La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

La vida de los niños judíos durante el Holocausto a través de sus diarios

Edades: Estudiantes de la escuela secundaria
Duración: una hora y media


Objetivos didácticos
  • Los alumnos aprenderán sobre la vida de los niños y adolescentes durante el Holocausto
  • Los alumnos examinarán fuentes originales del período del Holocausto
  • Los estudiantes conocerán algunas de las etapas centrales de la persecución nazi antijudía a través de los diarios de los niños
  • Los alumnos analizarán la importancia de escribir y del uso de la imaginación para sobrellevar la realidad cotidiana durante el Holocausto
  • Los estudiantes serán estimulados a aprender activamente

Introducción

Este plan de clases destaca pasajes seleccionados de los diarios de cinco niños judíos que vivieron y murieron durante el Holocausto. Nos serviremos de los registros en los diarios para centrarnos en la vida que llevaban antes de la guerra y en sus vivencias durante la ocupación nazi, así como en sus reacciones frente a las políticas antijudías, incluyendo el «distintivo de la humillación», la «arianización» (la transferencia de empresas judías a los alemanes) y la internación en guetos. Esta planificación contiene preguntas para generar el debate, materiales originales, y además es apropiada para estudios sociales y lengua.

Los niños y sus diarios durante el Holocausto

Entre 1939 y 1945 seis millones de judíos, incluidos un millón y medio de niños y adolescentes, fueron asesinados por los nazis y sus colaboradores. De acuerdo con la ideología racial nacionalsocialista, todos los judíos eran considerados indignos de vivir, sin tener en cuenta la edad.

El Holocausto fue un periodo en el cual se les quitó a los judíos todas sus libertades. Se los privó de comida, fueron golpeados, obligados a realizar trabajos forzados, amontonados en guetos cercados y exterminados. Aquellos que permanecían con vida enfrentaban la lucha diaria por la supervivencia. A pesar de esto, o tal vez a causa de estas penurias, vemos extenderse el fenómeno de registrar los sucesos, tanto mediante la escritura de diarios personales como a través de esfuerzos individuales e institucionales por conservar la documentación. Como todos los judíos, los niños sufrieron grandes privaciones y muchos de ellos también llevaron diarios. Debido a las características de la guerra, solo sobrevivieron muy pocos de estas anotaciones personales.

En términos generales, estos niños disfrutaron de una infancia bastante normal, sin preocupaciones, antes de la Segunda Guerra Mundial, ya fueran de Polonia, Alemania, los Países Bajos, Hungría o Lituania. Nacieron en comunidades judías que habían existido en Europa durante miles de años.

Uno de esos niños fue Moshe Flinker. Moshe Ze'ev Flinker había nacido en La Haya, Holanda, el 9 de octubre de 1926 y finalmente fue asesinado en el campo de exterminio Auschwitz-Birkenau. En 1942, después de que los alemanes y la policía holandesa comenzaran a reunir a los judíos para deportarlos, huyó junto con su familia a Bruselas, Bélgica, donde el adolescente de 16 años, escribía su diario.

Dice lo siguiente:

24 de noviembre de 1942

"Ya hace algún tiempo que me propongo registrar todas las noches lo que estuve haciendo durante el día. Pero, por distintas razones, hasta ahora no había podido hacerlo. Primero quisiera explicar por qué lo hago, y debo comenzar por poner en claro por qué llegué aquí, a Bruselas.
Nací en La Haya, la ciudad de la reina holandesa, donde transcurrieron pacíficamente mis primeros años, fui a la escuela primaria y luego a un colegio comercial donde estudié durante sólo dos años."
[1]

Preguntas para el debate
Podemos conjeturar los motivos de Moshe para escribir un diario:

  • ¿Por qué algunas personas llevan un diario?
  • ¿Podemos pensar que las razones de Moshe para escribir un diario son semejantes a las que tienen los niños hoy?

