La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

Consignas para la observación de la película

"¿De dónde vendrá mi ayuda?" – Historia de dos hermanas: Fanny Rozelaar y Betty Meir

Escrito por Bilha Shilo

Apropiado para Nivel Secundario

El testimonio es una experiencia interpersonal durante la cual, más de una vez, el oyente vivenció una "sacudida empática". Ésta muchas veces genera una sensación de responsabilidad en el oyente que se manifiesta de varias maneras, por ejemplo: aspiración a confrontarse con la memoria de la Shoá de una manera activa, ganas de ampliar sus conocimientos y la decisión de atesorar para siempre la historia de vida del sobreviviente.

La conservación del testimonio en el contexto de los viajes autobiográficos educativos, en los cuales los sobrevivientes regresan a los lugares de su infancia y reconstruyen sus vidas antes, durante y después de la Shoá, intensifica la experiencia del testimonio, posiciona al espectador frente a desafíos cognitivos y emotivos y crea en él una sensación de compromiso.

Por esto, sentimos que no hay que realizar un debate profundo y exhaustivo después de ver la película testimonial para poder conservar la experiencia del encuentro con el sobreviviente y permitir a los alumnos procesarla por si mismos a nivel emocional y cognitivo.

Asimismo, de acuerdo a nuestra experiencia, a muchos alumnos se les hace difícil realizar un debate después de ver la película testimonial y en cambio prefieren confrontarse por su cuenta con las escenas de la misma.

Por estas razones, sugerimos preparar a los alumnos a una observación significativa del film con la ayuda de consignas para la observación, que contengan los puntos centrales en los cuales deban poner el énfasis. Estas consignas, señaladas a continuación, convertirán la observación en algo más significativo. No obstante, si los alumnos demuestran interés en debatir una vez finalizada la película, se pueden tomar estos puntos como base central del debate y agregarles otros significados aportados por los alumnos durante la observación del film.

La observación de la película y su debate están destinados a alumnos de escuela secundaria.

Modelo Pedagógico - El film está basado en la Filosofía Educativa de Yad Vashem

El film se divide en tres periodos:

  1. La vida en Alemania antes de la Shoá:

    Identidad judeo-alemana (alemán de fe mosaica): Los judíos, cuyas raíces en Alemania datan del siglo IV de la era cristiana), se integraron al entorno se veían a sí mismos como parte de la cultura alemana y muchos de ellos estudiaron en instituciones de educación general:

    “En mi clase, cerca de la mitad de las alumnas eran judías. Era una escuela de niñas”.[1]

    • Los padres de Betty y Fanny representan el judaísmo alemán multicultural:

      “Nuestra madre nació en Holanda, […] Papá, que había nacido en Frankfurt, […] y ella se trasladó a Alemania sólo después de casarse con papá. O sea que toda la familia de mamá estaba en Holanda. Mi madre nunca habló bien alemán y mi padre nunca habló bien holandés”.[2]

  2. La vida bajo las sombras de la ruptura:

    • “No hay lugar para nosotros” – Expulsión de la escuela

      Fanny, desde la perspectiva de una niña, describe la expulsión de la escuela y la sensación de traición en una etapa del proceso de exclusión de los judíos de los centros sociales y culturales de Alemania, y como un síntoma del cambio en el estatus de los judíos en Alemania con la subida de los nazis al gobierno:

      “No podía creer algo así. Al día siguiente tomé mi mochila y me dispuse a volver al colegio, y mamá me gritó: "¡No, no! Está prohibido, no se puede". Pero yo salí corriendo. […]. Llegué a la escuela, subí un piso, y en el pasillo... […] estaba nuestro profesor, al que valorábamos y admirábamos mucho. […]. Y cuando me acerqué, ¿Qué vi en la solapa de su saco? La cruz gamada. No lo quería creer. […]. Él me vio, y me dio una bofetada, y me dijo: "Para ti, cerda judía, no hay aquí lugar” Me fui de la escuela llorando y llegué a casa llorando. Entendí entonces que aquí no había lugar para nosotros.”[3]

    • Decepción y ruptura – Toma de decisión de emigrar

      La primera grieta se produjo en la sensación de seguridad en Alemania y en la posibilidad de continuar la vida allí, con la traición de la patria y la decepción resultante de la misma. Betty describe como su padre tomó la decisión de emigrar:

      “Recuerdo que había mucha tensión en casa porque mamá no quería, en realidad, dejar el país. Ella era feliz aquí, y en ese momento […] tampoco tenía ganas de irme, tenía amigos, y era bastante feliz aquí. Y justamente mi padre dijo: "Si a uno de mis hijos le pasa algo así no me quedo en este país." Y nos fuimos.”[4]

    • Refugiadas – las dificultades de absorción a la par de la integración en Holanda

