La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

El juego del camaleón - Historia de las mujeres mensajeras

Destinado a alumnos de escuelas secundarias
Duración de la clase: una hora y media


Fundamentación

“Niños en los que no hay defecto alguno, de buen parecer, instruidos en toda sabiduría, de buen entendimiento y conocedores de ciencia, y dotados de fuerza”
(Daniel 1:4)

Yad Vashem concentra su trabajo de este año en el tema de los niños y jóvenes en el período del Holocausto, cuando los niños se vieron cruelmente forzados a transformarse rápidamente en adultos. Sus frágiles hombros se volvieron el apoyo de los miembros de sus familias, y con frecuencia debieron defender a sus padres y ocuparse del sustento familiar. Ese proceso es particularmente notable entre los jóvenes, algunos de los cuales, por su edad y su particular capacidad de percibir la realidad –percepción que en ciertos sentidos se basaba en criterios diferentes de los que poseían los adultos– se convirtieron en el liderazgo alternativo de la población judía en el período del Holocausto.
En esta lección nos concentraremos en un grupo especial dentro de los jóvenes, el grupo de las jóvenes mujeres que actuaron como mensajeras. La función de mensajeras, que comenzó ya en los inicios de la conquista nazi y continuó creciendo en importancia hasta el final de la guerra, fue desempeñado por mujeres jóvenes (de 14 años en adelante). Su tarea acarreaba peligro de vida y sacrificio cotidiano, y se convirtió en significativo y sumamente importante para los movimientos juveniles judíos que actuaban en la clandestinidad, y en especial para los judíos aislados en los guetos.

Objetivos de la lección

La función de las mensajeras surgió, no por azar, dentro de los movimientos juveniles. En esta lección procuraremos conocer mejor el mundo de las mensajeras en la época del Holocausto. Nuestro propósito es conocer el proceso que las convirtió en componente central de las actividades de los movimientos juveniles y en fuente confiable de la información transmitida entre los guetos; nos ocuparemos de las cualidades exigidas para esa función, sus objetivos, sus distintos componentes y su singular incidencia en la vida del pueblo judío y su lucha contra el dominio nazi.
El hecho de que las mujeres mensajeras surgieron y se desarrollaron dentro de los movimientos juveniles no es casual. A lo largo de la clase destacaremos las causas de ese fenómeno, para comprender su rol excepcional:

  1. Los movimientos juveniles poseían una visión territorial general como parte de su misma tradición. Desde su creación, establecieron contactos permanentes con sus sedes en distintas poblaciones. Sus miembros poseían compromiso y responsabilidad para con todo el movimiento y no limitado a lo individual.
  2. El cumplimiento de misiones era parte de la tradición del movimiento, y durante la guerra el mismo fue adaptado a la realidad y a las necesidades cambiantes.
  3. La educación hacia una lealtad total comprometía a todos los miembros con el movimiento y sus valores. Durante el período del Holocausto, la entrega total y la capacidad de “ir hasta el final” surgieron solamente después de la pérdida de la familia – cuando el movimiento se convirtió en hogar.
  4. La responsabilidad y la fidelidad a los valores provocaron una capacidad de adaptación de los jóvenes a situaciones cambiantes, y una comprensión relativamente clara de la trágica realidad. Esa comprensión llevó a la unión y a la acción conjunta de varios movimientos como un cuerpo único.
  5. La falta de compromiso con la familia y la escasa edad de los miembros del movimiento les otorgó libertad de acción, libertad de movimiento, libertad y claridad de pensamiento y la capacidad de comprender la situación de manera relativamente más realista que la mayor parte de la población.