Eva Heyman nació en 1931 en Nagyvárad, Hungría, y fue asesinada en el campo de exterminio Auschwitz-Birkenau en 1944. En las primeras páginas del diario habla del día en que cumplió trece años y enumera los regalos que recibió:

13 de febrero de 1944

"Hoy cumplo trece años; nací un viernes 13. [...] De abuelito [recibí] unos discos para fonógrafo de los que me gustan. Los compró para que yo aprendiera las letras de las canciones en francés, lo que hará feliz a Ági [madre], porque ella solo está contenta con mis calificaciones en la escuela cuando saco una buena nota en francés [...] Hago mucho atletismo, natación, patinaje, ando en bicicleta y hago ejercicio. [...] He escrito bastante por hoy y tal vez estés cansado, querido diario."[2]

Preguntas para el debate

  • ¿Qué nos revela este fragmento acerca de la vida y la familia de Eva? ¿Cómo describiríamos a la niña?
  • ¿Qué podemos decir acerca de la forma en que Eva se ve a sí misma?

Para el docente: Este pasaje describe el rico ambiente cultural y personal de Eva, una niña de trece años con intereses y pasatiempos variados. Tiene una familia que la apoya y la estimula en las actividades que realiza.

El impacto de la ocupación nazi

La rutina diaria de los niños fue interrumpida por la ocupación nazi. Aunque los alemanes comenzaron a perseguir a los judíos en todas partes, la situación fue diferente de un país a otro y de una región a otra.

19 de marzo de 1944

"Querido diario: Eres el más afortunado del mundo, porque no puedes sentir. No puedes saber qué cosa tan terrible nos ha sucedido. ¡Han llegado los alemanes!"[3]

Dawid Sierakowiak nació en Lodz, Polonia, en 1934. Murió en el gueto de Lodz, víctima del hambre y las enfermedades. En su diario describe el momento en que se enteró de la entrada de los alemanes a Lodz:

8 de septiembre de 1939

"¡Lodz ha sido ocupada! El comienzo del día estuvo tranquilo, demasiado tranquilo. Por la tarde, sentado en el parque, hice un boceto de una amiga. Entonces, de pronto, las noticias aterradoras: ¡Se ha rendido Lodz! Patrullas alemanas circulan por la calle Piotrkowska. Miedo, sorpresa [...] Entretanto, todas las conversaciones se detienen, las calles quedan desiertas, los rostros y los corazones se cubren de abatimiento, dureza y hostilidad."[4]

Yitskhok Rudashevski nació en Vilna (hoy capital de Lituania) en 1927 y pereció en Ponary.

En 1941 los nazis ocuparon Vilna. Yitskhok, de 14 años, escribe:

Junio de 1941

"El lunes fue también un día inquietante. Pasan de continuo hacia Lipovke vehículos atestados de soldados del Ejército Rojo. También los residentes escapan. La gente dice con desesperación que el Ejército Rojo nos abandona. Los alemanes marchan sobre Vilna. Se aproxima la noche de ese día de desesperación. Los coches con soldados pasan fugazmente. Me doy cuenta de que nos abandonan, pero estoy seguro de que habrá resistencia. Aunque veo retirarse al ejército, estoy convencido de que volverá victorioso."[5]

Preguntas para el debate

Leamos las siguientes descripciones:

  • ¿Qué observaciones podríamos hacer sobre las diferentes reacciones frente a la invasión?
  • ¿Qué nos dicen estas respuestas acerca del modo en que los niños veían la situación?

Cuando estalló la guerra, muchos judíos tenían esperanzas de que terminara pronto y confiaban en que así sería.

Primeros decretos

En toda Europa, la persecución a la población judía local comenzó inmediatamente después de la entrada de los nazis. A menudo los judíos eran despojados de la ciudadanía y excluidos de las instituciones públicas. Les impusieron estrictas limitaciones a la actividad económica y muchos quedaron desocupados y en la indigencia. En el caso de los niños, se vio alterado el normal desenvolvimiento de los estudios y, con frecuencia, se interrumpieron por completo. Además, muchos alumnos judíos se vieron obligados a mantener a sus familias trabajando o contrabandeando.

