La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

Identidad judía frente al Holocausto

Shaní Luria y Yael Richler – Fridman


Publicado en: “Por el Sendero de la Memoria”, Yad Vashem, Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto, Número 2, Páginas 36-43, Marzo del 2009

El Holocausto sacudió las bases del mundo judío poniendo en prueba también la identidad judía. Judíos pertenecientes a diferentes comunidades, y de diferentes edades, se encontraron frente a situaciones desconocidas para ellos anteriormente, tuviendo que enfrentarlas y formar su identidad dentro de una realidad desconocida y caótica.
La ocupación educativa en la forma en que judíos de diferentes ámbitos, de diferentas regiones y edades se enfrentaron con su identidad, nos posibilitará rescatar de la narrativa histórica general los razgos de las caras de esos individuos, iluminando diferentes aspectos del enfrentamiento de la persona judía con las preguntas básicas de identidad y elección.
La ocupación de los judíos en la época del Holocausto acerca de las cuestiones y dilemas de la identidad judía, nos proporcionan un testimonio de activismo y elección, llegando ciertas veces a una dimensión de resistencia espiritual. Sobre el sentido de estas elecciones escribió Eliezer Shweid en su libro Lucha hasta el amanecer: « El que cuide su libertad moral, su honor humano y judío, encontrará sentido y determinación en su lucha. El que encuentre sentido en la lucha en su vida, la sobrellevará y vencerá, así viva o muera »[1].
En el período de la adolecencia, los alumnos también se encuentran en una etapa de cristalización de su identidad, por eso el quehacer educacional que acerque a los alumnos a los distintos aspectos de la identidad, con sus características y con las preguntas referentes a esa cristalización, pueden formar una base significativa dentro del marco de sus experiencias, tratando de formar una definición de su identidad y acercándolos al mundo de los judíos en la época del Holocausto.
La identida de los judíos, con sus componentes y sus diferentes aspectos, pasó una gran sacudida en el Holocausto. Los judíos tuvieron que adaptarse el cambio trágico de su situación y de su condición, tuviendo que enfrentarse también con la definición que los hace el origen de todo mal por ser judíos (también de los que no se definen como judíos), con las influencias legales, políticas y sociales que acontecieron con la subida de los Nazis al poder, comenzando un proceso hostil de depresión de la sociedad hasta desconectarlos del resto de la humanidad en los gueto, y llegando al punto máximo cuando se les borró la identidad humana personal en los campos. Los judíos que lograron esconderse en ésta época, también tuvieron un duro enfrentamiento en el total aislamiento, en la ocultación de su identidad y viviendo una identidad diferente.
La siguiente lección, se ocupará de las diferentes expresiones del cuestionamiento acerca de la identidad en la época del Holocausto y posteriormente a él.

Prólogo: ¿Qué delinea la identidad?

El concepto de identidad es abstracto y para definir una base de análisis con los alumnos por un lado, y acercarlos al tema, por otro, se puede comenzar la clase con las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo definiría su identidad?
  • ¿Qué motivos influyen en esta definición? (Es posible también especificar motivos que faciliten a los alumnos – nombre propio, apellido, escuela, grado, creencia, ideología, lugar de residencia, experiencias, etc.)
  • ¿Cuándo se hace significativa la definición de identidad?
  • ¿Qué aspectos de la identidad se acentuan en situaciones diferentes?
  • ¿La identidad se puede cambiar? ¿Cuándo?