Contenido de la lección

“Para circular por la ciudad y hacer contacto entre los compañeros dispersos, comenzaba el juego del camaleón: salía de su casa vistiendo una prenda con la estrella amarilla […] y en la calle se quitaba el abrigo y se convertía en una perfecta no-judía”. [1]

Para el docente:
Para facilitar el manejo de la lección, ésta ha sido dividida en dos partes. En la primera aparece el trasfondo histórico del tema, y en la segunda se intercalan diversos documentos históricos, de los que se puede aprender sobre las mujeres mensajeras y sus roles. Mediante los documentos será posible llevar adelante la clase en el contexto histórico adecuado para los alumnos. Los documentos están acompañados de preguntas para el debate posterior.
Es posible leer los documentos en alta voz ante toda la clase, o bien distribuirlos en varios grupos de debate, los cuales, al final del proceso, deberán compartir sus conclusiones con el resto de la clase.
Además, se encontrará una ampliación biográfica para la mayoría de las mujeres mensajeras mencionadas. Esa ampliación ilustra un aspecto adicional en la vida de las mensajeras: su edad, su origen, su pasado en el movimiento y su vida personal. Se puede distribuir entre los alumnos las biografías y pedirles que amplíen en forma oral sobre cada una, durante o al final de la lección. Asimismo, se puede pedir a los alumnos, para completar la tarea, que consulten libros de investigación y hallen en ellos material adicional sobre algunas de las mujeres mensajeras.

Primera parte: Trasfondo histórico

A. El estallido de la guerra
La invasión del ejército alemán a Polonia el 1º de septiembre de 1939 despertó en el seno de los movimientos juveniles un dilema: cómo actuar en la nueva realidad que les era impuesta. Los dirigentes de los movimientos juveniles sionistas realizaban debates a medida que se iban produciendo cambios en la situación, entre ellos la persecución de los judíos y de los intelectuales polacos, los trabajos forzados y el secuestro de varones judíos por las calles. Su decisión fue quedarse por el momento donde estaban, tanto ellos como sus janijim (educandos). Pero, a medida que avanzaba el ejército alemán, creció el miedo y decidieron alejarse hacia el Este, hacia las ciudades bajo control soviético, al igual que muchos otros dirigentes judíos, a fin de continuar desde allí las actividades del movimiento. Al saberse que la ciudad de Vilna pasaba a dominio lituano, [2] los miembros de los movimientos juveniles decidieron trasladarse hacia allí (cosa que lograron unos 2.000 de ellos). En Vilna todos los movimientos juveniles sionistas se unificaron en la “Coordinación de movimientos juveniles pioneros”.[3]

B. El rol de las mensajeras en la reconstrucción de los movimientos

Ampliación para el docente:
El estallido de la guerra trajo hambre y peligros, incluyendo la muerte, para los judíos que se hallaron bajo dominio alemán. Cuando los líderes de los movimientos juveniles que habían huido al Este y se habían concentrado en Vilna supieron lo que ocurría en las zonas de conquista alemana, se reunieron para debatir la acción que habían de emprender. El compromiso recíproco, el sentimiento de responsabilidad y la educación hacia los valores y el altruísmo provocaron su profunda preocupación. En la sala del debate en Vilna reinaba un angustioso silencio, y los participantes se sintieron muy incómodos debido a lo que estaba ocurriendo con sus educandos y sus familias. En este momento crítico, llevada por el más profundo sentido de responsabilidad, Frumka Plotnicka anunció que iba a regresar, pese al evidente peligro que ello implicaba. Es posible que el espíritu del movimiento, el romanticismo juvenil, las figuras históricas que habían servido de modelo en su educación y los relatos de heroísmo influyeron en su decisión.
Al elegir regresar para estar con sus janijim (educandos) en el territorio de dominio alemán, siguiendo el espíritu de los valores del movimiento y pese a las dificultades y peligros implicados, Frumka, sin saberlo, estableció una nueva tarea para sus jóvenes compañeras de los movimientos juveniles. No fue la única, solamente la primera. Como ella fueron muchos los que arriesgaron sus vidas por un objetivo en el que creían.