      Los alumnos deberán entender las dificultades espirituales y físicas que se le presentaron a los refugiados judíos, que se vieron forzados a abandonar repentinamente sus hogares y emigrar a otro país: desplazarse de un entorno conocido, del hogar y la familia hacia lo desconocido. Las dificultades de las refugiadas y sus dificultades de absorción en una nueva sociedad son reconocidas en especial por la madre y por Betty:

      La emigración a Holanda no fue fácil para la familia, y en especial para la madre:

      “Mi mamá, que no quería irse, cayó en depresión. Pasamos años muy difíciles con mamá, realmente, en los que no conseguía salir de su depresión. Fue, fue difícil.”[5]

      Las niñas tuvieron que superar las brechas del idioma para integrarse en la escuela en Holanda, pero había diferencias culturales-sociales difíciles de superar.

      “Vi que todos se burlaban de mí […] y yo sufrí mucho aquí. Un día llegué a casa y dije simplemente: "Basta." "No voy más".”[6]

    • El movimiento juvenil sionista como base para la integración

      Las niñas se integraron en la nueva sociedad y comenzaron a activar en el movimiento juvenil sionista, tal como Fanny lo relata:

      “(…) y fui bien recibida allí. Como yo tenía ya fuertes sentimientos sionistas, me sentí allí muy cómoda. Además fui allí muy activa.”[7]

      Betty también describe su placer en las actividades del movimiento:

      “Para mí, la actividad culminante del año era salir con mis amigos de campamento, […]. Y allí estábamos, en un bosque como éste; armábamos las tiendas y acampábamos, era muy lindo.”[8]

      En el contexto del movimiento, las hermanas se encontraron con jóvenes judíos. Allí floreció el amor de Fanny y Marc, quienes se casaron de grandes.

  3. La ruptura – Holanda bajo la conquista nazi:

    • La comunidad bajo el ostracismo - humillación

      • Exilio, señalización y expulsión de los judíos:

        “Todo comenzó cuando dispusieron que todos los judíos agregaran en su documento de identidad la letra "J", para que todos supieran que se trataba de judíos. Poco después confiscaron los teléfonos de los judíos, y confiscaron más tarde sus bicicletas. Si yendo por la calle quería entrar a un café, decía allí […que] no podía entrar. Quería pasear por el parque, pero decía allí […] prohibido a los judíos.”[9]

        “Cuando nos vimos obligados a usar la estrella amarilla, al principio me sentí orgullosa de llevarla, no había comprendido aún el significado.” [10]

        “Cada día veía, al llegar a la escuela, que había menos alumnos porque las redadas, que se efectuaban tanto de día como de noche, eran generalmente de noche.”[11]

    • La familia – ruptura y continuidad
      • La complejidad de la vida en el escondite

        Fanny y Marc encontraron para Uri, su bebé, y también para ellos un escondite gracias a la ayuda de amigos holandeses:

        “Yo no podía separarme del bebé, no podía. Unas semanas más tarde arrestaron a mi marido. Lo llevaron a la cárcel porque un informante dijo que él había estado escuchando la radio de Inglaterra, junto con un amigo cristiano; […]. Entonces, después de un tiempo, la muchacha que nos servía de intermediaria me dijo: "Fanny, ahora debes separarte del bebé".
        La situación era cada vez más difícil. Fue así que un día llevé a Uri”
        [12]

      • La creación de un entorno de vida en el escondite:

        “Y ustedes me preguntarán: ¿"Cómo hacían?" Porque uno puede volverse loco, ¿verdad? Era un cuarto de 3 por 3. Era un milagro que nuestro matrimonio siguiera funcionando, y nosotros lo entendíamos. Entendimos que teníamos que esforzarnos. ¿Qué hicimos entonces? Mi marido estudiaba […] .Tenía un amigo [… al que] alguien le construyó un violonchelo con cuerdas, pero en sus flancos estaba vacío, sólo las varillas. Le pedimos que nos lo diera, así él podía practicar mucho, y efectivamente lo hacía frente a la ventana, […y cuidaba] si alguien venía.”[13]

      • La desesperación frente a la esperanza

        “Pedimos dos cuadernos, para que, si no llegábamos a sobrevivir y él [Uri el bebé] sí, que supiera cuál era su origen y cuáles eran nuestras esperanzas, que supiera de nuestras ideas sionistas, que en realidad pensábamos que debíamos retornar a nuestra tierra. Si no sobrevivíamos, y no conseguíamos hacerlo, que lo hiciera, quizás, él.”[14]

      • La vida en el escondite no puede ser sobrellevada por todos, y es por eso que Betty decidió quedarse y cuidar de su madre:

        “Mi madre no podía estar callada, o estarse quieta, o... Simplemente no era su naturaleza. A pesar de que ponía en peligro a los que decidieran llevarla al escondite. Y no existía la posibilidad de no llevar a mamá al escondite. Pero alguien tendría que ocuparse de mamá, alguien... La única apropiada para hacerlo era yo. No estaba casada”[15]

    • Los Justos de las Naciones

      • Arriesgarse la vida para dar refugio a los judíos: los salvadores dijeron a los niños:

        “Ni al abuelo ni a la abuela, no deben decir a nadie que hay judíos en nuestra casa. Si dicen una sola palabra, y alguno de los hombres malos del NSB o algún nazi holandés deciden denunciarnos, van a incendiar la granja y nos van a matar. A nosotros, a vosotros "y a los judíos también. Matarán incluso a los animales". Y esos niños callaron durante dos años y tres meses.”[16]

        “Un día oímos: "¡Vienen los alemanes!" […] el menor de los niños, que tenía ya seis años y medio, estaba con ellos. De pronto los escuchamos decir: "Niñito, dinos, " ¿tienen también judíos aquí?" […] Dijo: "¿Qué son 'judíos'?" Estábamos en el escondite y temblábamos.”[17]

      • La motivación para el comportamiento de los Justos de las Naciones

        "Por lo menos puedo hacer algo bueno frente a las cosas malas que hace mi pueblo".[18]

        “Después de la Guerra se lo preguntamos muchas veces: "¿Por qué lo hicieron realmente? " La primera respuesta era siempre: "No creíamos que sería por más 4 o 5 meses". Y agregaban: "Pero Fanny, eso se da por sobreentendido".[19]

      • Fanny describe como sus salvadores trataron de mantenerlos actualizados acerca de la vida diaria de Uri y de los cambios que iba teniendo:

        “Una vez por mes venía la amiga que sabía de Uri y de nosotros, nos contaba cosas y de vez en cuando traía fotos, pero no nos las dejaba. […]. Lo que era muy lindo era que su madrastra, […], escribía - no todas las noches, pero muchas veces lo hacía - Se trataba de unas pocas líneas: Cómo se portó Uri, qué hizo... Y ella nos traía el diario.”[20]

        Presten atención a la manera en que Fanny denomina a quien salvó a su hijo.

APÉNDICES
  1. Objetivos del Proyecto:
    La particularidad de la travesía autobiográfica:

    "En unos años, cuando nosotros los sobrevivientes no estemos, los alumnos que se encontraron con nosotros podrán decir: 'Yo escuché de la boca de Jana y de otros qué les sucedió en Auschwitz, ellos estuvieron allí y me contaron'". Con estas palabras culminó Jana Bar Yesha, sobreviviente del campo de concentración y exterminio Auschwitz-Birkenau y educadora, la película que hicimos en su honor. El nombre de la película: Ella estuvo allí y me contó, es parte de este particular proyecto educativo, dentro del cual intentamos preservar la voz de los sobrevivientes también el día en el que ellos ya no estén con nosotros.

    La película de Jana Bar Yesha, como el resto de las películas que se realizaron dentro de este encuadre, no es una película testimonial "común". La particularidad de las películas dentro de este proyecto, es que constituyen un viaje autobiográfico educativo de los testigos, a través de los cuales estos regresan a su lugar de la infancia y a lo que era su vida antes de la Shoá. La travesía continúa a los lugares centrales donde sufrieron los horrores de la Shoá, y finaliza en los lugares en los que encontraron, después de la destrucción, la fortaleza especial interna que les ayudó a volver a vivir. Esto se adecúa con la filosofía educativa de Yad Vashem.

    La perspectiva del enfoque educativo de la Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto en Yad Vashem está guiada por el principio según el cual, cuando nos dirigimos a enseñar la historia de la víctima judía en la Shoá tenemos que mostrar al alumno un ser humano con rostro e identidad, a quien los nazis trataron de borrarle su naturaleza única. Desde las cenizas y la pérdida incomprensible, tenemos que rescatar los rostros del hombre y la imagen de la familia y la comunidad que se perdieron durante la Shoá. Nuestro objetivo es doble: a) Devolver a los seres humanos sus nombres y rostros y de ese modo frustrar el objetivo de los nazis de borrarlos, a ellos y a su memoria. b) Conocer lo que perdimos para poder recordar.

    Esas travesías, realizadas de acuerdo a esta concepción educativa, dieron nacimiento a un doble testimonio – el filmado mostró el relato del testigo, pero también el lugar geográfico por donde transcurrió el trayecto. La interacción entre ellos creó un encuentro especial – entre el testigo y el lugar frente a la cámara. Este encuentro excepcional estuvo acompañado de momentos únicos y emotivos. Los testigos experimentaron nuevamente los momentos importantes durante su vida. Ellos volvieron a su lugar de origen. Ellos se encontraron nuevamente con los patios, terrenos y casas donde solían jugar. Volvieron a encontrarse con el hogar de su familia, sus amigos y vecinos. Olieron los aromas y oyeron los sonidos. Estas experiencias multisensoriales despertaron nuevamente en ellos diversos sentimientos. Las filmaciones y los testimonios brindados en los lugares propiamente dichos les agregó una característica especial de un gran valor. Así ocurrió, por ejemplo, durante el testimonio de Maka Rosenthal, que relató por primera vez en público, ante la cámara, acerca del asesinato de su hermano bebé, Kopele.

