La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

“Hasta ese entonces sólo leí sobre cosas como esas en los libros…”
La historia de Uri Orlev


Destinado a alumnos de escuelas primarias
Duración de la actividad: una hora y media

Estructura de la lección:


Fundamentación

La utilización de la historia personal se halla en la base del concepto pedagógico por edades de la Escuela Central para la Enseñanza del Holocausto. El plan de lección es apropiado para alumnos de escuelas primarias debido a que les permite seguir una historia completa. Así, el alumno se identifica con el personaje individual y a través de él descubre las dificultades, las maneras de enfrontarse con ellas y los conceptos que caracterizan esa época.Este plan de lección investiga la historia personal de Uri Orlev, sobreviviente de el Holocausto que luego se volvió escritor y traductor, y se basa en su libro Misjak hajol (“El juego de la arena”). Las encrucijadas de su vida se relatan desde el punto de vista de Uri el niño. Sus sueños, sus esperanzas y sus aspiraciones llegan al corazón de los niños y su persona genera empatía y también comprensión de los temas importantes de la época de el Holocausto, tales como la vida en el gueto, el esconderse para no ser expulsado, la muerte de la madre y otros.

Introducción

Uri Orlev nació en el año 1931 en Varsovia, Polonia, bajo el nombre de Yerzy Henryk Orlowski. Todos lo llamaban Yurek. De pequeño, Yurek no sabía que era judío. Cuando estalló la guerra con Alemania nazi, en septiembre de 1939, su padre fue reclutado al ejército polaco. Yurek y todos sus familiares pasaron al gueto en noviembre de 1940, junto con la mayoría de los judíos de Varsovia. Tras unos años en el gueto, durante los cuales trabajó en una de las fábricas, su madre se enfermó y murió en enero de 1943. Desde ese momento su tía Stefa cuidó de su hermano Kazyk y de él: en febrero de 1943 Stefa los infiltró al sector polaco de Varsovia y cuando estalló la rebelión en el gueto, en abril, Yurek y Kazyk ya llevaban alrededor de dos meses escondidos en un cuarto en uno de los edificios. Luego, por miedo a los alemanes y sus búsquedas, los hermanos fueron transferidos a una casa aislada en un pueblo, donde los mantuvieron escondidos en un sótano oscuro durante largas semanas, del cual les era permitido salir sólo en la noche hasta el verano de 1943. De ahí fueron enviados junto con su tía al campo de concentración de Bergen-Belsen, en el cual residieron durante aproximadamente dos años. Stefa logró conseguirles permisos de entrada a Israel y tras un viaje largo llegaron allá y se integraron al Kibutz Guenigar. Con el tiempo, Uri se convirtió en escritor y entre sus muchos libros publicó también la historia de su vida.

Para el docente
Los pasajes del libro de Uri Orlev que aparecen entrelazados en el plan de lección han de ser leídos con los alumnos. Asimismo, se añadieron al plan de lección pasajes que relatan la historia de la vida de Orlev. Sería conveniente que el docente relate estos pasajes a los alumnos.


El panorama de la niñez – La vida antes de la guerra

“Nací en Varsovia en el año 1931. Mi padre era médico. Yo quería ser conductor de tranvía. Quería estar de pie apoyándome en una silla alta al lado de la palanca de conducir y advertir del paso del tranvía a los peatones, los carruajes, las carretas y los automóviles, presionando con el pie el pedal de hierro que hace funcionar la campana de repique agradable. Hasta que entendí que el policía es mucho más fuerte, en especial el policía de tráfico, quien con levantar la mano ordena a los vehículos parar o partir, y decidí que sería policía. [...]
Poco después de nacer mi hermano nos pasamos al pueblo porque mamá quiso alejarnos de las calles de la gran ciudad. De la suciedad, los insultos, las bacterias. Entramos a vivir en una casa nueva para dos familias. Papá viajaba cada mañana a su clínica en la ciudad y volvía tarde en la noche. Disfrutábamos de él sólo los domingos. En el verano remaba conmigo en un bote o en kayak y en el invierno salíamos los dos a esquiar. Para ver a papá me despertaba temprano [...] Le traje a papá sus zapatos después de vestirse y luego nos sentamos a tomar el desayuno.”
[1]

  • ¿Cómo describirían ustedes la niñez de Yurek antes de la guerra? ¿Cuáles son las frases en el pasaje que les ayudan a entenderlo así?