Frumka Plotnicka fue el primer miembro de los movimientos juveniles que decidió retornar a sus janijim (educandos) que se hallaban bajo la conquista nazi, y con ello se convirtió en la primera mensajera. Tras ella decidió lo mismo Tosia Altman, y luego lo hicieron otros líderes de los movimiento, entre ellos Mordejái Anielewicz e Itzjak Zuckerman. De ese modo se formó una base para las actividades de los movimientos juveniles en la Polonia conquistada y para la red de mensajeras.
Aun antes de la guerra, los líderes de los movimientos solían viajar y visitar las sedes distribuidas por toda Polonia. [4] Esas visitas eran rutinarias dentro de las actividades de los movimientos. Había enviados que viajaban entre las poblaciones durante semanas. Su objetivo era moral y educacional. En esos encuentros no transmitían intrucciones o materiales, sino que lo hacían a través del correo y del teléfono. [5]
Al regresar a la zona conquistada, Frumka comenzó a reorganizar el centro de su movimiento. Cuando se le reunieron sus compañeros, comenzaron a salir enviados y enviadas (‘mensajeras’) a toda la zona del Generalgouvernement, y en Varsovia se creó un nuevo centro con el objeto de renovar la actividad de las sedes locales, reducida tras la conquista nazi. Pese a la fragmentación entre los diversos territorios conquistados, [6] los enviados lograron llegar a todo los rincones de Polonia, y ayudaron a las sedes locales a funcionar como un único movimiento en el marco de los movimientos a los que pertenecían.
Los miembros de los movimientos formaron una red de mensajeras basada en las mensajeras nacionales y locales. Las primeras mensajeras transmitían información y periódicos del movimiento a las distintas regiones, los cuales eran distribuidos, a su vez, por las mensajeras locales. Las mensajeras locales eran enviadas a las aldeas de su área para restablecer las sedes y llevar a cabo una actividad cultural y moral. Cuando los movimientos juveniles realizaban seminarios, en medio de enormes dificultades, las mensajeras territoriales debían trasladar a los participantes al sitio de la reunión. [7]
La edad de las mensajeras territoriales y locales iba de los 14 a los 31 años. Provenían de distintos sitios de toda Polonia, desde las grandes ciudades y las pequeñas aldeas. Pertenecían a diversos movimientos juveniles, desde los sionistas como Hashomer Hatzair, Dror y Akiba, hasta los movimientos juveniles del Bund y del Partido Comunista. Entre las primeras mensajeras estuvieron Lonka Kozibrodska, en Varsovia y Tema Schneiderman en Varsovia, Vilna y Bialystok.

C. Función de los enlaces en los guetos.

Ampliación para el docente:
Las mensajeras mantuvieron en esta etapa las tradiciones de los movimientos y la continuidad de las actividades a pesar de las dificultades objetivas, y fueron responsables por la rehabilitación y funcionamiento de los movimientos juveniles destruidos por la conquista nazi.

Al erigirse los guetos en toda Polonia, la función de las mensajeras adquirió un nuevo significado. El aislamiento de los judíos polacos obligó a una reorganización en la lucha por la existencia física y espiritual, y el rol de los movimientos juveniles se volvió crítico – muchos jóvenes dependían de ellos. Además de las actividades habituales dentro del gueto, publicaron periódicos clandestinos en los que se difundían mensajes de la Resistencia e información sobre lo que ocurría fuera del gueto. Los movimientos juveniles actuaron como entidades nacionales, asumiendo la creación de kibutzim y granjas agrícolas en cada uno de los guetos.
A medida que la función de los enviados crecía en importancia y significado para los movimientos juveniles, su número iba disminuyendo. Los hombres prácticamente dejaron de desempeñarse como tales debido a que era peligroso para ellos, [8] y los pocos que continuaron haciéndolo eran acompañados por mensajeras. En este período las mensajeras eran responsables de la distribución de periódicos, información y materiales para el trabajo institucional (debido a la falta de bibliotecas en los guetos), y a veces también del traslado de miembros del movimiento y otras personas. Cuando llegaban a los guetos buscaban un lugar apto para una granja agrícola y para un grupo de capacitación. Estimulaban y organizaban la actividad del movimiento en el lugar.
Con el paso del tiempo, el viaje en tren se volvió cada vez más peligroso, hasta que fue totalmente prohibido a los judíos. El traslado de una zona conquistada a otra exigía una autorización especial, y los viajeros eran escrupulosamente registrados. Por añadidura, en cierto momento también se prohibió a los judíos el uso del correo.

