La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

"Lloro por ellos" - Niños y jóvenes durante el Holocausto


Destinado a escuelas secundarias intermedias y superiores.


Inicio con lectura/proyección de Hojas de Testimonio

Propuesta
Antes del ingreso a la ceremonia:

  • Los alumnos prepararán una exposición de hojas de testimonio: sobre cartulinas se pegará de un lado una fotografía ampliada de la hoja de testimonio de un niño, y del otro se escribirán sus datos personales; las cartulinas se colgarán del techo. Los estudiantes aprenderán los nombres de dos o tres niños, y cuando ingresen a la ceremonia encenderán una vela en su recuerdo en el lugar destinado para ello. En las ceremonias en las que participen muchas clases, se pueden preparan varios salones de este tipo, uno para cada año o según alguna otra división acorde a la escuela.
  • En su lugar puede preparase una habitación oscura con velas. En la habitación se leerán los nombres de los niños, sus edades y lugar de origen. Los estudiantes deberán recordar dos o tres nombres y encender otras velas en su recuerdo.
    La preparación de una exposición es una buena manera de hacer participar a otros alumnos de la clase responsable de la ceremonia que no están interesados en participar en la lectura de los textos.

El jardín

Palabras: Pranta Bass, 12 años, del gueto Theresienstadt

Pequeño, pero lleno
de rosas, el jardín
va por el camino
niño pequeño
niño precioso
lindo como un pimpollo
cuando se abra el pimpollo
muerto estará
el niño pequeño[1].

Pranta Bass, dos años después fue asesinado en Auschwitz.


Debate Educativo:
El poema “Jardín” fue escrito por Pranta Bass en el gueto Theresienstadt cuando tenía doce años. En la hoja donde estaba el poema escrito a mano, había otros siete poemas. Pranta fue asesinado en Auschwitz en octubre de 1944, cuando tenía catorce años. Escogimos comenzar la ceremonia con este poema porque ubica, principalmente, al lector en la vida: en el jardín, con la descripción del niño en su vida y sus actos. Esta descripción resalta la muerte del niño y le da una mayor significación. El poema hace hincapié en una persona, un niño, y con esto despierta la identificación con las víctimas del Holocausto.

Propuestas:
Los estudiantes leerán el poema varias veces, al tiempo que el alumno que lee le dará diferentes interpretaciones con su manera de leer: lectura en voz alta, lectura silenciosa, lectura rápida (como si fuera bajo presión), lectura lenta, etc.
Hoy, día de recordación, resaltamos, como todos los días del año, el hecho de que las víctimas del Holocausto fueron personas que tenían cara, familia, amigos, vida y esperanzas. Eran seres vivos con identidad y no números como los veían los nazis. Cerca de un millón y medio, dentro de los seis millones de asesinados, eran niños, niños inocentes e impotentes que no alcanzaron a cumplir sus sueños de una vida maravillosa con esperanzas para el futuro. A ellos dedicamos esta ceremonia.

Proyección y lectura de las hojas de testimonio

Para agregar hojas de testimonio de niños pulse aquí.

Sugerencia para la lectura de las hojas de testimonio

  1. Los alumnos del público recibirán hojas de testimonio, se pondrán de pie y leerán lo escrito en éstas mientras llevan velas o las encienden. Durante la lectura de la hoja de testimonio se proyectará una imagen del niño asesinado. Al finalizar la lectura, el alumno dejará la hoja en un lugar especial, que será la exposición de hojas de testimonio. Los estudiantes deben recibir las hojas de testimonio con anticipación para que puedan practicar la lectura ya que allí hay nombres de personas y lugares a los que los estudiantes no están acostumbrados.
  2. Se proyectarán las hojas de testimonio una detrás de otra, y los estudiantes leerán algunas en voz alta mientras encienden una vela por cada uno de los niños.

Información general sobre las hojas de testimonio
Las hojas de testimonio, depositadas en Yad Vashem por los familiares o conocidos de los fallecidos, contienen sus datos biográficos, de sus familias, de sus vidas y de quienes los recuerdan. Las hojas de testimonio son una lápida simbólica para quienes no la tienen, y contienen también parte de la historia personal y comunitaria dentro de un marco histórico más amplio.
Hasta la fecha hay más de dos millones de hojas de testimonio en Yad Vashem. En junio de 2004, se subió a Internet un sitio con todas las hojas de testimonio en existencia y otras listas.

¿Cómo vivían los niños antes del Holocausto? ¿Qué les gustaba? ¿Qué soñaban? ¿Qué les ocurrió durante el Holocausto antes de ser asesinados? La mayoría no tuvo a nadie que recordase su historia o su nombre. Tres de ellos, por medio de sus diarios y memorias, serán la voz de los niños cuyas vidas y muertes sólo podemos imaginar.