Como se dijo, Zofía y Maximilian, los padres de Yurek, pasaron a vivir al campo poco tiempo después del nacimiento de su hermano Kazyk para alejarse de las calles de la gran ciudad y vivir en espacios abiertos. Su padre era médico y su madre lo ayudaba en su clínica en la ciudad. A Yurek le gustaba leer libros y jugar a juegos de aventuras junto con su hermano menor. Al llegar los niños a la edad escolar, la familia Orlowski volvió a residir en su casa anterior en Varsovia. En 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial y los alemanes invadieron Polonia y su capital, Varsovia.

“Y entonces estalló la guerra...” – El estallido de la guerra

“Leí muchos libros aún antes de la guerra. [...] Me gustaban libros sobre guerras y aventuras que ponen los pelos de punta. Me gustaban libros sobre héroes adultos o niños que experimentan adversidad y más adversidad y que sufren enormemente hasta que todo se arregla. Un libro que terminaba mal me llenaba de un tremor que sentía por mucho tiempo después de haber terminado de leerlo. [...] Y mientras más leía, más aumentaba mi envidia de todos esos héroes descritos en los libros. ¿Por qué no me pasa nada a mí? Y entonces estalló la guerra.” [2]

“¿Alguna vez se despertaron por la mañana y no quisieron levantarse y pensaron que ojalá suceda algo, por ejemplo que tengan fiebre, o incluso que estalle alguna guerra pequeña, o alguna tormenta no muy dañina, pero que sea suficiente para seguir durmiendo? Y entonces, eso me pasó a mí de verdad. Los alemanes vinieron y me liberé de la escuela.”
[3]

“Y así pasó un mes de bombardeos, nos escapamos a duras penas del edificio grande que se incendió totalmente. Seguramente vieron en alguna película una ciudad que se quema, las llamas estallan por las ventanas de las casas, y se oye el crujido de las vigas de madera que se agrietan por el calor. [...] Un estrépito atronador de paredes que se caen. Corrimos por la calle. Mamá agarraba mi mano y la de mi hermano. Las chispas que nos caían encima se inflamaban una y otra vez sobre el abrigo de mi hermano.[...]
Tras escaparnos del barrio en combustión nos arrastramos un tiempo largo por las calles oscuras y golpeamos en vano sobre las puertas de las casas. Los porteros cerraron las puertas con llave para impedir que miles de refugiados irrumpieran a los patios y a los huecos de las escaleras.”
[4]

  • ¿Cómo se describen guerras en los libros? ¿Cómo se imaginaba Yurek el mundo de los sueños?
  • ¿Cómo vivió Yurek el estallido de la guerra?

Para el docente
Se recomienda enfatizar ante los alumnos que Yurek trató de crear, con ayuda de su imaginación y los muchos cuentos de aventuras que leyó, una especie de lugar de refugio que lo defendiera de la experiencia traumática de la irrupción de la guerra y los muchos cambios que ello causó en su vida.
Aquí se puede hacer hincapié sobre el contraste terrible entre la guerra, que a fin de cuentas es algo cruel, y el niño vulnerable. La diferencia entre las cosas que se leen en los libros, y lo que sucede verdaderamente en la realidad. Porque Yurek, que leyó tantos libros de guerras y aventuras y deseó que le sucediera una aventura a él también, se ubica al fin y al cabo como un niño pequeño frente a la crueldad de los bombardeos y la muerte.