D. De movimiento juvenil a movimiento de rebelión

Ampliación para el docente:
Además de ocuparse de las necesidades del movimiento y de la transmisión de materiales e información, el rol de las mensajeras en esta etapa se volvió crítico. Al prohibírseles hallarse fuera del gueto, las mensajeras fueron las únicas que atravesaron la muralla de soledad a la que se vieron condenados los judíos por los alemanes. En sus acciones de esta etapa debe verse una forma de rebelión individual contra los nazis.
Su función adquirió una importancia múltiple para los judíos de los guetos. Las mensajeras llevaban noticias entre los distintos guetos sobre la masacre planificada en toda Polonia. Asimismo, eran responsables de transmitir información entre las diversas organizaciones combatientes, así como armas y otros medios necesarios para la lucha.
El trabajo de las mensajeras representa en esta etapa, sobre todo, la transformación de los movimientos juveniles en movimientos de rebelión.

Tras el comienzo de la Operación Barbarrosa, el 22 de junio de 1941, y de las persecuciones y asesinatos de judíos en territorio soviético, los movimientos juveniles fueron los primeros en establecer contacto directo entre los guetos de Varsovia y Vilna y los guetos de toda Bielorrusia. Al recibirse la noticia de asesinatos, los miembros de los movimientos juveniles se ocupaban de informar a sus compañeros en los distintos guetos, [9] y a veces fueron el único medio para establecer la verdad de los rumores y comprender la realidad.
La noche de enero de 1942, en el encuentro de movimientos juveniles en el gueto de Vilna se leyó una Proclama redactada por Abba Kovner, uno de los líderes de Hashomer Hatzair. La proclama, basada en una intuición y percepción excepcionales de la realidad, decía que “todo el que sale de los portones del gueto es llevado a Ponar […] el asesino nos extermina sistemáticamente, la mano del verdugo nos alcanzará a todos”, y por ello la proclama convocaba a la resistencia: “¡No vayamos como rebaño al matadero!. ¡Los judíos van a resistirse por las armas!”. La proclama, que reflejaba una concepción que se había consolidado entre los miembros de los movimientos juveniles en Vilna y otros sitios, fue difundida en muchos guetos por medio de las mensajeras.
El último contacto entre Vilna y Varsovia tuvo lugar poco antes de la “gran deportación” [10] del gueto de Varsovia en julio de 1942, esta vez por medio de una mensajera polaca. Hubo mensajeras que continuaron actuando entre Vilna y Bialystok durante algunos meses más, entre ellas Jaika Grosman.

Un hecho insólito y excepcional tuvo lugar en Bialystok después de la liquidación del gueto. Seis mensajeras, cada una de las cuales actuaba por separado en el lado ario antes de que el gueto fuera liquidado, continuaron trabajando juntas hasta la liberación. El día de la liquidación del gueto, Jaika Grosman y Jasia Biletzki, tras contemplar desde un punto de observación del lado ario el transporte de los judíos, buscaron a las otras mensajeras de la ciudad, entre ellas Bronia Vinitzka, y desde ese momentos trabajaron como grupo. Hicieron contacto con los partisanos que actuaban en los bosques [11] y les consiguieron brújulas, medicinas y alimentos; además cumplieron misiones por parte de ellos. Las muchachas establecieron contacto con la Resistencia polaca y con alemanes antinazis que les ayudaron enormente, incluida la transferencia de planes militares de las fuerzas alemanas.