La vida antes del Holocausto

Antes del Holocausto, los judíos vivían en diversos países y hablaban diferentes idiomas. Había laicos, sionistas, religiosos, ortodoxos, jasidim, reformistas, tradicionalistas y más. Eva, Moshé y Naftalí nos cuentan sobre la vida antes de la guerra.

Consideraciones históricas
En los años que precedieron al Holocausto la vida de los judíos era muy variada. En Europa vivían y actuaban judíos de diferentes enfoques y formas de vida: instituciones ortodoxas y seminarios de los “opositores” lituanos, sionistas y “Bundistas”, comunistas, ortodoxos, reformistas y asimilados. Estas contradicciones crearon un continuo movimiento espiritual y desarrollaron una rica vida cultural y creativa.
Conjuntamente con esta actividad judía interna, muchos judíos formaban parte de la vida cultural, social y política de los países en los que vivían, y obtuvieron grandes logros en el área de las ciencias, las artes, etc. Esta situación los ponía en una difícil situación en cuanto a su identidad y la relación con las sociedades circundantes.
Antes del Holocausto vivían en el continente europeo unos doce millones de judíos. La mayoría estaba organizada en comunidades. Las comunidades judías grandes se encontraban en el este de Europa, como por ejemplo Polonia, Rumania, Hungría y la Unión Soviética. También había grandes concentraciones de judíos en los países del centro y del oeste de Europa como Alemania y Francia. Parte de dichas comunidades poseían una herencia histórica de larga data y otras eran nuevas y estaban en proceso de formación.
Durante muchos años la ley talmúdica determinó la identidad del individuo. La conducta y forma de vida de los judíos estuvo dirigida por ella, y esta forma de vida se mantuvo durante generaciones. La identidad judía tradicionalista poseía características únicas en toda Europa. Los procesos de modernización que se dieron en Europa durante los siglos 18 y 19, trajeron aparejados cambios en el estatus social y en la identidad personal del judío europeo. Dichos procesos acercaron a los judíos a la cultura y la sociedad europea y fueron un desafío significativo para la comunidad. Los judíos escogieron distintos caminos para forjar su identidad personal, religiosa y nacional y creó un mundo diverso y efervescente. Un mundo que fue destruido durante el Holocausto.

Moshé Flinker nació en Holanda en el seno de una familia religiosa. Luego de comenzar la guerra todos huyeron hacia Bélgica. Moshé escribió un diario –en hebreo – y en sus páginas relató sobre lo que lo que aconteció a él y a su familia:

“Ya hace un tiempo que deseaba comenzar a escribir todas las noches lo que hacía durante el día, por distintas razones no lo hice hasta hoy. Esta noche comienzo mi relato [..]. Nací en la Haya, la ciudad de la reina en Holanda, ahí vivía en paz y tranquilidad, iba a la escuela inferior y luego comencé la escuela de comercio. En esa escuela estuve sólo dos años [..]" [2]

Moshé escribió en un hebreo rico, que utilizó para escribir, a pesar de que su idioma materno era el holandés.

Debate educativo
Se pueden analizar las razones de Moshé para escribir el diario:

  • ¿Qué significado tiene el diario para el niño que lo escribe?
  • ¿Los motivos que llevaron a Moshé a escribir un diario, fueron los mismos que los de otros jóvenes?

Para contribuir al debate se puede leer un párrafo del libro "El joven Moshé":

“Ando vagando todo el día, no tengo nada que hacer. Hace algunas semanas me inscribí en la biblioteca de hebreo e ídish. Leo muchos libros en hebreo, pero esto no llena mi alma. Me siento caer. Traté de estudiar la Biblia…pero no puedo unir mis pensamientos. Trataré de pedir prestada alguna Guemará. Y por esto de andar vagando, hice este cuaderno para anotar día a día lo que hice y lo que pensé y cosas así; de este modo podré hacer cada noche un balance de lo hecho durante todo el día, de qué me ocupé y qué fue de mí. Luego de esta introducción, comienzo mañana”.

Sugerencias:

  • Se presenta la sombra de un o una joven sentados al lado de una mesa escribiendo, y de trasfondo se escucha el testimonio de las primeras partes del diario.
  • En el escenario hay tres focos principales. En cada uno la escenografía representa el lugar de origen del joven: fotografías de la ciudad antes de la guerra, objetos domésticos, etc. El alumno que lee estará de pie al lado de la escenografía correspondiente al personaje y desde ahí leerá el párrafo correspondiente. A medida que se avance en la lectura, se irán sacando, uno a uno, objetos del decorado, y finalmente, durante el último testimonio o cuando se lea acerca del destino del niño y su familia, el lector estará de pie frente a un espacio vacío.