“Y entonces me sucede también a mí...” – La vida en el gueto

Al estallar la guerra, el padre de Yurek fue reclutado al ejército polaco. Por orden de los alemanes, Yurek, que tenía 9 años, y su familia pasaron junto con la mayoría de los judíos de Varsovia a vivir en el gueto a fines del año 1940. El gueto de Varsovia era una zona aislada sólo para judíos, en la cual vivían alrededor de 450.000 judíos densamente hacinados. Las condiciones de vida en el gueto eran muy duras: muchos de sus residentes se enfermaron y murieron de hambre y la situación de los niños era especialmente difícil. Para hacerle frente a la dura realidad de la vida en el gueto, Yurek y Kazyk se inventaban cuentos:

“Los alemanes comprimieron en el gueto a medio millón de judíos de Varsovia y de todos los alrededores, y después de que cerraron el área con muros, el hambre y las enfermedades se difundieron por todas partes [...] Cada mañana recibíamos de mamá un emparedado para la merienda de las diez [...] Iba a pie a la casa de la Sra. Landau [la maestra], una distancia bastante grande en las calles del gueto [...] En el camino veía a los muertos que sacaban a las veredas en la madrugada, cubiertos por periódicos [...] Debido al hambre, en las calles había lo que se llamaba arrebatadores, porque arrebataban todo lo que se podía comer [...] Y un día un arrebatador vestido con trapos me arrebató el paquete.” [5]

“Un día me inventé un cuento: que la guerra, el Holocausto, todo eso no sucede de verdad. Es sólo un sueño que estoy soñando. Soy el hijo del emperador de China y mi padre el emperador ha ordenado colocar mi cama sobre un escenario grande y sentó alrededor mío a 20 [...] sabios [...] Mi padre les ordenó adormecerme y hacerme soñar este sueño para que cuando llegué el día, cuando herede el puesto de mi padre, sepa cuán malas son las guerras, qué son el hambre y la orfandad, y no emprenda guerras. Este cuento tenía mucho éxito con mi hermano. Cada vez que pasaba algo, al producirse una situación amenazante y temible y sentirnos sujetos a un peligro inminente, mi hermano me persuadía de que le cuente el cuento...”
[6]

  • ¿Qué función cumplen el juego y la imaginación en la vida de Yurek en el gueto?
  • ¿Qué se puede aprender de este pasaje respecto a la relación de Yurek con su hermano Kazyk?

Para el docente
La vida diaria y las insufribles condiciones de existencia en el gueto hicieron que Yurek se apoyase más en su imaginación, la cual le ayudaba, aunque fuera un poco, a enfrentar su situación. Yurek compartió su mundo de imaginación con su hermano y así, en efecto, trató de proteger como hermano mayor a su hermano más joven. Es importante hacer hincapié ante los alumnos en el hecho de que Yurek tenía sólo 11 años cuando tuvo que asumir la responsabilidad de su hermano pequeño. Fue un fenómeno común en la época del Holocausto el cambio de papeles entre los adultos y los niños de la familia – en muchos casos, los padres, quienes habían sido expulsados o trabajaban durante muchas horas, no podían ejercer el papel de adulto que acompaña y guía al niño. En tales casos, muchos niños se convirtieron en algo parecido a “niños adultos”.

Los dos pasajes siguientes tratan de la vida diaria de Yurek en el gueto. Léanlos y respondan a las preguntas que los acompañan:

“Tras la visita a la tía me iba siempre a visitar a mi abuela, porque ella me tenía lástima y me daba medio zloti para viajar a casa en un carrito. Me gustaba viajar en carrito, especialmente si estaba tapizado y adornado con figuras doradas y campanitas. Mamá me prohibió viajar en esos carritos por los piojos que podría haber en el tapizado. Los piojos transmitían el tifus en el gueto y muchas personas morían cada día de esa enfermedad. Mamá me permitía viajar sólo en carros con asientos de madera.
Pero yo quería sentirme como un rey, y lo que hacía era bajarme a cierta distancia de la casa para que mamá no me descubriera por casualidad.”
[6]

“Un día me dio lástima aquel niño infortunado que se sentaba en la puerta de nuestra casa y gritaba todo el tiempo, con una voz que se iba apagando:
‘Un pedazo de pan, [...] un pedazo de pan...’, y nadie se apiadaba de él. Quizá porque había tantos niños como él en todas partes.
Me paré un poco más lejos, extendí la mano y dije en voz fuerte:
‘Una limosna para un niño pobre... Una limosna para un niño pobre...’
Y para mi sorpresa, la gente me dio dinero. [...]
En poco tiempo recibí suficiente dinero, y fue muy grande la tentación de entrar a la pequeña tienda de juguetes al frente y comprarme por fin un cortaplumas. Mamá se rehusaba a comprarme un cortaplumas, decía que me heriría o heriría a mi hermano. Al final pensé que no sería justo: no mendigué para eso. Le di todo el dinero al niño, regresé a casa y le conté a mamá con mucho orgullo lo que hice. [...]”
[7]

  • ¿Por qué quería Yurek viajar en carrito, a pesar de la prohibición de su madre?
  • ¿Qué se puede aprender de estos pasajes acerca del proceso de maduración de Yurek en el gueto? Hagan referencia a las decisiones que toma.