E. Conclusiones
Las mensajeras actuaron impulsadas por dos razones principales: la formación recibida en los movimientos juveniles a los que pertenecían, su fidelidad a los mismos y a sus valores; y la transformación del movimiento en un sustituto del hogar en el presente y en el origen de un hogar futuro, cuando ello fuera posible. Los movimientos juveniles, que abogaban por la igualdad entre los sexos, les permitieron desempeñar una función significativa y de enorme importancia; su apariencia “ario-eslava” les otorgó la base para llevar a cabo sus misiones. Todo ello las motivó a utilizar sus capacidades espirituales, verbales y femeninas con el fin de lograr lo imposible, utilizando su capacidad de actrices al fingir ser lo que no eran y empleando a fondo sus talentos femeninos. En el marco del movimiento, que más de una vez sustituía a la familia perdida, las mensajeras se hallaron a menudo desempeñando el rol de madres respecto de sus janijim (educandos).

Segunda parte: Documentos para el debate

A. El estallido de la guerra

De una reunión en el centro del movimiento juvenil Dror, en territorio conquistado en el oriente, octubre de 1939:
“En la reunión del ‘centro’ se informó sobre el destino del movimiento en la zona conquistada por los alemanes. Noticias terribles: Varsovia está destruida y arrasada. 150 compañeros llegaron a Varsovia desde Lodz y se alojan en la casa del ‘grupo’. Mientras duró el sitio estuvieron encerrados en los sótanos, sin comida y sin agua y sin luz. Entre ataque y ataque, salían a buscar lo que hubiera, a conseguir carne de caballo, baldes de agua y algo para comer. El edificio del Centro Pionero en la calle Gensha fue destruido por el fuego. Una granada de artillería cayó en el edificio del ‘grupo’. Uno de los compañeros fue muerto, y a su lado otra compañera sufrió heridas fatales. Otra compañera, también gravemente herida, procuró brindar primeros auxilios a los heridos.
Un silencio oprimente y una profunda angustia envuelve a todos los presentes.
Surgió la propuesta de que alguien del Centro vuelva a Varsovia. ¿Qué? ¿A ese infierno? ¿Acaso es posible? Es preferible aceptar los hechos. Obstinado silencio. Frumka [Plotnicka] se puso de pie y se ofreció para esa misión. Momento de cruel angustia. ¿Es posible decidirlo aquí? Frumka informa que no ha de cambiar su decisión. Antes del anochecer salió a despedirse de su familia. Cuánta humildad hubo en su gesto.
– Frumka, amiga, hermana, heroína anónima, ¿volveré a verte algún día?”
[12]

Debate:

  • Ya en esta etapa de la guerra, los miembros de los movimientos juveniles aparecen dotados de capacidades y características que les concedían cierta ventaja en comparación con el resto de la población judía. ¿Cuáles eran esas ventajas?
  • ¿Cuál fue el dilema planteado ante los miembros del movimiento juvenil Dror debido a los rumores llegados desde las zonas conquistadas por los alemanes? ¿Cuál fue la reacción excepcional?
  • Por propia decisión, Frumka se ofreció para regresar a sus janijim (educandos) en Varsovia. ¿Cuáles fueron, a juicio de ustedes, las motivaciones que llevaron a Frumka a emprender tan peligroso camino?

B. Función de las mensajeras en el gueto

El historiador Emmanuel Ringenblum, fundador y director del archivo clandestino del gueto de Varsovia ‘Oneg Shabat’:
“19 de mayo de 1942
[…]
Las mujeres combatientes Jaika, Frumka y muchas otras, sería el tema digno de un gran escritor. Jóvenes valientes, heroínas atrevidas, que viajaban entre las ciudades y las aldeas en Polonia, con certificados Arios falsificados, día a día expuestas al peligro de la muerte. Ellas confían en su apariencia Aria y los pañuelos que cubren sus rostros. Ellas aceptan las misiones mas peligrosas sin decir palabra alguna y las obedecen sin cuestionar ni dudar.
Si hay que viajar a Vilna, Bialystok, Lvov, Lublin, Chentojova, Radom Y además trasladar mercadería prohibida, como por ejemplo publicaciones clandestinas, documentos ilegales, dinero, sellos, todos eso hacen como algo sobreentendido y sin pánico
Si hay que salvar a un compañero de Vilna, Lublin, Varsovia y otros pueblos, ellas se ofrecieron como voluntarias para esa misión, todo lo hacen ellas con humildad y seguridad. Ningun estorbo molesta en su camino, no tienen dificultades ni impedimentos.
Para salir fuera de la zona del Gobierno General, hace falta viajar en tren y estar cara a cara con los oficiales Nazis y los guardias Polacos, porque solo gente con permisos especiales pueden viajar en estos trenes y ellas viajan como si fuese de costumbre y natural, y llegan a poblados Judíos en donde ningun otro representante de las instituciones Judías han logrado llegar como Wolyn, Ucrania y Lituania.
¿Cuántas veces se enfrentaron a la muerte cara a cara?
¿Cuántas veces fueron registradas?
¿Cuántas veces fueron arrestadas? […]”
[13]