    De ese modo, tratamos de conservar para las generaciones venideras la memoria de la Shoá de manera viva, y facilitamos a los espectadores de las películas pasar por una experiencia educativa y emotiva de gran significado.

    "Testigos y educación" como un proyecto educativo especial

    Muchas veces observamos que el relato del testimonio se realiza en un orden cronológico y según las definiciones del entrevistador o el historiador. En consecuencia, a veces se crea una situación donde parte de los datos en el relato de los testigos, que podían haber interesado a los educadores y ayudar en su trabajo, se dejan de lado o no son suficientemente resaltados. Las personas en el área de educación, que acompañaron a los viajes filmados del testigo, les formularon también preguntas que no aparecen en general en los testimonios "comunes". Desde su trabajo educativo en el tema de la Shoá sabían hacer las preguntas que preocupan a los alumnos y que probablemente habrían preguntado a los sobrevivientes. Más aún, los educadores también trataron con los sobrevivientes sobre asuntos de significado educativo referidos a la identidad judía, y sobre preguntas humanas-universales con significados educativos amplios y de largo alcance.

    En este sentido, los relatos testimoniales en este proyecto nos permiten conducir a los espectadores a través de sendas de conocimiento que llevan a la empatía, internalización y deseos de estudiar más. El objetivo de este proyecto es crear una colección de testimonios para mostrar en el futuro a alumnos, maestros, educadores no formales, el ejército y otros públicos, en lugar de los sobrevivientes. En estas películas tratamos de transmitir la voz de los sobrevivientes también a las generaciones que no podrán escucharlos en primera persona

  2. Contexto histórico acerca de la Shoá en Holanda:

    Introducción para el docente[21]:

    El trasfondo histórico facilita la comprensión del relato personal del testigo en un contexto más amplio y describe los sucesos locales que tuvieron lugar durante la Shoá dentro del contexto general de la política nazi y el exterminio de los judíos. El conocimiento histórico otorga al docente la capacidad de clarificar la historia personal del testigo en referencia a los sucesos generales. De esta manera, el testimonio se convierte simultáneamente en un hecho individual y en un suceso representativo, ya que la Shoá está compuesta por una suma de acontecimientos humanos trágicos que conforman el relato histórico mayor, esa enorme fractura humana denominada "Shoá".

    1933-1940 – Aproximadamente 34.000 refugiados judíos del Reich llegaron a Holanda, de los cuales 15.174 permanecían durante la invasión. Los refugiados se integraron en diferentes áreas y sobresalieron en la industria textil, la moda y el teatro. En 1938 se cerró la frontera holandesa para los refugiados y formalmente se prohibió su ingreso, aunque después de "La Noche de los Cristales Rotos" el gobierno en Holanda suavizó un poco la implementación de esa decisión y no devolvió a los refugiados a Alemania, pero formalmente se adhirió al principio que no permitía su entrada a Holanda. Para hacer frente al problema de los refugiados, fue creado el "Comité para asuntos judíos especiales " presidido por Abraham Asscher y por iniciativa del profesor David Cohen. Los refugiados que ingresaron a Holanda en condición de ilegales fueron confinados en campos, y en 1939 se creó un campo central en el pueblo de Westerbork. El mantenimiento del campo fue asignado al mencionado "Comité " (que recaudó cerca de un millón de dolares de fuentes judías particulares, entre ellas el "Joint").

    Paralelamente aumentó el antisemitismo en Holanda y los movimientos extremistas de derecha se fortalecieron, entre ellos "el Movimiento Nacional-Socialista Holandés", que se convirtió en un partido antisemita característico, y en el cual había miembros antisemitas fanáticos dispuestos a colaborar con Alemania.

    1940 - En Holanda vivían aproximadamente 140.000 judíos (cerca del 1.6% de la población), más de la mitad en Ámsterdam, en donde funcionaban casas de estudio para los rabinos, sinagogas, bibliotecas y periódicos.

    9-10 de mayo de 1940 – Invasión de los alemanes a Holanda. El 14 de mayo el ejército holandés se rindió. Muchos judíos intentaron escaparse, y decenas se suicidaron. La administración civil presidida por las S.S., encabezada por el comisionado del Reich Arthur Seyss-Inquart, se manejó de forma moderada los primeros meses. Este gobierno se apoyaba en las oficinas de la administración holandesa, que seguían funcionando. Debido a que la reina y el gobierno habían escapado a Gran Bretaña estableciendo un gobierno en el exilio, los directores generales de los ministerios de gobierno pasaron a ser la autoridad superior. (Aún cuando todos fueron reemplazados).