Parte A: Identidad en Crisis – debate a través de fuentes

"En las vísperas de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad judía en Polonia era multifacética: había judíos ortodoxos piadosos y no piadosos, judíos que cuidaban las tradiciones de las festividades del calendario judío y que en la vida diaria no se diferenciaban de su medio ambiente, y judíos que se habían alejado de la religión y de la comunidad sin haberse cristianizado. Muchos partidos políticos se formaron, con diferentes características y orientación. Todos ellos formaban el "judaismo polaco"[2] . Esto reflejaba de alguna manera a todo el judaismo europeo.
El comienzo de la guerra y la conquista Nazi pusieron en peligro existencial a las diferentes identidaes judías.
Vacilaciones y cuestionamientos importantes acerca de la identidad judía, especialmente en una época de crisis tan dificil, se expresaban a través de párrafos de diarios en la época del Holocausto y en las memorias de los sobrevivientes. A continuación se presentarán fuentes que se ocupan del cuestionamiento de la identidad judía en diferentes épocas y situaciones (judíos en alemania, judíos en el gueto, saliendo del escondite, en los campos y después de la liberación). Leyendo estas fuentes, pongan atención en las siguientes preguntas (la reflección y la discusión sobre de las fuentes podrá hacerse en pleno o en pequeños grupos).

  • ¿Cómo define el autor del texto (o la persona de la cual se habla) su identidad?
  • Si no la define, ¿su identidad se refleja en la descripción de sus hechos y acciones?
  • ¿Cambió su identidad como consecuencia de la crisis? ¿En qué aspecto? (Preservar frente a cambiar).
  • ¿Frente a qué "grupos de referencia" define el autor su identidad?

La complejidad de la identidad del judío alemán es descripta por Gai Miron en su artículo en esta facsículo. En le artículo se acota un párrafo de las memorias de Asher Banari, nacido en 1911:

« A pesar de no haber tenido una cocina Kasher, mi madre no compraba carne de cerdo. Generalmente compraba carne en lo del carnicero judío, el señor Keizar, él tenía carne Kasher por supuesto […], mi madre le compraba al señor Keizar como principio básico, para apoyar al carnicero judío, pero si quería comprar una salchicha de calidad superior, la compraba en lo del carnicero cristiano y renunciaba a comer Kasher.
De una forma parecida actuaba mamá con la compra del pan: la mayor parte del pan se compraba en lo del panadero judío Leizer, pero los panecillos eran comprados en lo del panadero cristiano ».

Asher Banari, Zijronot shel jalutz meeretz ashkenaz. Kibutz Hazorea, 1966 p. 26

Otro ejemplo de las reflexiones acerca de la identidad, se puede encontrar en el texto de Erwin Landau, presidente de la comunidad judía de Bedoitch-Krone y activista en las asociaciones de combatientes alemanes, cuando describe sus sensaciones en el año 1933:

« En el departamento, mi esposa acomodó todo para el sábado, y como muchos otros judíos fuí a la sinagoga. Allí descubrí caras abatidas, con almas apenadas, pálidos y tenebrosos. Nunca habían orado judíos con tanto fervor como esa tarde en la que habían experimentado su ser judíos existencialmente […], cuando santifiqué el sábado, llegué al párrafo en el Kidush (bendición del vino) "porque nos escogió… de entre todos los pueblos", y ví a mis niños mirándome como colgándose de mis ojos que expresaban preguntas. Al verlos perdí mi inspiración, toda la santidad del día que había sentido se quebró en mi y me desplomé […] lloré amargamente y allí supe: esa era mi despedida al ser alemán, mi desconección interna de la patria que fué y no es más, instantaneamente sentí como si estuviese en un funeral. Enterré 43 años de mi vida […], no podía ser mas alemán […] ¿quién era entonces? A pesar de ser un judío observante, ya me había alejado bastante. Me transformé en una persona sin patria […], fuí a visitar las tumbas de mis padres y de mis antepasados y a través de mi espíritu conversé con ellos. Les devolví toda pizca de germanismo que recibí durante tres generaciones. Cada pizca que asimilé y cuidé. Grité dentro de las tumbas. ¡Se equivocaron! Yo también fuí engañado. Finalmente entendí que ya no soy mas alemán. Y ¿quiénes va a ser mis hijos? La pregunta quedó sin respuesta… las lápidas enmudecieron. Mi maestro tampoco me pudo contestar desde su tumba ».
Erwin Landau, Ezrajim al tnai. Jerusalén 1994 pp. 324-325

Revisando las memorias de los judíos de Alemania que aquí se adjuntan, se percibe la tensión entre el sentimiento de pertenencia al pueblo judío por un lado y a Alemania por el otro. La alienación del ambiente alemán refuerza el sentimiento de quiebra, profundiza la pregunta acerca de la identidad, y de ella, la pregunta sobre la identificación y la conección con la comunidad judía.
Los judíos de Europa Oriental también tuvieron que ocuparse de su identidad judía, cultural, y la referente a los diferentes movimientos, etc. durante la época del gueto.