Para el docente
En el primer pasaje Yurek se describe a sí mismo en una situación aparentementeinfantil, en la cual él desobedeció a su madre y viajó en un rikshaw acolchado para “sentirse como un rey”, a pesar del peligro que ello conllevaba y la prohibición de su madre. En contraste, del segundo pasaje emerge la sensación de responsabilidad de Yurek y un entendimiento más profundo de la dura realidad que lo rodea. Él interioriza la realidad de la vida en el gueto y supera sus caprichos infantiles en su decisión de ayudar al niño necesitado.


“La mayor parte del gueto ya estaba vacío...” – La expulsión del gueto y la vida en escondrijos

En el año 1942 los alemanes empezaron a expulsar a los judíos de Varsovia a los campos y en el gueto se encontraban muchas casas vacías, como recordatorio de las familias expulsadas. Los judíos que quedaron fueron empleados en diversas fábricas e intentaron seguir manteniéndose en las duras condiciones que prevalecían en el gueto. Los pocos niños que quedaron en el gueto, solitarios, vivían en un estado de temor permanente a las expulsiones y tuvieron que esconderse para no ser atrapados. Cuando su madre trabajaba en la fábrica, Yurek y Kazyk se escondían hasta su regreso. Yurek, de 11 años, describió el entorno de terror en el escondrijo:

“Odiaba esconderme y oír cómo nos buscaban. Me moría de miedo. También tenía miedo cuando nos escondíamos con adultos. A veces nos sentábamos, encogidos, en el ático o en el depósito, cerrado por un armario, o en un nicho detrás de una pared de ladrillos.
No se puede hacer oír ningún sonido, y sólo se oye a los que buscan, sus pasos, los golpes a las paredes –encontrarán, no encontrarán– y está prohibido toser o estornudar – y justo entonces pica la garganta o cosquillea la nariz.” [8]

“Yo era Tarzán comandante del mundo, y mi hermano no era mi hermano sino mi enemigo en tiempos de guerra, y volvía a ser mi hermano que estaba a la cabeza de un país vecino en tiempos de paz. Cada uno de nosotros tenía un ejército grande, y durante los seis años de la guerra verdadera nosotros condujimos un juego de guerra propio. La forma del juego la determinaban las condiciones – si era de noche o en la oscuridad del escondite, simplemente hablábamos, qué hago yo con mi ejército y qué hace mi hermano con su ejército. Cuando podíamos jugar durante el día en el suelo, conducíamos guerras reales con soldados de plomo o con ejércitos de piezas de ajedrez o con montones enormes de cartas de juego que traje de los departamentos de los expulsados en las casas vecinas.”
[9]

  • ¿Qué dificultades tuvieron que afrontar Yurek y su hermano en esos momentos?
  • ¿Cómo hicieron frente a las dificultades?

Para el docente
Se puede permitir que los alumnos traten de entender del pasaje cuál era la ‘rutina’ de vida de Yurek y Kazik.  Yurek ciertamente se enfoca en este pasaje en los fascinantes juegos de guerra que celebraban, pero el relato que sirve de marco a este pasaje describe una guerra larga, un escondite oscuro, en el cual se puede hablar sólo en susurros, y departamentos vacíos de personas que fueron expulsadas del ghetto por los alemanes a un lugar desconocido.


