por los nazis en territorio checo con el propósito de concentrar allí a la mayoría de los judíos del Protectorado de Bohemia y Moravia, así como a ciertas categorías de judíos de Alemania y Europa occidental: personas pudientes, famosas o destacadas en alguna especialidad y ancianos. Se trataba de encubrir el exterminio del judaísmo europeo presentando a Theresienstadt como un gueto modelo, y al mismo tiempo ir deportando paulatinamente a sus reclusos hacia campos de exterminio.
Los dirigentes judíos checos habían apoyado la idea de un “asentamiento judío modelo”, con la idea de que ello evitaría las deportaciones. Sin embargo, cuando llegaron los primeros judíos en noviembre de 1941, resultó evidente que las condiciones en Theresienstadt eran similares a las de cualquier campo de concentración y que  en este no se salvarían de la deportación. Efectivamente, sólo dos meses después 2.000 judíos fueron enviados a Riga.
En septiembre de 1942 el gueto alcanzó su máxima población con 53.004 prisioneros. Hasta el fin de la guerra continuaron llegando judíos, al tiempo que seguían las deportaciones: las primeras, a guetos en Polonia y los Estados Bálticos; y desde octubre de 1942 hasta el fin de la guerra, a los campos de exterminio de Treblinka y Auschwitz. Para ese entonces quedaban en Theresienstadt sólo 11.068 personas.
El lugar era dirigido por las SS y custodiado por policías checos. Los asuntos internos eran dirigidos por el Ältestenrat (Consejo de Ancianos), cuyo primer presidente fue Jacob Edelstein. El consejo tenía la responsabilidad de confeccionar las listas de los que serían deportados. Por otra parte, también ayudaba significativamente a los reclusos: distribuía trabajo, alojamiento y alimentos; supervisaba la salud y los servicios públicos, las actividades culturales y el orden, y brindaba cuidados a los ancianos y a los niños. También apoyaba secretamente la educación, y gracias a la presencia de gran número de académicos, artistas y escritores, se realizaban numerosas actividades culturales.
Las condiciones de salubridad eran intolerables, lo que provocó epidemias con numerosos muertos. Para fines de 1943 el departamento sanitario del gueto había logrado establecer un hospital, lo que permitió una reducción de la tasa de mortandad.
Hacia fines de 1943 el mundo exterior comenzó a tener mayor conciencia sobre lo que estaba ocurriendo en los campos nazis. Para contrarrestar esa información, los alemanes decidieron permitir una visita a Theresienstadt de una comisión investigadora de la Cruz Roja Internacional. Para ello primero hacía falta preparar el gueto: los alemanes aliviaron el hacinamiento deportando prisioneros a Auschwitz; construyeron un café, negocios, un banco, jardines de infantes y una escuela, todos ellos ficticios; plantaron flores y filmaron una película de propaganda que presentaba la vida en Theresienstadt como idílica y confortable. La comisión llegó el 23 de julio de 1944. Los prisioneros que se entrevistaron con sus integrantes habían sido advertidos de antemano sobre cómo comportarse y qué decir. La visita fue un éxito – las SS lograron engañar completamente a la comisión.
Durante los últimos seis meses del gueto arribaron muchos judíos procedentes de Eslovaquia, Hungría, el Protectorado de Bohemia y Moravia, Alemania, Austria, Holanda y Dinamarca. Cerca del fin de la guerra, la Cruz Roja transfirió a algunos de ellos a países neutrales. En abril de 1945 los alemanes llevaron a Theresienstadt a miles de prisioneros que habían sido evacuados de campos de concentración. Esto produjo el estallido de nuevas epidemias. El 3 de mayo los nazis entregaron Theresienstadt a la Cruz Roja; el gueto fue liberado el 8 de mayo por tropas soviéticas. El último judío abandonó Theresienstadt el 17 de agosto.
En total, 140.000 judíos fueron llevados a Theresienstadt; 33.000 murieron allí, 88.000 fueron deportados a campos de exterminio, y 19.000 sobrevivieron en el gueto o en los grupos transferidos a Suecia o Suiza. De los que fueron deportados, sólo 3.000

Zadoff, Efraim (Ed.), SHOA - Enciclopedia del Holocausto, Yad Vashem y E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalen 2004. Basado en: Rozett, Robert & Shmuel Spector (Ed.), Encyclopedia of the Holocaust, Yad Vashem and Facts On File, Inc., Jerusalem Publishing House Ltd, 2000