Yad Vashem Cuerdas del corazón. Música del Holocausto

Gueto de Vilna

Vilna, entonces en Polonia. El coro del gueto y el director Farnet, que pereció en el campo de trabajos forzados de KloogaVilna, entonces en Polonia. El coro del gueto y el director Farnet, que pereció en el campo de trabajos forzados de Klooga
Vilna, entonces en Polonia. Una orquestaVilna, entonces en Polonia. Una orquesta

Las canciones presentadas aquí  son una variedad de las producciones culturales y teatrales organizadas en el gueto de Vilna. Fueron escritas por compositores jóvenes; algunas de las melodías fueron creadas por residentes del gueto y otras tomadas del repertorio musical popular de preguerra, compuestas por artistas locales (no necesariamente judíos). El poeta, autor, educador, coleccionista y partisano Shmerke Kaczerginski escribió la letra de tres canciones (nos. 6, 7 y 10), y estas fueron ejecutadas por él mismo. Las canciones 6 y 7 fueron interpretadas también por la cantante Betty Segal, acompañada por un acordeón. Estas relatan la tragedia de la comunidad judía de Vilna, pero también expresan la esperanza de que llegará a gozar de libertad una vez más.

Canciones del gueto de Vilna

La historia de la comunidad judía de Vilna durante el Holocausto comienza el 19 setiembre de 1939, al entrar el Ejército Rojo a la ciudad.

Los lituanos recibieron el control de la ciudad, pero en junio de 1940 esta volvió a estar bajo dominio soviético, al decretarse la anexión de Lituania por la URSS. Esos cambios sólo incrementaron los actos antisemitas llevados a cabo por lituanos.

En junio de 1941 Alemania invadió la Unión Soviética y Vilna fue ocupada por los nazis. Los lituanos continuaron sus acciones antisemitas, y en cuanto los alemanes comenzaron a realizar matanzas masivas, contaron con la asistencia de aquellos. La administración alemana obligó a los judíos llevar un brazalete con la Estrella de David, les prohibió utilizar el transporte público y entrar a sitios públicos de la ciudad, les impuso el toque de queda y el racionamiento de alimentos, confiscó sus teléfonos y se apoderó de sus propiedades.

La matanza masiva de los judíos de Vilna comenzó al llegar a la ciudad la unidad de Einsatzkommando 9 a fin de junio de 1941. Los asesinatos fueron ejecutados en Ponary, un bosque pintoresco y sitio de vacaciones popular al sur de Vilna, fácilmente accesible por tren. Entre el 4 y el 20 de julio de 1941 los alemanes masacraron a 5.000 judíos en Ponary. El 31 de agosto hubo más asesinatos, antes del establecimiento del gueto.

El 6 de setiembre de 1941 los nazis establecieron dos guetos, en los que fueron internados los residentes judíos de Vilna. Estos fueron divididos en dos categorías: la población “productiva” – artesanos y trabajadores con permisos – se concentraban en el gueto Nº 1. Los restantes en el Nº 2. Fueron establecidos dos Consejos de judíos – Judenraete  -  El gueto Nº 2 fue liquidado el 21 de octubre de 1941. A principios de 1942 el jefe de la policía judía del gueto Nº1, Jacob Gens, fue nombrado presidente del Judenrat.

Los nazis siguieron reduciendo el número de habitantes del gueto Nº1, emitiendo permisos de trabajo (“tarjetas amarillas”) nuevos que daban una apariencia de habitación permanente en el gueto a los recipientes. El resto fue deportado. De una población de 28.000 residentes, quedaron sólo 12.000, mientras 8.000 trataron de ocultarse. El gueto de Vilna fue liquidado en setiembre de 1943. Cuando la Gestapo descubrió que Gens había tenido contacto con los partisanos, fue citado para dar testimonio. Gens se presentó en la cuartel de la Gestapo y nunca regresó. Un oficial de ese cuerpo avisó a policía judía que Gens había sido ejecutado por sus actividades. Pocos días después el gueto fue liquidado. Los partisanos que todavía permanecían en el gueto, huyeron a los bosques, desde donde continuaron sus actos de resistencia.

La cultura en el gueto de Vilna

Antes de la guerra Vilna era apodada “la Jerusalén de Lituania”, por la rica cultura judía que era su orgullo. A pesar de que la población judía fue reducida a un tercio de su número antes de la guerra, la comunidad del gueto consiguió rehabilitarse a través del desarrollo de una rica actividad cultural. Se otorgó  prioridad a los niños y a su educación. Se establecieron dos o tres escuelas y más tarde un jéder (escuela religiosa)y dos yeshivot (academias rabínicas) fueron creadas por la comunidad ortodoxa. Se abrió una biblioteca, que era también la residencia de los archivos y el museo de la comunidad.