Así describe Marek Edelman una asamblea que efectuó el Movimiento de Obreros Judíos del Bund en el gueto de Varsovia en enero de 1941:

Marek EdelmanMarek Edelman

« Se efectuó una asamblea central en recordación a Mendeli Mojer Sforim (uno de los grandes escritores en idish). Oficialmente se dijo que la asamblea fué organizada por el Departamento de Juventud, pero realmente fué organizada por nosotros. El programa contenía discursos, una recitación y un coro popular. Participaron 600 jóvenes. La asamblea de Mendeli pasó a ser una verdadera fiesta juvenil de Zukunft (Movimiento Juvenil del Bund). Por primera vez después de haber comenzado la guerra, se reunía un número tan grande de participantes. Nuevamente estábamos juntos (por lo menos dos horas) […]
En el transcurso del mes de abril de 1941 se llevaron a cabo encuentros de lectura en los patios. Los temas: los judíos en la Guerra Mundial, el problema de los judíos en Polonia, la literatura idish etc».

Marek Edelman, Hagueto halojem. (Editor: Daniel Baltman), Tel Aviv 2001 p.134

En su artículo en este fascículo, Ester Farbshtein muestra diferentes fuentes que describen las formas de enfrentar el cuestionamiento de la identidad judía, entre ellas lo que escribió Zelig Kalmanovich en el año 1942 en el gueto de Vilna:

« El hombre en el gueto puede imaginarse que le proponen una elección: puede despojarse de su "yo" judío, caido y abatido y vestirse con un "yo"del dueño del gueto. Aquí pregunto: ¿Qué elegiría? Si quisiese cambiar y ponerse la imagen del dueño, entonces supondríamos que no es judío. Contrariamente si elijiese libremente quedarse judío, pues él es judío… ser judío quiere decir de todas maneras pertenecer a una alta categoría. Los golpes y los castigos son pasajeros, los que se conmueven por la cabeza de un judío, tienen sus motivos, no es porque si, pero no pueden humillar a un judío, porque ser judío es parte de una unidad trilateral: Israel, la Torá y Dios ».
Zelig Kalmanovich, Ioman begueto Vilna. Tel Aviv, 1977 p. 105

De las memorias de Mark Dvorjedzky del gueto de Vilna:

« En la primera época del gueto se desarrolló una lucha cultural acerca del caracter y la escencia de las escuelas, acerca de los objetivos educativos, la lista de los maestros y los planes de estudio. Ésta era la lucha por el alto espíritu del niño en el gueto: cuáles son los objetivos nacionales y públicos que iluminarían la educación para sobrellevar la carga espiritual y salir a la libertad. En qué lugar se pondría en la escuela al hebreo y al idish, a la Tierra de Israel, a la Biblia, a las crónicas de Israel y a la historia mundial. ¿Qué épocas y heroes exigen una dedicación especial en la educación en el gueto? […], se decidió que el idioma de enseñanza sería el idish en todas las escuelas y en todos los grados. Pero se enseñaría el hebreo como una materia importante y la literatura hebrea, haciendo incapié en el gran valor que éstas tienen en la vida del pueblo y su cultura durante todas las generaciones. La historia judía es una materia central en las escuelas, paralelamente se enseñan las épocas paralelas en la historia mundial. La Biblia es una de las materias básicas en la organización de las escuelas […] ».
Mark Dvorjedzky, Ierushalaim deLita bemarí ubaShoá. Tel Aviv, 1951 pp.216-217