Itzjak Zuckerman, uno de los líderes de los movimientos juveniles y de la rebelión:
“En esa época las mujeres mensajeras cumplían una función de incomparable valor y su disposición al sacrificio no conoció límites. No cabe duda de que sin ellas no habría sido posible mantener el movimiento en el área de la conquista alemana”. [14]

Debate:

  • ¿Cuál fue, a juicio de ustedes, el significado de la función que las mensajeras desempeñaron en el gueto? ¿Por qué fue tan excepcionalmente importante?

C. De los movimientos juveniles a rebelión armada

La mensajera Javka Fulman, del gueto de Varsovia:
“¿De qué nos ocupábamos? Del contacto entre el centro de los movimientos juveniles y las sedes locales, de distribuir periódicos. De buscar formas de viajar a Eretz Israel, transferir documentos, brindar ayuda a los compañeros en los campamentos de trabajo, trasladar a compañeros de un lugar a otro (a los seminarios, a los partisanos, etc.); de organizar granjas agrícolas, de contrabandear armas, de mantener contacto con la Resistencia clandestina polaca, de buscar alojamiento fuera del gueto, de esconder a compañeros en el lado ario, etc. etc. Nuestras mensajeras, que primero trabajaron por parte del [movimiento juvenil] Dror, pasaron luego, cuando el Dror se convirtió en una organización combatiente, a trabajar por cuenta de la Organización Judía Combatiente, y casi todas cayeron en el cumplimiento de su misión”. [15]

Debate:

  • ¿Qué puede entenderse de las palabras de la mensajera Javka Fulman? ¿Cuál es el proceso que describe?
  • ¿Cuál fue el valor adicional de la tarea de las mensajeras en ese período?

Gusta Draenger, combatiente y mensajera del gueto de Cracovia, escribió en su Diario de Yustina:
“Ahora eran libres, se habían roto los últimos lazos con una vida normal de familia… Le era difícil a quien se incorporaba de ese modo a la Resistencia, cuando todos los sentimientos ya habían muerto dentro de él”.[16]

Zesia Frimer y Pola Washebska, mensajeras del gueto de Cracovia:
Gola Mira y Hersch Bauminger eran nuestros dirigentes… como verdaderos héroes renunciaron a todas sus relaciones personales… y comenzaron a organizar a la juventud judía… Gola nos fascinaba a todos… sentíamos que con gente como ella valía la pena luchar y morir”. [17]

Debate:

  • Según las palabras de Gusta Draenger, ¿cuál fue la condición que permitió a los miembros de los movimientos juveniles transformarse en combatientes?
  • ¿Qué fue lo que comprendieron los miembros de los movimientos juveniles antes de optar por la vía de la lucha armada?
  • ¿Cómo describen Zesia Frimer y Pola Washebska a la lider Gola Mira, una de los líderes de la Resistencia en el gueto de Cracovia?