También se establecieron instituciones musicales. Bajo la dirección de Abraham Slep y Tamara Guirshovitsh se fundó una escuela de música en la que se enseñaba piano, violín, canto y teoría musical. El famoso director Yaakov Guershteyn reactivó su coro estudiantil. En diciembre de 1941 se formó una pequeña orquesta bajo la conducción de Wolf Durmashkin, un talentoso director de Varsovia. Esa orquesta ejecutó 35 conciertos del repertorio clásico, incluyendo piezas de compositores “arios”.

También tuvieron lugar en el gueto actividades culturales centradas en una ideología sionista, bajo los auspicios de “Brit Ivrit” (Unión hebrea). Un coro hebreo ejecutaba canciones pioneras, textos bíblicos, melodías jasídicas, etc. “Brit Ivrit” también dirigía un teatro hebreo. Un coro, bajo la conducción de Abraham Slep, ejecutaba canciones en ídish – por lo común canciones populares – acompañado por una orquesta. Otro coro ejecutaba música litúrgica.

La fundación de un teatro en el gueto provocó controversias. En mayo un joven de apellido Viskind convenció a las autoridades del gueto que el teatro tendría un rol importante en la elevación del espíritu de los residentes. El teatro presentó obras del repertorio dramático del teatro ídish. Después de su fundación se estableció una unión de artistas y escritores, encabezada por Zelig Kalmenovitch, con el propósito de alentar empresas creativas en el gueto y promover el arte y la cultura. Los músicos del gueto establecieron su propia organización en febrero de 1942, con 50 miembros. Esas agrupaciones promovían competencias artísticas, eventos culturales y proporcionaban asistencia a artistas en dificultades. (La canción Shtiler, shtiler fue compuesta en ese estilo).

La comunidad judía de Vilna, que se vio reducida a un tercio de su tamaño original y debió soportar el trauma de la matanza en masa, recurrió a su manantial más rico y más confiable – la cultura – para reconstruir una vida judía de significado y esperanza.

Las canciones del gueto de Vilna describen la vida y los eventos dentro de los muros: las masacres en Ponary, los certificados de trabajo, la desesperación, esperanza y añoranzas. Las melodías son testigos de la tragedia y la desvastación en el gueto, y a la vez conectan esos sucesos con la historia del pueblo judío y las fuentes de su fe, apoyándose en relatos bíblicos y figuras históricas como fuente de consuelo y la esperanza de que, a pesar de las penurias, el pueblo judío se impondrá a sus enemigos.

Las actividades culturales y artísticas eran organizadas por la policía judía, comandada por Jacob Gens. En la audiencia sobresalía la presencia de oficiales de la policía judía y miembros del Judenrat, así como de algunos nazis. La presencia de estos últimos despertó la ira de uno de los intelectuales del gueto, Herman Kruk, y este protestó contra las funciones de teatro. Sin embargo, desde el momento en que el teatro se convirtió en un centro de reunión importante, cesaron las protestas. Si bien estaba controlado por la censura de la policía y el Judenrat, estos continuaron alentando sus actividades, como un factor estabilizador en la política de “trabajo para la vida” que patrocinaban.

Del mismo modo que lo hacía Jaim Rumkowski, Jacob Gens utilizaba el escenario teatral para pronunciar sus discursos y dar a conocer sus políticas. Creía que el teatro brindaría consuelo a los residentes, y paliaría su sufrimiento al permitirles “escapar” a un mundo diferente.

La mayoría de las canciones se confrontan libremente con la naturaleza de la vida en el gueto. Algunas describen la vida con humor y sátira, con el propósito de desviar la atención sobre el sufrimiento atroz y traer una sonrisa  a los labios de la audiencia. La mayoría fue escrita por poetas y compositores profesionales especialmente para el teatro y otros marcos culturales organizados. Muchas fueron recolectadas y publicadas por Shmerke Kaczerginski, que vivió en el gueto de Vilna, y realizó grabaciones para la Comisión Histórica Judía de Múnich en 1946. En 1948 Kaczerginski reunió, editó y publicó una antología de canciones – Lider fun di guetos un laguern (Canciones de los guetos y los campos) -, la mayoría del gueto de Vilna.

Muchas de las canciones del gueto de Vilna son ejecutadas todavía en ceremonias de recordación en Israel y el extranjero. Ellas continúan resonando en el seno del público por su calidad y su mensaje de esperanza, lucha y supervivencia nacional.