El rabino Oshri de Kovna relató en su libro "Preguntas y respuestas desde las profundidades" acerca de una familia asimilada que no conservaba las costumbres judías incluyendo el precepto de la circuncisión. Cuando salió un decreto de los alemanes diciendo que todos los judíos deben abandonar la ciudad y entrar en la zona del gueto, también esta familia estuvo obligada a pasar. Los alemanes asesinaron al padre de la familia y su mujer y sus hijos fueron encerrados dentro de las murallas del gueto. De acuerdo a la descripción de Oshri el destino de esta familia fué mas dificil porque ellos se preguntaban dos veces: ¿por qué nos pasa ésto a nosotros? Ellos se sentían como todos los gentiles, pero para los alemanes todo el que nació de padres judíos era judío, así se sintiese judío o no. El dificil destino causó que su hijo no circunciso comenzara a refleccionar: "Si con mi muerte no puedo separarme del destino del pueblo judío y mi destino sería como el destino de todos, ¿por qué ser diferentes a ellos en vida y no llevar el sello del pacto con Dios en mi carne?
Sus reflecciones lo hicieron llegar a una desición – hacerse la circuncisión como lo demanda la religión, siendo como uno mas del pueblo judío. (De acuerdo a A. Oshri, Sefer sheelot utshuvot mimaamakim. Edición del autor 1954-1975, parte A, nota 8).

Las acotaciones en este capítulo referidas al confrontamiento de los judíos en los guetos, muestran una variedad de lugares donde se produce el cuestionamiento acerca de la identidad, y a través de ella se acentúa la continuidad, la pertenencia a marcos que reflejan identidad social, política, nacional y religiosa, donde se puede reexaminar la identidad y su definición. Esta cuestión de continuidad frente al cambio puede originar debate.
Cuando tuvieron que mandar a sus niños al escondite, a un destino incierto, cambiando su identidad, muchos padres se plantearon las preguntas de la identidad futura de sus hijos.

Lucy Ravé, que nació en el año 1926 en la aldea de Pshmishlani en Polonia, cuenta en sus memorias sobre la despedida de su familia que se quedó en el gueto:

« Finalmente llegó el dificil momento de la despedida de mis queridos […], no tengo suficiente fuerza para describir la dificil y cruel despedida de mi familia y del gueto. Mi hermano me miró con los ojos llenos de ira y de envidia. En los ojos de mi hermano menor se reflejaba una profunda tristeza y una especie de desesperación. Sentí como si parte de mi corazón se partiera y quedara con ellos, especialmente con mi abuela […] Mamá salió para acompañarme fuera del gueto. Nevó fuertemenete y todo mi cuerpo temblaba por el frio y por el dolor de la despedida. Las últimas palabras que escuché de la boca de mi madre están grabadas en mi memoria y me acompañan toda mi vida: "Recuerda mi niña", dijo, "si sobrevives no vuelvas a vivir como judía […] Me separé de sus brazos con amor y con la cara llena de sus lágrimas y de las mías y salí al camino ».
Lucy Ravé, Iajolti lo lajzor. Tel Aviv 1993 pp. 40-41

Irit Kuper que nacó en el año 1929 en la ciudad de Minsk- Mazowitzky, describe en sus memorias el momento de separación de su madre en la primavera de 1942 cuando ella sale fuera del gueto para esconderse en lo de un campesino polaco.

« Todavía me acuerdo del día que salí con mi madre del gueto, cuando un gran letrero amenazante ondeaba en sus portones: "Todo el que traspasa el area del gueto morirá". Mi madre no le hizo caso, lo esquivó como un conejo corriendo entre los árboles del bosque. Todavía veo sus ojos negros ardiendo como el fuego y pidiéndome: "Ita, ¡no te vayas a cristianizar! ¡Nunca te olvides que eres judía! ».
Irit Kuper, El otam kfarim. Tel Aviv 1997 p. 171

Moshé Flinker, un joven que se escondió con su familia en Bélgica y escribió un diario en hebreo (ver artículo de Ester Farbshtein), expresa sus pensamientos, entre otros en un documento poético, un canto a la identidad judía, paráfrasis al versículo "Y hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, y al acostarte y cuando te levantes".