Eva Heyman, 13 años, Nagyvárad, Hungría:

7 de abril de 1944

"Hoy vinieron por mi bicicleta. Casi ocasioné un gran drama. Ya sabes, querido diario, tuve mucho miedo por el solo hecho de que los policías entraran en la casa. Sé que, dondequiera que vayan, solo traen problemas. [...] Así que, querido diario, me tiré al suelo, me aferré a la rueda trasera de la bicicleta y les grité toda clase de cosas: ‘¡Debería darles vergüenza quitarle la bicicleta a una niña! ¡Eso es robar!’ [...] Uno de los policías estaba muy enojado y dijo: ‘Lo único que falta es que una niña judía haga semejante escándalo cuando le sacan la bicicleta. A los chicos judíos ya no se les permite tener bicicleta. Los judíos tampoco tienen derecho al pan y no deberían engullirse todo sino dejar la comida para los soldados." [6]

Moshe Flinker, 16 años, Bélgica

24 de noviembre de 1942

"Durante el año que asistí, aumentaron mucho las restricciones. [...] tuvimos que entregar las bicicletas a la policía. A partir de ese momento fui a la escuela en tranvía, pero uno o dos días antes del comienzo de las vacaciones, les prohibieron a los judíos viajar en tranvía."[7]

Preguntas para el debate

Eva y Moshe describen un proceso en el que la vida diaria se vuelve cada vez más limitada.

  • ¿Qué mensajes reciben estos niños de los vecinos? ¿Cómo perciben los cambios que se producen en su medio ambiente?

Para el docente: Cuando los alumnos contesten, conviene orientarlos hacia la reacción instintiva de Eva ante los policías, sus protestas cuando le sacan la bicicleta y la respuesta de los policías a su resistencia. El maestro debería asimismo referirse a las anotaciones de Flinker con respecto a las crecientes restricciones para los judíos.

Flinker, 24 de noviembre de 1942 (continuación)

"Desde entonces tuve que ir caminando a la escuela, y tardaba alrededor de una hora y media. [...] En ese entonces todavía pensaba que podría volver a clase después de las vacaciones, pero estaba equivocado."

Hannah Hershkowitz nació en 1935 en Biala Ravska, Polonia. Sobrevivió a la guerra y en sus memorias recuerda:

"Tenía seis años. Era el primer día de clase en septiembre de 1941. [...] Marisha, mi mejor amiga, me invitó a ir con ella a la escuela. Nos encontramos a la mañana y caminamos junto con un montón de otros niños. Llegamos hasta la enorme puerta junto a la que se encontraba el vigilante de la escuela. Marisha entró y yo la seguí mientras el vigilante la saludaba.
— ¿Adónde vas? —me preguntó éste.
—A la escuela, a primer grado —dije orgullosa y seguí caminando, pero el cuidador me cerró el paso.
—No, tú no.
—Pero ya cumplí los seis, ¡de verdad!
—Tú eres judía —dijo, —y los judíos no tienen derecho a estudiar. No se permiten judíos en nuestra escuela. ¡Vete a casa!
[...] Marisha y los otros chicos entraron corriendo al edificio.
[...] No lloré sino que pensé: soy judía y no hay lugar para mí. Me quedé parada ahí hasta que no quedó nadie frente a la escuela, salvo yo. Había comenzado el nuevo año escolar, pero no para mí."
[8]

Dawid Sierakowiak, 15 años, Lodz, Polonia:

29 de noviembre de 1939

"La escuela se está deshaciendo como una zapatilla vieja. Ayer, a las cuatro, vinieron a la escuela dos hombres de la Gestapo.

30 de noviembre

Están desmantelando la escuela. Los estudiantes ayudan a los porteros contratados. Nos dan hasta mañana por la noche para vaciar todo. Una sensación horrorosa. Saqueo total de la biblioteca."[9]

Preguntas para el debate

  • ¿Qué significado tuvo el primer día de escuela para cada uno? ¿Alguien los acompañó?
  • A la luz de estos fragmentos, ¿cómo diríamos que se sentían los niños judíos al ser excluidos de la escuela?

Dawid Sierakowiak, 15 años, Lodz, Polonia:

3 de octubre de 1939

"Mi padre no tiene trabajo y simplemente se asfixia en casa. No tenemos dinero. ¡Es una calamidad! ¡Desastre!"[10]

Preguntas para el debate

  • Tratemos de describir cómo se sentía Dawid después de que su padre se quedó sin trabajo. ¿Cómo habrá afectado esto afectó la vida cotidiana de la familia?

Para el docente: Como es natural, la familia proporciona a un niño cierto grado de seguridad. Dawid parecía saber muy bien cuáles serían las consecuencias inmediatas de la grave situación económica del padre. Sin lugar a dudas, el hecho de que quien tenía la función de mantener a la familia "simplemente se asfixiara" en casa agregaba una gran cantidad de tensión a las ya estresantes circunstancias.