    La política antijudía se inició en septiembre, con la clausura de los periódicos judíos. Más tarde, les fue prohibido a los judíos trabajar en el servicio público, académicos y profesores judíos fueron despedidos y la situación económica de muchos judíos se deterioró. A continuación fue emitida una orden de registro de los negocios judíos como un primer paso hacia la "arianización", y luego se obligó a todos los judíos a registrase, de acuerdo a las Leyes de Nuremberg.

    Diciembre de 1940 – Fue establecido por las grandes organizaciones judías el "Comité Coordinador Judío", presidido por Lodewijk Ernst Visser, y entre sus miembros estaba David Cohen. Su objetivo era asesorar a judíos que habían sido afectados económicamente, aconsejarlos y ayudarlos; paralelamente, actuó en el área cultural.

    Comienzos de 1941 – Se realizaron manifestaciones nacionalsocialistas en grandes ciudades; en el barrio judío de Ámsterdam hubo tumultos acompañados de daños a propiedades. Para hacerles frente, se organizaron judíos y no judíos en el barrio judío. En una de las marchas se produjo una pelea donde fue muerto un miembro de los grupos de choque En respuesta a este hecho, los alemanes bloquearon el barrio judío, y se les impuso crear un Consejo Judío (Joodse Raad). Fue constituido en un día, y estaba presidido por Abraham Asscher y David Cohen.

    22 de febrero de 1941 – Se decretó un toque de queda en el barrio judío y en la redada que se realizó fueron arrestados 389 jóvenes judíos que fueron enviados a Buchenwald, donde murieron 50 de ellos; el resto fue enviado al campo de Mauthausen. Después de haber realizado otras detenciones, se organizó una huelga de trabajadores que se expandió rápidamente a ciudades ubicadas alrededor de Ámsterdam y que continuó por tres días hasta que fue reprimida.

    Los eventos de febrero motivaron a Seyss-Inquart y a sus ayudantes a endurecer las medidas antijudías.

    Verano de 1941 – Se prohibió a los judíos visitar lugares públicos (parques, balnearios, carreras de caballos, hoteles, museos, bibliotecas, etc.), se les prohibió el comercio en los mercados y en la bolsa, las horas para la compra se restringieron a dos por día, fue prohibido el transporte público, y se le impuso a los judíos el toque de queda nocturno. Asimismo, los niños judíos fueron expulsados de los colegios públicos, y más tarde, se les prohibió estudiar en las universidades.

    12 de marzo de 1941 – Se emitió la primera orden, dentro de una serie destinada a regularizar la expropiación de la propiedad judía en el marco de la arianización, que se realizaba por medio de las listas de negocios. Esto, además de la confiscación de la propiedad judía por parte del Equipo Operativo Rosenberg (Einsatzstab Rosenberg).

    Agosto de 1941 – Los judíos se vieron obligados a depositar en un banco toda suma superior a los 1.000 florines, así como sus ahorros y sus cuentas. Se les permitía retirar su dinero sólo con un permiso especial y pagando una elevada comisión. Parte de esos montos sirvieron al Joodse Raad, a través del cual los judíos recibían sus salarios exiguos, y el presupuesto mensual estaba determinado por los alemanes. El dinero restante, así como los objetos de valor, fueron confiscados por el Reich (parte de los mismos llegaron a individuos particulares).

    25 de octubre de 1941 – Se le ordenó al Joodse Raad hacerse cargo de todos los judíos de Holanda. El Joodse Raad publicaba el único periódico judío, Het Joodse Weekbla, y creó una vasta red educativa que incluía todo los tipos de escuelas. También, se ocupaba del área cultural (fueron creadas orquestas de cámara, se produjeron funciones de teatro y continuó las actividades deportivas) y de la provisión de alimentos. En el momento de las deportaciones, se estableció un departamento de "ayuda a viajeros", que brindaba a los expulsados equipamiento y vestimenta. La vida religiosa fue permitida, salvo la prohibición de la matanza ritual. Las actividades del Joodse Raad estaban financiadas por impuestos pagados por los judíos holandeses.

    Fin de 1941 – Instalación de campos de trabajo forzado que de hecho fueron un camuflaje para la preparación de las deportaciones. El Joodse Raad fue obligado a completar la cuota de trabajadores en estos campos de trabajo. En abril de 1942 las condiciones en los campos empeoraron, y muchos de los judíos huyeron de los mismos. Las deportaciones comenzaron en enero de 1942; hasta entonces los judíos holandeses fueron obligados a trasladarse a Ámsterdam y los judíos sin ciudadanía al campo de Westerbork. Además, se estableció el campo de Vught para el resto. Más tarde se prohibió la presencia de los judíos en todos los distritos de Holanda, salvo en esos dos campos y en el barrio judío de Ámsterdam.