Moshé FlinkerMoshé Flinker

« Judío cuando te levantas, judío cuando te acuestas, judío en tus dificultades, judío en tu gozo, judío en tu expresión, judío en tu silencio, judío en tu bebida, judío en tu comida, judío en tu ocupación, judío en tu negocio, judío en tu estudio, judío en tus zapatos, judío en tu vestimenta, judío en tu odio, judío en tu amor, judío en tu Dios, judío en tu pueblo, judío en tu vida, judío en tu muerte, judío en el cielo, judío en la tierra, judío naciste y judío has de morir ».
Moshé Flinker, Hanaar Moshé – iomanó shel Moshé Flinker. Jerusalén, 1958 pp. 111-112

Sara Avinon fué escondida con identidad falsa como hija de una familia cristiana en Polonia. Su familia, que sobrevivió luchó por sacarla de las manos de la familia adoptiva cristiana. Entre ésta familia y la biológica se entabló una larga disputa legal. Después de finalizada la guerra, Sara continuó ocupandose de su identidad, y así relata en sus memorias:

« Me pregunté ¿quién soy verdaderamente? ¿Quién debía ser? ¿Sara? ¿Irena? ¿Marisha? ¿Qué es mas importante, la identidad con la cual nací o la que siento ahora? ¿Quiénes son mis verdaderos padres, los que me dieron vida y ya no están, o los que en su casa vivo hoy, me cuidan, se preocupan por mi y me educan? ¿A quién pertenezco? ¿O quizá no pertenezco a nadie? Las preguntas se precipitan en mi y yo las presiono para que desaparezcan. ¿Por qué tengo que vacilar si estoy aquí? No tengo otro mundo».
Najum Bogner, Bejasdei zarim. Jerusalén, 2001 p. 298

Las preguntas acerca de la dificultad de definir la identidad en el escondite, que contradecían a la educación que habían recibido los niños, mientras trataban de ocultar su mundo interno, y las consecuencias que esto tuvo despues de la guerra, se expone ampliamente en el artículo de Emuna Najmani Gafni en este fascículo.
En los testimonios de los campos, donde el proceso de deshumanización llegó a su punto culminante, también se recuerdan ocasionalmente momentos en los que surgían las preguntas acerca de la identidad.

Primo Levi, oriundo de Italia que fué expulsado a Auschwitz en el año 1944 quedándos allí once meses hasta su liberación por medio del Ejército Rojo narra:

Primo LeviPrimo Levi

« […] Entré al campo como no creyente y fuí liberado como no creyente y así viví hasta hoy. Vivencié en el campo la maldad aterrorizante que me aferró a mi secularidad. Esta experiencia me evitó y me evita hoy aferrarme a toda forma de vigila superior y de la justicia en el otro mundo […] Debo admitir que vivencié (solo un vez) la tentación de rendirme, de encontrar un refugio en la oración. Esto sucedió en octubre de 1944, en el único momento que distinguí el significado de la muerte que se acercaba: estaba parado desnudo y tenso entre mis compañeros desnudos también. En mis manos mi marca personal. Aguardaba mi turno para pasar con la multitud ante la comisión que decidiría con una sola mirada si iría directamente a la cámara de gas o alternativamente si estoy suficientemente fuerte para seguir trabajando. Inmediatamente sentí la necesidad de pedir ayuda y refugio, luego, a pesar del miedo, se acrecentó mi estupor: no se cambian las reglas del juego al final de la competencia o cuando la derrota está cercana. En esa situación, el rezo no solo carecería de sentido, (¿qué derechos podía darme? ¿y de quién?) y la deshonra de Dios, hecho impropio cargado con la enorme carga de la heregía, que solo la adopra el no creyente.
Rechacé la tentación, sabía que si sobrevivía debería avergonzarme por el rezo ».