La estrella amarilla

Los judíos eran obligados a llevar una estrella amarilla para identificarlos. Este estigma racial humillante los segregaba de la sociedad y los convertía en un blanco fácil de la brutalidad. En público, los judíos eran a menudo hostigados, golpeados y humillados delante de todos.

Yitskhok Rudashevski, 14 años, Vilna:

8 de julio de 1941

"Promulgaron un decreto que establece que la población judía de Vilna debe usar, adelante y atrás, un círculo amarillo y con la letra “J” en su interior. Amanece, miro por la ventana y veo a los primeros judíos de Vilna que llevan distintivos. Es muy doloroso ver cómo la gente se queda mirándolos. Siento como si el enorme pedazo de tela amarilla sobre sus hombros me quemara. Por mucho tiempo no pude ponermelo. Me pesaba como una joroba, como si tuviera dos sapos sobre mí. Estoy avergonzado de nuestra impotencia. [...] Me causó dolor pensar que no hay salida."[11]

Eva Heyman, 13 años, Nagyvárad, Hungría:

31 de marzo de 1944

"Hoy dieron la orden de que, de ahora en adelante, todos los judíos deben llevar un parche amarillo con forma de estrella. La orden dice el tamaño exacto que debe tener, y que hay que coserla sobre todas las prendas exteriores, chaqueta o abrigos."[12]

5 de abril de 1944

"Cuando iba a la casa de la abuela Lujza me crucé con gente que llevaba la estrella amarilla. Iban tan apesadumbrados, caminando con la cabeza baja. [...] Vi a Pista Vadas [un amigo]. Como no me vio, lo saludé. Ya sé que no es correcto que una chica salude primero a un chico, pero poco importa si el comportamiento de una niña con una estrella amarilla es adecuado o no. ‘Caramba, Eva’ me dijo, ‘no te enojes, ni siquiera te había visto. La estrella es más grande que tú’ dijo sin reírse y con una expresión muy sombría."[13]

Preguntas para el debate

Yitskhok y Eva muestran la sensación de impotencia de los judíos que eran forzados a ponerse el distintivo.

  • ¿Cómo describiríamos lo que representaba la estrella amarilla para aquellos que tenían que usarla?

La entrada en los guetos y los escondites

El paso siguiente en la persecución a los judíos fue el encierro en guetos. A gran parte de los que vivían en Europa del Este se los obligó a abandonar sus hogares y pertenencias y se los internó en guetos, áreas dentro de los pueblos y ciudades que les fueron asignadas como lugar de residencia, y donde se los mantuvo confinados como verdaderos prisioneros. Familias enteras fueron apiñadas, unas junto a otras, en espacios estrechos y condiciones extremadamente inhumanas.

Eva Heyman, 13 años, Nagyvárad, Hungría:

1º de mayo de 1944

"Durante la mañana, Mariska [la mucama de la familia] irrumpió en la casa y dijo: ‘¿Han leído los avisos?’ No los habíamos visto, ya que no se nos permite salir, ¡salvo entre las nueve y las diez! [...] porque nos trasladan al gueto. Mariska comenzó a empacar. [...] Según el anuncio, se nos permite llevar una muda de ropa interior y las prendas y los zapatos que tengamos puestos. [...]
Querido diario: de ahora en adelante voy a hacer como si todo esto fuera solo un sueño. [...] Sé que no lo es, pero no puedo creer lo que ocurre. [...] Nadie dice una palabra. Querido diario: Nunca he tenido tanto miedo"
[14]

Yitskhok Rudashevski, 14 años, Vilna, describe la expulsión al nuevo gueto:

"Es el 6 de septiembre [1941]
El día amaneció hermoso y soleado. Las calles han sido cerradas por los lituanos. [... ] Se está creando un gueto para los judíos de Vilna. La gente está haciendo las maletas en la casa. [...] Veo el desorden en que está la nuestra, los bultos por todos lados y las personas perplejas y desesperadas. Miro las cosas desparramadas que yo usaba y que eran importantes para mí. [...] El pequeño grupo de judíos de las viviendas que rodean el patio empieza a arrastrar los fardos hacia la puerta. Los gentiles que están presentes comparten nuestra congoja. [...] De pronto, todo a mi alrededor comienza a llorar... Todo llora. [...] La calle por la que desfilan los judíos con sus envoltorios... La primera gran tragedia. [...] Delante de mí una mujer se encorva bajo el peso de su bulto del que cae un fino hilo de arroz que se derrama sobre la calzada. Avanzo cargado y con un sentimiento de irritación. [...] No pienso en nada: ni en lo que estoy perdiendo, ni en lo que acabo de perder ni en lo que me espera. [...] Sólo siento una inmensa fatiga, y un insulto y un dolor quemantes en mi interior. Llegamos a las puertas del gueto. Siento que me han robado, que me están robando la libertad, el hogar y las calles de Vilna que me son tan familiares y que amo tanto. Me han arrebatado todo lo que estimo y es precioso para mí."
[15]

Preguntas para el debate

  • ¿De qué manera trata Eva de lidiar con la nueva realidad?
  • ¿Qué querrá decir Yitskhok con las palabras "la primera gran tragedia"?

La persecución nazi antijudía en las zonas ocupadas de Europa Occidental fue distinta de la que tuvo lugar en Europa Oriental. Por diversas razones, los judíos no fueron recluidos en guetos. Sin embargo, los nazis pusieron en vigor leyes antijudías similares: se les revocó la ciudadanía y se los expulsó de la vida económica y social. También fue promulgado en estos países el decreto que los obligaba a llevar el distintivo judío.

La vida cotidiana en los guetos

La población judía en las zonas que se hallaban bajo control nazi vivía con el temor constante al maltrato, el saqueo y la deportación a los campos, que significaba una muerte casi segura.

Moshe Flinker, de16 años, que en esa época vivía en Bruselas, escribe:

7 de enero de 1943

"Anoche mis padres y yo estábamos sentados a la mesa. Era casi medianoche cuando, de pronto, oímos el timbre: todos nos estremecimos. Pensamos que había llegado el momento de ser deportados. Nuestro temor se debió a que, hace un par de días, se prohibió a los habitantes de Bruselas salir después de las nueve porque el 31 de diciembre mataron a tres soldados alemanes. De no ser por el toque de queda, podría haber sido alguien que se había perdido y llamaba a nuestra puerta. Mi madre ya se había puesto los zapatos para responder al llamado, pero mi padre dijo que era mejor esperar hasta oír un segundo timbre. Gracias al cielo, no volvió a sonar y todo permaneció en calma. Sólo quedó el miedo y mis padres han estado muy nerviosos todo el día."[16]

Eva Heyman, 13 años, Nagyvárad, Hungría, describe su situación detrás de los muros:

10 de mayo de 1944

"Querido diario: Hace cinco días que estamos aquí, pero, palabra de honor, parecen cinco años. Ni siquiera sé por dónde empezar, porque han pasado muchas cosas horribles desde la última vez que te escribí. [...] Han terminado el cerco y nadie puede entrar ni salir del gueto. Los arios que vivían en este sector de la ciudad se fueron durante los últimos días para dejar libre el lugar para los judíos. De ahora en adelante, querido diario, no estamos en un gueto sino en un campo que es a la vez un gueto, y en cada casa han pegado un aviso que dice con precisión lo que no se nos permite hacer. [...] En realidad, todo está prohibido, pero lo más aterrador es que el castigo para cualquier cosa es la muerte. No hay ninguna diferencia entre las acciones vedadas: da igual detenerse en las esquinas, zurrar a un niño, robar comida o escribir cien veces la declinación de los verbos irregulares, como era habitual en la escuela. El castigo, tanto el más liviano como el más severo, es la muerte. La verdad es que no aclara si se nos aplica también a los niños, pero creo que sí."[17]

En los guetos, los nazis ejercían un estricto control de los alimentos y los medicamentos. Las raciones de comida permitidas por persona eran inhumanas; en Polonia, por ejemplo, eran inferiores al 10% del requerimiento mínimo diario.
Muchos judíos murieron de enfermedades, hambre y agotamiento, una afección a la que se le daba el funesto nombre de "enfermedad del gueto".