    3 de mayo de 1942 – Se ordenó el uso obligatorio del distintivo judío, la estrella amarilla.

    26 de junio de 1942 – Se le informó al Joodse Raad que los primeros deportados serían jóvenes que tenían que registrarse en sus oficinas, los cuales recibirían una invitación personal en sus domicilios. debodo al bajo número de registrados se realizó una redada, en la que fueron arrestados y tomados como rehenes 540 judíos. La cuota de deportados se completó a través de los prisioneros de Westerbork, y cerca de 2.000 fueron deportados a Auschwitz. Estas deportaciones despertaron la ira del público y una reacción por parte de la Iglesia, pero cesó por la presión de los alemanes y la expulsión de 201 conversos a Auschwitz. Las protestas públicas no influyeron sobre los alemanes que continuaron enviando judíos a Westerbork y de allí a Auschwitz y Sobibor, según el plan. Esto fue posible en gran medida gracias a la disposición de las autoridades holandesas – la administración municipal, los empleados de trenes y la policía holandesa – de colaborarar.

    2 de octubre de 1942 – Se organizó un operativo para acelerar las deportaciones; todos los hombres en los diferentes campos de trabajo fueron trasladados junto con sus familias a Westerbork (12.296 personas). Por esto, en el campo las condiciones se volvieron terribles, lo cual condujo al aumento de las deportaciones hacia el Este; en un mes la mitad de los confinados fueron deportadados.

    Mayo de 1943 – Aumento del ritmo de las deportaciones. Se exigió a 7.000 personas empleadas del Joodse Raad presentarse para ser deportadas a los campos, aunque en la práctica llegaron solamente 500. Por esto, se realizó una redada en el barrio judío, y fueron arrestados 3.435 judíos. Durante los meses siguientes fueron realizadas otras persecuciones, y en la víspera de Rosh Hashaná (Año nuevo judío) se realizó la ultima persecución, durante la cual fueron arrestadso los últimos judíos en Ámsterdam, entre ellos los líderes del Joodse Raad.

    Cantidad de deportados por mes: En mayo fueron deportados hacia el exterminio 8.056 judíos, en junio 8.420 judíos, en julio 6.614 judíos. Después decreció el número: en agosto 2.005, en septiembre 1.984, en octubre 1.007, y en noviembre 2.044. Después de noviembre los trenes desde Westerbork hacia Auschwitz salieron a un ritmo de un tren por mes con alrededor de 1.000 personas en cada uno. Desde marzo de 1944 el número de deportados descendió a alrededor de 240 a 600 por mes. El 3 de septiembre de 1944, cuando parecía que Holanda estaba por ser liberada, otro tren lleno fue enviado a Auschwitz con 1.019 personas a bordo. En total fueron deportados a través del campo de Westerbork alrededor de 100.000 judíos, en su mayoría a Auschwitz y Sobibor, y una minoría a Theresienstadt y Bergen Belsen.

    Julio de 1944 – En el marco de un gran acuerdo de intercambio, fueron liberados 220 judíos holandeses a cambio de residentes alemanes que vivían en la tierra de Israel. Además, fueron retenidos en Bergen Belsen otros miles de judíos para quienes la Agencia Judía había solicitado visados de emigración a la tierra de Israel. Otro grupo de judíos que lograron abandonar Bergen Belsen fueron aquellos a quienes se les compró un pasaporte de alguno de los países de Latinoamérica. Hacia finales de la guerra judíos holandeses fueron sacados en dos trenes a Bergen Belsen. Uno de ellos llegó a Magdeburgo en Alemania, donde fueron liberados los 400 pasajeros, y el segundo llegó a Troebitz en Alemania oriental, y allí fueron liberados sus viajeros. Además, en una serie de demandas legales realizadas en Holanda, se salvaron 2.025 Mischlinge (medio judíos) y 873 fueron aceptados como un cuarto judíos o como arios.

    Mayo de 1945 – Con la firma del comandante de las fuerzas alemanas en el país de la declaración de rendición, Holanda fue liberada de la ocupación alemana. De los 140.000 judíos holandeses, alrededores de 100.000 fueron asesinados durante la Shoá.