Primo Levi, Hashokim ve hanitzolim. Tel Aviv 1992 p.112

Los hermanos Israel y naftali Lau, fueron expulsados juntos a campos de trabajo. Cuando Naftali entendió que iba a ser mandado a otro campo se dirigió a su hermano y le dijo:

Rav Israel LauRav Israel Lau

«Lulek, me están llevando. Espero, pero no estoy seguro, que nos volveremos a ver otra vez. Quizá suceda un milagro y quedarás en vida y todo esto se terminará alguna vez. Vine a decirte que hay un solo lugar en el mundo que se llama Eretz Israel (le Tierra de Israel). Dí "Eretz Israel" otra vez. Repite conmigo. Y yo, que no sabía ni una palabra en hebreo repetía esas dos palabras – Eretz Isarel – sin entender su significado. Naftalí me explicó: "Eretz Israel es la casa de los judíos. De allí fuimos hechados y allí debemos volver. Es el único lugar en el mundo donde no se matan judíos. Entonces, si quedas en vida, seguramente habrá aquellos que querrán llevarte con ellos a otros lugares porque tú eres un niño simpático. Sabe que tu no vas a ningún lugar. Recuerda lo que te he dicho, solo Eretz Israel. Allí tenemos un tío […] Nuestro tío en Eretz Israel seguramente querrá saber qué nos pasó. Cuando te salves y llegues a Eretz Isarael, dí tu nombre, que eres hijo del Rabino Lau de Piotrikov. Eso lo sabes, que busquen a tu tío de acuerdo a tu nombre. Él ya te encontrará. Adiós Lulek. Recuerda: Eretz Israel».
Israel Lau, Al tishlaj iadjá el hanaar. Tel Aviv, 2005 pp.61-62

En los campos también, en esos pocos momentos de exaltación en la imposible realidad existencial, surgía la pregunta acerca de la identidad. En estos lugares se refleja el sostén que daba la identidad anterior como fuente y ancla. A pesar de ésto, sucedió también que a pesar de la profunda ruptura en la que se encontraban los judíos en los campos, se producía un giro brusco en la definición de la indentidad.

Parte B: La cuestión de la identidad y su reflejo en obras después del Holocausto.

El enfrentamiento con la identidad judía caracteriza la historia judía moderna desde comienzos de la emancipación, recibiendo una enorme magnitud en la época del Holocausto. Este enfrentamiento sigue influyendo hasta nuestros días, y esta influencia se representa por medio de diferentes obras de arte en la época del Holocausto y subsiguientemente.
Observándolas y examinándolas traten de verificar qué preguntas que aparecen en los párrafos de los diarios y en las memorias que leyeron anteriormente, y qué ideas, consideraciones y pensamientos nuevos surgen de ellas.
(Las obras pueden ser encontradas también en el sitio de Yad Vashem)

Las obras

Dónde
Dan Paguís[3]

Me escondí en la habitación pero me olvidé donde.
No estoy en el ropero
y no atrás de la cortina
tampoco en la gran fortaleza entre las patas de la mesa.
El espejo está vacio de mí.
Por un momento me parece que estoy en la imagen sobre la pared.

Algún día, si vendrá alguien y me llamará
responderé: aquí estoy.

Dan Paguís, Kol Hashirim, jerusalén, 1991 p. 244


La pequeña niña del Holocausto
Halina Birenbaum[4]

Me veo siempre
Como una niña pequeña.
Siento a la niña que está en mí sin reparo
También en la ancianidad
La recuerdo, me identifico con su imagen
Todo el resto lo aparto, lo olvido
Qué grande que es en mí esa niña eterna
Que se niega a hundirse en la sombra de los años y los hechos
Que corre detrás mío por todo el camino
No me deja rejuvenecer, madurar
Se levanta nuevamente, siempre del pasado poderoso
Y del presente que está a su sombra – e impone
Su cuento no tiene final, su cuento no tiene final
No morirá nunca y no se desvanecerá en mí
La pequeña – gran niña
Del Holocausto.