“Qué será de los niños...” – La muerte de la madre y el paso al amparo de la tía

A estas alturas, la vida de Yurek y Kazyk se volvió difícil y peligrosa. Tras una época larga de trabajo duro y condiciones de vida insoportables en el gueto, Zosia, la madre de Yurek, se enfermó. Fue internada en el hospital del gueto en condición difícil y finalmente murió:

“Mamá se enfermó [...] y la llevaron al hospital judío en el gueto. Nosotros nos quedamos con la tía Stefa. La noche antes de perder el conocimiento, mamá yacía en cama y su cabeza le dolía más de lo usual. Ellas pensaban que yo dormía y hablaban entre sí. Mamá dijo:
‘¿Qué será de los niños si no aguanto?’
‘No te preocupes, Zosia’, dijo Tía Stefa, ‘yo me ocuparé de los niños.’
Y entonces mamá dijo:
‘Stefa, llévalos siempre contigo, para bien y para mal.’
Y Tía Stefa prometió y cumplió su promesa.
[...]
Mientras mamá vivía yo pensaba, sentía, que había un personaje transparente que me cuidaba todo el tiempo. Que podía adivinarla escapándose, con el rabo del ojo. Pero nunca pude verla de verdad. Después de un tiempo mi madre reemplazó al personaje misterioso y nos cuidaba a los dos por si misma.”
[10]

  • ¿Cómo intenta Yurek hacer frente a la separación de su madre?
  • ¿Es este modo de enfrentamiento parecido o diferente al enfrentamiento de hasta ahora con la dura realidad del gueto? ¿Cómo sigue ayudándolo el personaje de su madre más tarde?

Al morir su madre, Stefa infiltró a Yurek y a su hermano a la zona polaca de Varsovia, y luego fueron escondidos en un pueblo, en un sótano oscuro, durante largas semanas. Finalmente, en 1943, Yurek y su hermano fueron transferidos al campo de Bergen-Belsen. La tía pudo conseguir para ellos permisos de inmigración a la Tierra de Israel y tuvieron que separarse. Desde ese momento los hermanos tuvieron que ser independientes.

“Yurek, escucha, [...] mañana ya no habrá una tía que te explica cada cosa. Presta atención, aquí coloco sólo alimentos para la continuación del camino. En el morral de Kazyk hay sólo ropa [...] y en este morral yo te meto alimentos para el comienzo del camino, emparedados, cuida que no se sienten sobre él. ¿Dónde metiste la libreta? No la pierdas, Dios nos guarde. Yurek, ahora tienes que ser un adulto, ¿entiendes? [...]
¿Me prometes? Y en las noches pónganse los chalecos de lana [...]‘
'No se atrevan a decir sus edades correctas,’ les recordó [...]
‘Tú naciste en el treinta y cinco y tú en el treinta y tres, acuérdense, si no no tendrán suficiente tiempo para los estudios, y tendrán que ir inmediatamente al trabajo... Ustedes no son como todos los niños. Ustedes perdieron seis años de guerra.’
Kazyk se arrimó a ella y se calló.” [11]

“Yurek escribía un diario. En la primera página escribió con letras de imprenta:
‘¿Quizá?’
‘¿Por qué quizá?’
‘Porque siempre dijimos que quizá vamos a salvarnos.’
‘¿Quieres escribir acerca de toda la guerra?’
‘Si’, dijo Yurek.”
[12]

  • ¿Qué instrucciones les da la tía a los niños? ¿Por qué?
  • ¿A qué prepara a los hermanos?

Para el docente
Se debe hacer hincapié a los alumnos que Yurek y Kazik quedaron sin padres.  Hasta ahora la tía trató de cumplir ese papel y satisfacer sus necesidades.  Ahora, con su inmigración a Israel (aliá), tuvieron que separarse y enfrentar las dificultades de la vida sin la guía y el acompañamiento de una figura adulta que se preocupe por ellos.  Las instrucciones fueron mayormente dirigidas a Yurek por ser el hermano mayor, al cual se le impuso la responsabilidad de cuidar de su hermano menor, a pesar de tener él sólo 13 años.


“Mi segunda niñez” – La inmigración a Israel

Tras un viaje largo, los dos hermanos llegaron a Israel, donde fueron enviados al kibutz Genigar. En el kibutz los hermanos recibieron nombres hebreos, Yurek se convirtió en Uri y Kazyk se volvió Igael.