    Escondite y contrabando – Con el deterioro de la situación de los judíos de Holanda, surgieron grupos y organizaciones que se ocuparon por encontrar lugares de escondite, entre ellos quienes se concentraban en el ocultamiento de niños. Muchos mensajeros y mensajeras se preocupaban de obtener cupones de racionamiento, documentos de identidad falsos y en muchos casos del traslado de un escondite a otro. Muchos de los salvadores ocultaron judíos sin ningún pago a cambio (o a cambio de un pago mínimo), aunque hubo algunos que aprovecharon la oportunidad para lucrar. Debido a las dificultades en los pagos a las personas que brindaban escondite, en 1944 se creó un departamento especial en el fondo clandestino nacional para sostener a los judíos que se escondían. Según una estimación aproximada, 25.000 judíos se escondieron, de los cuales 4.500 eran niños. Un tercio de los que escondidos cayeron en manos de los alemanes, aunque muy pocos niños fueron descubiertos. Los arrestados de entre los que ocultaban, judíos eran enviados a campos de concentración, y muchos perecieron allí. En muchos casos sus propiedades fueron expropiadas. A pesar de las dificultades, hubo judíos que se escaparon de Holanda hacia otros países con ayuda de grupos que se dedicaban al contrabando, entre ellos el grupo Westerweel, que pasaron a esconder jóvenes judíos, conjuntamente con organizaciones de pioneros. Los jóvenes fueron trasladados a Francia y de allí a España.

    Los judíos y la resistencia en Holanda – La proporción de los judíos en la resistencia holandesa no era desdeñable, aunque no hay datos al respecto. Estuvieron entre los fundadores de periódicos clandestinos y los que transmitían información. El movimiento clandestino y el gobierno holandés en el exilio intentaron establecer juicios en contra de los alemanes que cometieron crímenes en Holanda y en contra de los colaboradores. El gran número de sospechosos y la política misericordiosa hicieron que sólo un pequeño número de criminales fueran enjuiciados.

  3. Acerca de las hermanas Fanny Rozelaar y Betty Meir :

    Las dos hermanas Fanny Rozelaar y Betty Meir eran hijas de Arthur (Aharon Haim) Ichenhäuser, originario de Frankfurt del Meno – Alemania, y de Ada Victoria Jacobson (de soltera), originaria de Ámsterdam, Holanda. La familia, que vivía en Fráncfort del Meno, se traslado a Ámsterdam en mayo de 1933 por la subida de los nazis al gobierno.