Halina Birenbaum. Shirim lifnei umitoj hamabul. Tel Aviv 1990 p.95


Señales
Lea Navmatzel[5]

Lo que fué un gran signo de pregunta
Se convirtió en un signo de admiración
Y lo que fueron tres signos de admiración
Se convirtieron en una gran pregunta.

Son estas las estaciones del año
O acaso la diferencia
Entre el negro y lo cano.

Lea Navmatzel. Le mi sheasafti. Tel Aviv, 1998 p.38


La generación alarmada
Vladislav Shlanguel[6]

¿Es que crecerá una generación de personas asustadas
Que todo crujido los despertará en las noches
Susurros en las escaleras, un sonido extraño
Los empujará a las profundidades del pánico, del caos,
Personas que cerrarán las puertas con cerrojo
Preparados para saltar cuando alguien toque la manija.

Personas que no están seguras qué es una buena acción –
Y qué un pecado,
Personas con una sonrisa temerosa, desconfiada,
Personas que queman cartas-
Personas que eliminan direcciones-
Personas que no saben cantar-
Personas que buscan en cada viajero
La mirada de su hermano o hermana?

Vladislav Shlanguel. Asher karati lametim. Tel Aviv 1987 p.30


Shmuel Bak (nacido 1933)Shmuel Bak (nacido 1933)

Retrato de un hombre no identificado. Bruselas 1941Retrato de un hombre no identificado. Bruselas 1941

Zinovii Tolkatchev (1903-1977). Pequeño talit (manto de rezo). Campo de exterminio Majdenek 1944Zinovii Tolkatchev (1903-1977)
Pequeño talit (manto de rezo). Campo de exterminio Majdenek 1944

Retrato de un judío. 1985-1986Rayah Redlich (1946-2002)
Retrato de un judío. 1985-1986

Job. 1967Natan Rapoport (1911-1987)
Job. 1967

 

 

 

 

 

 

 

 



Examinando las diferentes fuentes de la época del Holocausto y posterior a ella, surge la pregunta con la cual se pude resumir la discusión:
¿Como consecuencia del Holocausto, la identidad judía cambió, tomo forma, se magnificó o se borró? ¿Se podría definir de otra menera el proceso que ella pasó?


[1] Eliezer Shbaid, Maavak ad hashajar. Tel Aviv 1990 p.15
[2] Del artículo de Emuna Najmani Gafni "Existencia, identidad e identificación" en este fascículo.
[3] Dan Paguís – poeta, sobreviviente del Holocausto, nacido en Rumania.
[4] Halina Birenbaum – sobreviviente del Holocausto, escritora, poeta y traductora, nacida en Polonia.
[5] Lea Navnazel – sobreviviente del Holocausto, nacida en Polonia. Siendo bebé fué escondida por un vecino gentil.
[6] Vladislav Shlanguel – poeta judío nacido en Polonia. Fué asesinado en el Holocausto.
[7] Shmuel Bak – pintor, sobreviviente del Holocausto, nacido en Vilna.
[8] Felix Nussbaum – pintor judío, nacido en Alemania. En la época del Holocausto se escondió en Bélgica pero fué atrapado y llevado a Auschwitz, allí fué asesinado.
[9] Zinovii Tolkatchev – pintor judío nacido en la Rusia Blanca. Fué pintor oficial del Ejército Rojo. Se acopló a las fuerzas soviéticas en Majdanek corto tiempo después de la liberación del campo (1944) y a las fuerzas liberadoras del campo de Auschwitz (1945). Lo que vió y escuchó lo dejó como testimonio en una serie de dibujos.
[10] Natan Rapoport – escultor, pintor y fotógrafo judío nacido en Polonia. Escapó a Rusia en la época de la guerra y así sobrevivió.
[11] Rayah Redlich – artista y escultora nacida en Israel.