D. Conclusión

Gusta Draenger, combatiente y mensajera del gueto de Cracovia, escribe en su Diario de Yustina:
“La historia no nos perdonará esta afrenta… ¿por qué gran causa debemos abstenernos de la única reacción adecuada para el hombre que posee dignidad? La historia nos condenará para siempre. Si nos queda alguna salida, no será sino librarnos del juicio del futuro…” [18]

Gola Mira, combatiente y mensajera del gueto de Cracovia:
“Sabré que los fusiles son más fuertes que las palabras ardientes,
que a las filas de punzantes versos son preferibles las filas de combatientes.
Sabré que el ritmo de la ira dice menos en su dolor
que el redoble de los tambores de guerra, que la orden de lucha.
Y la roja bandera de batalla – como tormenta enarbolada
es más cara, más querida que la que se agita en el corazón.
Pero qué hacer con palabras que arremeten hacia la lucha,
mejor que estallen en versos – si agitan mi corazón.
Como brazos que sostienen un fusil me sean todos mis poemas,
que atropellen mi dolor. Hacia adelante – ¡a luchar, a luchar, seguidme!”
[19]

Debate:

  • La combatiente y mensajera Gusta Draenger luchó por “tres renglones en la historia” para salvar el honor del pueblo judío. ¿Cuál es su punto de partida?
  • En comparación con Gusta Draenger, ¿qué busca Gola Mira en su lucha con los alemanes? Ayúdense consultando material biográfico sobre Gola.


[1] Ziva Shalev, Jaika, Ed. Moreshet, p. 71.
[2] A mediados de junio de 1940 Vilna volvió al control soviético.
[3] Itzjak Arad, “Movimientos juveniles sionistas en Vilna en la lucha y en actividades de salvamento”, Movimientos juveniles sionistas, Ed. Masuah, p. 20.
[4] Para renovar los movimientos que sufrieron una crisis a fines de la década de 1930.
[5] Naomi Shimshi, “Lonka y Tema - Mensajeras guias del movimiento Dror en la Polonia ocupada”, en: Esther Herzog, Mujeres y familia en el Holocausto, pp. 129-155
[6] Los territorios anexados por Alemania, Wertgau; los territorios bajo dominio soviético; y el Generalgouvernement.
[7] Pese a la creciente dificultad, los diversos movimientos lograron realizar hasta la primavera de 1942 seminarios que duraban varias semanas, con la participación de decenas de jóvenes.
[8] Los judíos tenían prohibido salir del gueto, y los hombres temían ser descubiertos por estar circuncidados.
[9] Especialmente después de la Proclama del 1º de enero del movimiento en Vilna.
[10] Entre julio y agosto de 1942 tuvo lugar la "gran deportación” del gueto de Varsovia; unos 300.000 judíos fueron enviados a Treblinka.
[11] Entre ellas Marila Rozicka, comunista judía que se sumó al grupo de mensajeras. Llegó a Bialystok desde Lodz, y creó allí el Comité Anti-Fascista. Véase: Sarah Bender, “Jóvenes judías en Bialystok en el pacto de lucha de los alemanes antinazis”, Ialkut Moreshet 61, pp. 75-81.
[12] De: Los tiempos del Holocausto, Ed. Histadrut Haclalit y Hakibutz Hameujad, Ein Jarod, 1940; tomado de Avihu Ronen, “Tres lineas en la historia”. Movimientos juveniles judíos en Polonia en la época del Holocausto, Programa de Estudios para el Día de Recordación del Holocausto y el Heroísmo, Ed. Masuah, p. 29.
[13] Emmanuel Ringenblum, Las crónicas del gueto de Varsovia, Israel Gutman, Yosef Karmish, Israel Shajam (editores),
[14] Shimshi, ibid., p. 139.
[15] Javka Fulman, "Con la conciencia pura", Mibifnim 12, 1947, p. 450, tomado de Shimshi, p. 148.
[16] Gusta Davidson Draenger, Diario de Yustina, p. 80.
[17] Felizia Krai, “Mujeres en el gueto de Cracovia”, Ialkut Moreshet 71, p. 122.
[18] Draenger, ibid., p. 39.
[19] Gola Mira, trad. de Felizia Krai; tomado de W trzecia rocznice zaglady getta w Krakówie, Kraków 1946; en Krai, ibid., p. 122.