Dawid Sierakowiak, 17 años, Lodz, Polonia:

24 de mayo de 1941

"Tengo un hambre desesperante porque no quedan ni rastros de la pequeña hogaza que debía alimentarme hasta el jueves. Me consuelo pensando que no soy el único en esta atroz situación. Cuando recibo mi ración de pan me cuesta mucho controlarme. A veces me siento tan débil que necesito comer cualquier cosa que tenga, y entonces mi pequeña rebanada de pan desaparece antes de que llegue la siguiente ración y mi tortura crece. Pero ¿qué puedo hacer? No hay salida. Al parecer, nuestra tumba está aquí."[18]

Los muertos y los moribundos eran un acontecimiento diario en los guetos y era inevitable que esto afectara a los niños.

Dawid Sierakowiak, 17 años, Lodz, Polonia:

23 de agosto de 1941

"Hoy me quedé anonadado al enterarme de la muerte de quien había sido nuestro vecino en el edificio, el Sr. Kamusiewicz. Creo que es la primera muerte que ocurre en el gueto que me produce una depresión tan profunda. Este hombre, un auténtico atleta antes de la guerra, murió de hambre. Su cuerpo de hierro no sufría de enfermedad alguna, pero se volvió más y más delgado, hasta que se durmió para no volver a despertar."[19]

La vida en el gueto se convirtió en una lucha constante por la supervivencia. La falta de mercaderías hizo que el dinero pronto careciese de significado. Las absurdas restricciones impuestas por los nazis dieron por resultado la creación de un mercado negro para todos los productos necesarios para la vida: alimentos, medicamentos y fuentes de energía para la calefacción.

Yitskhok Rudashevski, Vilna:

"Mi padre va de nuevo a trabajar en el depósito de municiones. Está lleno de gente y de humo. Como tantos otros, voy a buscar algo de leña. Rompemos puertas y pisos y nos llevamos la madera. Alguien trata de arrebatársela a otro; pelean por un trozo de madera: es el primer efecto de estas condiciones de vida en el ser humano. Las personas se vuelves mezquinas y crueles. [...] Muchas veces voy a trabajar con mi padre y camino por las calles de Vilna. El grupo de hombres va a los depósitos de municiones. [...] Por la tarde regreso con ellos al encierro del gueto."[20]

Preguntas para el debate

  • Eva, Dawid y Yitskhok describen diferentes aspectos de la vida en el gueto. ¿Qué imagen surge de estos extractos?

Para el docente: Cada niño percibe una faceta distinta de la nueva realidad. Eva señala los castigos desproporcionados que se aplicaban, incluso a los niños. Dawid habla del hambre con desesperación. La muerte de su vecino lo afectó profundamente y no duda que encontrará en el gueto su propia muerte. Yitskhok relata de qué manera consigue combustible mientras su padre trabaja en el depósito de municiones, y también hace referencia a las riñas y la crueldad crecientes, nacidas de la lucha por la supervivencia.

Esperanzas y sueños

A pesar de las durísimas penurias que debieron soportar los niños judíos, muchos de ellos abrigaron esperanzas y sueños para el futuro. Muchos de estos deseos fueron expresados en sus diarios, dibujos y poemas.

Avraham Koplowicz nació en Lodz en 1930. Vivió en dicha ciudad durante la guerra y fue deportado al campo de exterminio de Auschwitz, donde fue asesinado. Lo sobrevivió un cuaderno con dibujos y poesías.

Un sueño
Por Avraham Koplowicz

Cuando crezca y llegue a los 20 años,
Saldré a conocer el mágico mundo.
Lo haré sentado en un pájaro a motor,
Subiré y volaré alto hacia el espacio.

Podré flotar, surcar el aire, quedarme suspendido
Sobre el hermoso mundo lejano.
Me remontaré muy alto sobre los ríos y el océano.
Hacia el cielo ascenderé y alcanzaré mi plenitud,
Una nube, mi hermana; el viento, mi hermano. [...] [21]

En 1943, a la edad de 14 años, Rutka Laskier, una joven judía polaca de la ciudad de Bedzin, escribe su diario.
Aquí encontramos la vida cotidiana de una adolescente, las preocupaciones propias de su edad (sus amores, sus amigas) pero también el miedo a morir y las terribles condiciones de una vida durísima en el barrio judío de Bedzin bajo la ocupación nazi.
Rutka conocía perfectamente los horrores de las cámaras de gas y de los campos de concentración, en uno de los cuales murió apenas unos días antes del fin de la guerra.