    Fanny: nació en 1919. Activaba en un movimiento juvenil sionista y participó en 1939 en el congreso sionista en Ámsterdam. En 1940, apenas comenzada la conquista, se casó con Marc Rozelaar. Ambos pensaron en escaparse de Holanda, pero esto no se pudo poner en práctica. En marzo de 1941, su marido fue el último judío que recibió el título de doctor de la Universidad de Ámsterdam. A lo largo de 1942, Fanny quedó embarazada, y comenzado el sexto mes de embarazo, vinieron los nazis holandeses a llevársela a un campo de tránsito. Fanny fingió estar por comenzar el proceso de parto, y por eso no la deportaron, pero su marido fue arrestado más tarde. Después de un corto periodo de arresto, este logró saltar del tren que se dirigía hacia el Este y huir. Después de que nació su hijo Uri, Fanny lo trasladó con ayuda de amigos no judíos de su marido a una familia que era como una familia adoptiva temporal para bebés cuyas madres estaban enfermas. Por causa de delaciones, los nazis llegaron a la casa en donde se escondía el niño, y tres niños que habían sido ocultados en la misma casa fueron capturados. La salvadora tomó a Uri, que tenía aspecto ario, en sus manos, y así fue como se salvó. Por miedo a lo que pudiera pasarle a Uri en caso de otra búsqueda, fue trasladado a un nuevo escondite en la casa de una viuda joven con cuatro niños. La niñera de la familia era alemana y ayudó mucho en el cuidado de Uri y en su ocultamiento por querer tratar de reparar en algo los terribles hechos de su pueblo. Poco tiempo después de esto, Fanny y su marido se escondieron en una granja de la familia Klok, una pareja holandesa, padres de cuatro niños. Durante dos años Fanny y su marido estuvieron en ese escondite. En los momentos que llegaban alemanes o vecinos a visitar a la granja, se escondían en una cavidad ubicada entre el piso y el techo de la planta inferior. Entre la pareja y la familia Klok se creó una relación cálida que facilitó un poco la difícil situación. Durante el tiempo en el escondite Fanny y su marido ayudarban a la pareja Klok en sus actividades en el movimiento clandestino holandés, ya sea ocupándose del piloto americano cuyo avión fue derribado, o el robo de cupones de racionamiento y su distribución y en la capacitación de los miembros del movimiento clandestino en el uso de armas. Una vez por mes llegaba una colega de Marc que estaba en contacto con la mujer que escondía a Uri, y en su mano un diario donde documentaba el desarrollo de Uri y sus viscicitudes. En la primavera de 1945, cuando Fanny quedó nuevamente encinta, surgieron temores respecto a cuál sería la reacción de la familia salvadora, y también por la dificultad de esconderse cuando llegue el momento. Para la alegría de Fanny y su marido, la familia Klok los apoyaron y les aseguraron que la guerra terminaría todavía antes que el niño saliese al mundo. Con el final de la guerra, Fanny y su marido abandonaron la granja y se llevaron a Uri del lugar donde estaba escondido. En noviembre de 1945, nació el segundo hijo Ali, y un año después su tercer hijo Mija. La madre de Fanny y Betty regresó de Bergen Belsen y se les unió; hasta 1951, la familia siguió residiendo en Holanda, y estaba involucrada en la vida comunitaria judía. En 1952 emigraron a Israel. Durante años Fanny fue guía de turismo. A las familias que ayudaron en su salvación le fue otorgado el reconocimiento de Justos de las Naciones, y hasta hoy siguen estando en contacto.
    Betty: nació en 1923. Después de terminar el colegio secundario comenzó estudios de enfermería en Holanda para poder adquirir una profesión en la cual pudiera ocuparse una vez que emigrase a la tierra de Israel. Con la ocupación de Holanda, decidió no sumarse a sus amigos del movimiento juvenil, muchos de los cuales se habían escapado a Suiza, debido a que no quería dejar sola a su madre. Por su ocupación en el hospital recibió un permiso especial para quedarse en Ámsterdam ("Sperre"), que la protegió de las expulsiones. A pesar del miedo por el aumento de deportaciones a los campos, Betty decidió, a causa del estado de su madre, no buscar escondite. En la última expulsión en septiembre de 1942, Betty y su madre fueron deportadas a Westerbork, donde trabajó en el hospital del campo. Dado que poseían ciudadanía ecuatoriana, ambas fueron enviadas a Bergen Belsen. Por haber sido parte del equipo del hospital en el campo de Westerbork, le solicitaron a Betty sumarse al vagón de los enfermos, y por esto pasó el viaje a Bergen Belsen en condiciones difíciles junto a los enfermos mentales. En Bergen Belsen trabajó en el hospital del campo, y de esta manera pudo ocuparse de brindar mejores condiciones a su madre y logró salvarla. Durante su estadía en Bergen Belsen, el Kapo principal del campo se relacionó con ella, y por medio de ayuda con alimentos y equipamiento que le brindó, ayudó a los enfermos y a parte del equipo. Después de un año en Bergen Belsen, Betty y su madre fueron enviadas a Suiza en el marco de un intercambio de prisioneros. De Suiza fueron trasladadas a Marsella en Francia., y posteriormente a Algeria. En el campo de la U.N.R.R.W.A en Algeria Betty continuó trabajando como enfermera. Con el final de la guerra, Betty emitió una solicitud de permiso (certificado) para hacer Aliá (emigrar a la tierra de Israel), y en el año 1945 emigró, después de haberse separado de su madre, quien había decidido regresar a Holanda. Betty completó sus estudios en Jerusalén para ser enfermera certificada, se casó con Martín y tuvo una hija, Ilana. En el año 1951, durante su trabajo como enfermera, contrajo poliomielitis, y desde ese entonces estuvo confinada a una silla de ruedas. Por muchos años trabajó como enfermera certificada en hospitales en Jerusalén. Durante 25 años fue enfermera principal del hospital ALYN en Jerusalén. Betty publicó un libro de memorias, "Enfermera en todos los tiempos", en donde relata su historia en la época del Holocausto. Betty falleció en abril de 2013.


[1] Película: "¿De dónde vendrá mi ayuda?" – Historia de dos hermanas: Fanny Rozelaar y Betty Meir, minuto 05:33.
[2] Ídem 1, minuto 00:46.
*Se debe recordar que en esa época Holanda no estaba bajo conquista alemana (hasta Mayo de 1940)
[3] Ídem 1, minuto 08:29
[4] Ídem 1, minuto 10:15
[5] Ídem 1, minuto 11:21
[6] Ídem 1, minuto 13:00
[7] Ídem 1, minuto 13:41
[8] Ídem 1, minuto 14:51
[9] Ídem 1, minuto 20:21
[10] Ídem 1, minuto 22:19
[11] Ídem 1, minuto 21:51
[12] Ídem 1, minuto 27:47
[13] Ídem 1, minuto 33:25
[14] Ídem 1, minuto 48:17
[15] Ídem 1, minute 36:31
[16] Ídem 1, minute 31:24
[17] Ídem 1, minute 34:49
[18] Ídem 1, minute 43:39
[19] Ídem 1, minute 54:33
[20] Ídem 1, minute 44:48
[21] Basado en: "Holanda", Gutman Israel (editor), Enciclopedia del Holocausto, Yad Vashem, 1990, (hebreo), en: http://www1.yadvashem.org/odot_pdf/Microsoft%20Word%20-%201130.pdf