“Este lugar, el kibutz, era de lo más raro. La primera noche que llegamos me sentaron sobre el césped la plazoleta grande lado del comedor, alrededor se juntaron todos los hablantes de polaco del lugar y yo les conté qué pasó en la guerra. Por unas horas nadie se movió ni emitió un sonido. Se oían sólo el canto de los grillos y a veces el mugido de una vaca o el ladrido de un perro a distancia. Y sólo las estrellas se movían en el cielo por encima de las copas de los cipreses. El kibutz se convirtió para mí en un nuevo hogar y los pocos años que estudié en la escuela del kibutz se convirtieron en mi segunda niñez.” [13]

  • ¿Cómo se describe la vivencia de la inmigración de Uri? ¿Y por qué?
  • Lean el próximo pasaje y piensen: ¿por qué la primera experiencia de Uri en el kibutz se convirtió en un momento decisivo en su vida?

Para el docente
Es importante mencionar que de todas las diversas vivencias de Uri al inmigrar a Israel (aliá), eligió describir justo la experiencia de su testimonio frente a las personas del kibutz. Hay que prestar atención a que la vivencia se describe de manera positiva a pesar de los duros recuerdos que él lleva consigo.

Yurek Orlowski cambió su nombre a Uri Orlev. Se casó y hoy es padre de Li, Daniela, Itamar y Mijael y abuelo de Eliá y Shaul. Uri se convirtió en un autor que escribió muchos libros, entre ellos libros para niños.

“No sé si el escribir me ayuda a sobreponerme al pasado. Sólo sé que no puedo hablar, contar y pensar sobre lo que pasó como persona adulta. O en otras palabras: cuando me acuerdo, vuelvo a ser el niño que fui, y todo vuelve a aparecer frente a mis ojos como sobreentendido. El hombre que soy hoy debe recorrer con cuidado esos recuerdos porque pueden ser muy peligrosos. Es como caminar sobre la superficie de un lago congelado, y todo el tiempo tengo cuidado de no pisar con demasiada fuerza. Es decir que el no hablar o pensar sobre lo que pasó con ojos del adulto que soy ahora, puede ser como un salto sobre hielo delgado. El hielo puede romperse y entonces me hundiré en el abismo. Y sé que quizá nunca pueda regresar.” [14]

Para el docente
El primer testimonio que Uri dio en el kibutz al inmigrar a Israel tiene mucho significado y constituye un momento decisivo para él.  Desde ese momento, él entiende que el poner su historia por escrito no sólo inmortaliza su historia y la historia de su familia en el Holocausto, sino que también lo ayuda a afrontar los miedos del pasado.

Resumen

La niñez de Yurek, llena de libertad, imaginación y libros, se cortó de golpe con el estallido de la guerra. La vida en el gueto, en especial para los niños, era muy dura – además de las terribles condiciones de existencia en el gueto, por lo general no había un adulto que los guiase y los cuidara durante la mayor parte del día. Especialmente, los niños tuvieron que afrontar las imágenes difíciles de la vida cotidiana en el gueto y la separación de familiares queridos que fueron expulsados. Yurek trató e incluso logró por lo general sobreponerse a estas dificultades con la ayuda de su rica imaginación. Los cuentos que contaba y las aventuras que inventaba para él y para su hermano constituyeron puntos de anclaje en su vida y le permitieron alzar la cabeza, aunque sea un poco, sobre las aguas turbulentas de la época del Holocausto.
Gracias a esta maravillosa estrategia que adoptó para sí, Uri se convirtió en un autor que utiliza la escritura como forma de recordar el pasado y contar sobre él.


[1] Uri Orlev, Misjak hajol (El juego de la arena), Editorial Keter, Jerusalem, págs. 7-8.
[2] Ibid., págs. 15-16.
[3] Ibid., pág. 4.
[4] Ibid., págs. 16,25.
[5] Ibid., págs. 25-28.
[6] Ibid., pág. 34.
[7] Ibid., pág. 29.
[8] Ibid., pág. 32.
[9] Ibid., pág. 31.
[10] Ibid., pág. 35.
[11] Uri Orlev, Jaialei oferet (Soldaditos de plomo), Sifriat Poalim, Editorial Hakibutz Haartzi Hashomer Hatzair, Merhavia 1967, págs. 210-211.
[12] Ibid., pág. 198.
[13] Uri Orlev, Misjak hajol (El juego de la arena), pág. 45.
[14] Ibid., pág. 488.