Quisiera extender las alas y volar muy alto y muy lejos, Oir el silbido del viento y sentir su soplo en la cara, sentir la brisa. Desearía volar hasta llegar a lugares donde no hubiera guetos ni talleres, ni persecuciones de judíos. [22]

Preguntas para el debate

Durante la guerra, muchos niños expresaron sus esperanzas para el futuro.

  • Avraham y Rutka escribieron estos poemas mientras vivían en condiciones terribles en el gueto de Lodz y de Bendzin, respectivamente. Sin embargo, los textos muestran una realidad completamente diferente. ¿Cómo podemos explicarnos esto? ¿Qué papel desempeña la imaginación en la supervivencia?

Moshe Flinker, 16 años, Bélgica:

8 de diciembre de 1942

"En los últimos días, cada vez que mi madre planteaba el tema de mi futuro, mi reacción era reírme, pero cuando me quedé solo, comencé a meditar sobre el asunto. ¿Qué seré en mi vida adulta? Es evidente que la situación actual no durará para siempre, quizás uno o dos años más, y entonces, ¿qué pasará? Algún día tendré que ganarme la vida. [...] Después de mucho pensar, he decidido ser... estadista."[23]

Preguntas para el debate

  • ¿Qué revela este fragmento acerca de la actitud de Moshe ante la guerra?
  • ¿Qué influencia habrán tenido las circunstancias en la decisión de convertirse en estadista?

El 7 de abril de 1944, tras ser delatada a la Gestapo, la familia Flinker fue arrestada y finalmente enviada al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, donde Moshe y sus padres perecieron.

Eva Heyman, 13 años, Nagyvárad, Hungría:

30 de mayo de 1944

"[...] querido diario: No quiero morir, quiero vivir aunque yo sea la única persona que quede aquí. Esperaría el fin de la guerra en algún sótano, o en el tejado o en algún otro escondite. [...] con tal que no me mataran, que me dejasen vivir. [...] No puedo escribir más, querido diario, me saltan las lágrimas. Corro a ver a Mariska... [Fin del diario]"[24]

Eva fue apresada por los nazis junto con sus abuelos y enviada al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, donde fue asesinada. Tenía 13 años.


[1] Flinker, Moshe, Young Moshe’s Diary: The Spiritual Torment of a Jewish Boy in Nazi Europe (El diario del joven Moshe: El tormento espiritual de un joven judío en la Europa nazi), Yad Vashem, Jerusalén, 1965, pág. 19.
[2] Heyman, Eva, The Diary of Eva Heyman (El diario de Eva Heyman), Shapolsky Publishers, Nueva York 1988, págs. 23, 28.
[3] Heyman, pág. 57.
[4] Sierakowiak, pág.36.
[5] Rudashevski Yitskhok, The Diary of the Vilna Ghetto (El diario del gueto de Vilna), Ghetto Fighters House and Hakibutz Hameuchad Publishing House, 1973, pág. 25.
[6] Heyman, págs. 71-73.
[7] Flinker, pág.19.
[8] Morgenstern, Naomi, I Wanted to Fly Like a Butterfly (Quería volar como una mariposa), Yad Vashem, Jerusalén 1998, pág. 12.
[9] Sierakowiak, Dawid, The Diary of Dawid Sierakowiak: Five Notebooks from the Lodz Ghetto (El diario de Dawid Sierakowiak: Cinco cuadernos del gueto de Lodz), Nueva York: Oxford University Press, 1996, pág. 66.
[10]Sierakowiak, pág. 46.
[11] Rudashevski, págs. 30-31.
[12] Heyman, Eva, The Diary of Eva Heyman (El diario de Eva Heyman), Shapolsky Publishers, Nueva York 1988, pág. 68.
[13] Heyman, pág. 70.
[14] Heyman, págs. 82-83.
[15] Rudashevski, págs. 31-32.
[16] Flinker, págs. 58-59.
[17] Heyman, pág. 89.
[18] Sierakowiak, pág. 94.
[19] Sierakowiak, pág. 121.
[20] Rudashevski, págs. 34-35.
[21] Archivo de Yad Vashem O.48/47.B.1
[22] Rutka Laskier, El cuaderno de Rutka, pág. 43.
[23] Flinker, pág. 36.
[24] Heyman, pág. 104.