El Holocausto

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Einsatzgruppen

(Nombre completo: Einsatzgruppen der Sicherheitsdienstes [SD] und der Sicherheitspolizei [SIPO], Grupos de operaciones del Servicio de Seguridad y de la Policía de Seguridad).
Estas unidades policiales de inteligencia trabajaron junto con el ejército alemán en los territorios invadidos de Austria, Checoslovaquia y Polonia. Posteriormente, el término designó a las unidades móviles de asesinato de las SS que acompañaron a las fuerzas de Alemania en la invasión a la Unión Soviética en 1941.
Cuando los alemanes invadieron Austria en marzo de 1938 y Checoslovaquia en marzo de 1939 (antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial), la tarea de los Einsatzgruppen era seguir a las fuerzas militares en su avance y servir como unidades móviles del Servicio de Seguridad nazi y de la Policía de Seguridad, hasta que pudieran establecerse oficinas permanentes. Sus funciones consistían en descubrir y encarcelar a los opositores de los nazis.
Entre las instrucciones que recibieron ante la invasión a Polonia en septiembre de 1939, se les ordenó combatir a los elementos hostiles al Reich; esto fue interpretado como una orden para asesinar a miles de judíos y a miembros de la clase alta polaca. Poco después de la invasión, se instruyó a los Einsatzgruppen sobre cómo tratar a los judíos en las zonas recientemente conquistadas: debían arrestarlos y concentrarlos en guetos cerca de las líneas ferroviarias para facilitar futuros traslados, y establecer Judenräte (Consejos Judíos). Estos Einsatzgruppen fueron disueltos en noviembre de 1939; sus integrantes se incorporaron a las oficinas permanentes de los Servicios de Seguridad y de la Policía de Seguridad en Polonia ocupada.
Mientras Alemania se preparaba para invadir la Unión Soviética en junio de 1941, Hitler explicó al ejército que la guerra que se avecinaba estaba basada en un conflicto fundamental entre dos ideologías completamente opuestas. Era imperativo destruir a aquellos elementos que perpetuaban la ideología contraria al nazismo. Para ello serían organizadas unidades especiales denominadas Einsatzgruppen, que acompañarían a las fuerzas militares en su avance. Su tarea sería buscar a los opositores al Reich, incluyendo a los comunistas y a todos los judíos – y ejecutarlos.
Cuando comenzó la “Operación Barbarroja”, los Einsatzgruppen siguieron a las tropas de la Wehrmacht a la Unión Soviética. Se habían creado cuatro unidades, los Einsatzgruppen “A”, “B”, “C” y “D”. Cada una de ellas debía eliminar a los judíos en su propia región, para lo cual fueron divididas en sub-unidades denominadas Sonderkommandos (comandos especiales) o Einsatzkommandos. El Einsatzgruppen “A” era el más numeroso, con alrededor de 1.000 hombres; fue incorporado al Cuerpo Norte del Ejército y operó en los estados bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) y en la zona entre las fronteras orientales de éstos y Leningrado. El Einsatzgruppen “B”, que contaba con 655 efectivos y acompañaba al Cuerpo Central del Ejército, operó en Bielorrusia y en el distrito Smolensk, al oeste de Moscú. El Einsatzgruppen “C”, integrado por 700 hombres, cubrió Ucrania del norte y central junto al Cuerpo Sur del Ejército. El Einsatzgruppen “D”, con 600 hombres adjuntos al XI Cuerpo de Ejército, operó en el sur de Ucrania, en Crimea y en Ciscaucasia. Estos Einsatzgruppen no operaban solos en el exterminio del judaísmo soviético, ya que en todo lugar eran ayudados activamente en su tarea criminal por soldados regulares alemanes, unidades policiales y colaboracionistas locales. Hasta la primavera de 1943 los Einsatzgruppen habían exterminado a 1.250.000 judíos y a cientos de miles de soviéticos, incluyendo prisioneros de guerra.
Los Einsatzgruppen mataban a sus víctimas –hombres, mujeres y niños– reuniéndolos al borde de barrancos, minas, canteras, zanjones o fosas cavadas especialmente para ese fin. En primer lugar obligaban a los judíos a entregar sus efectos personales y a quitarse sus ropas. Luego los ejecutaban y arrojaban sus cuerpos a la fosa. Los comandantes preparaban informes diarios de sus actividades criminales.
El contacto frontal y constante con el crimen tenía un efecto muy devastador sobre los miembros de los Einsatzgruppen, a pesar de la gran cantidad de alcohol que ingerían. Esto llevó a los nazis a buscar otras alternativas de ejecución. Al poco tiempo los Einsatzgruppen recibieron furgones de gas para facilitar el exterminio de los judíos.
Después de la guerra los jefes de los Einsatzgruppen fueron juzgados en Nuremberg y en juicios posteriores. De 24 acusados, 14 fueron condenados a muerte. Sólo 4 de ellos fueron ejecutados; al resto se le redujo la sentencia.

Zadoff, Efraim (Ed.), SHOA - Enciclopedia del Holocausto, Yad Vashem y E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalen 2004. Basado en: Rozett, Robert & Shmuel Spector (Ed.), Encyclopedia of the Holocaust, Yad Vashem and Facts On File, Inc., Jerusalem Publishing House Ltd, 2000