Otra opción es que en cada foco haya fotografías características de la zona, a medida que se avanza en la lectura de los testimonios, se cambiarán las fotografías por otras de la ocupación nazi y finalmente por fotografías de Auschwitz, donde fueron asesinados Moshé y Eva; en el lugar de Naftalí habrá fotografías de la posguerra.
También puede caracterizarse cada personaje con una prenda de vestir distintiva. Por ejemplo: el alumno que lea el texto de Moshé, usará un sombrero, que será pasado a quien lo siga en la lectura de sus textos.

Eva Haymann nació y vivió en la ciudad de Nagiward en Hungría. En su diario escribió:

“Cumplí 13 años, el día trece y el viernes nací… Recibí de mi abuelo discos para el gramófono…que los compró porque según él, con ellos aprenderé los textos franceses. Sé muy bien húngaro y alemán, el rumano lo olvidé y el francés estoy empezando a saberlo… hago mucho deporte, nado y patino, ando en bicicleta, hago gimnasia, practico gimnasia rítmica con Weiss Klary, pero no me gusta nada… y listo, ya escribí demasiado por un día. Seguramente también estás cansado, mi pequeño diario." [3]

Este párrafo del diario presenta al lector con la amplia riqueza cultural y personal de Eva, una niña de trece años con diversos y variados intereses. Se nota que quienes la rodean y los miembros de su familia, en este caso su abuelo, alientan a Eva a cultivarlos.

Importante: “el rumano lo olvidé”, cuenta. Eva sabe rumano porque la zona donde vive (Transilvania) había sido parte de Rumania y la población era principalmente rumana. A pesar de esto, los judíos de la zona se identificaban más con la cultura húngara y por eso Eva sabía rumano pero no lo usaba mucho. Sobre la tendencia cultural de los judíos de la zona hacia el oeste de Europa, es posible verlo también en el hecho de que Eva supiera alemán y de que la alentaran a estudiar francés.

Debate educativo

  • ¿Qué caracteriza a Eva?
  • ¿En su opinión, cómo se ve ella a sí misma?

Se pueden aprender más cosas sobre la vida de Eva leyendo otro párrafo de su diario:

“De la abuela Ratz recibí un abrigo primaveral marrón claro y un vestido tejido azul oscuro. De mi padre un par de zapatos negros de taco alto. Hasta ahora sólo usé zapatos de taco bajo…. De la abuela Luizia tres pijamas, una docena de pañuelos de colores y golosinas. De la tía Lily, la hermana de mi padre, una pequeña y linda cadena de oro, mi querido diario, en esa cadena llevaré de aquí en adelante la pequeña llave, con la que te cerraré, para que nunca nadie sepa mis secretos.” …la abuela dice, que Agy (mamá) no quiere a nadie, sólo al tío Bello – a mi tampoco. Pero yo no lo creo. Quizás cuando era pequeña no me quería, pero ahora sí. En especial desde que le prometí que seré corresponsal fotógrafa y me casaré con un inglés ario. El abuelo dice que cuando me case ya no habrá diferencias entre tener un marido judío o no.… pero yo no lo creo, porque siempre le irá bien a los arios." [4]

Sugerencias:

  • Se presenta la sombra de un o una joven sentados al lado de una mesa escribiendo, y de fondo se escucha el testimonio de las primeras partes del diario.
  • En el escenario hay tres focos principales. En cada uno la escenografía representa el lugar de origen del joven: fotografías de la ciudad antes de la guerra, cosas de la casa, etc. El alumno que lee estará de pie al lado de la escenografía correspondiente al personaje y leerá su escrito. A medida que se avance en la lectura, se irán sacando, una a una, cosas del decorado, y finalmente, durante el último testimonio o cuando se lea acerca del destino del niño y su familia, el lector estará de pie frente a un espacio vacío.

Otra opción es que en cada punto haya fotografías características de la zona, a medida que se avanza en la lectura de los testimonios, se cambiarán las fotografías por otras de la conquista nazi y finalmente por fotografías de Auschwitz, donde fueron asesinados Moshé y Eva; en el lugar de Naftalí habrá fotografías de posguerra.
También puede caracterizarse cada personaje con una prenda de vestir distintiva.

Naftalí Lavy (Lau) escribió después de la guerra un libro de memorias:

….”Papá era un estudioso, con un discurso apasionante, un escritor ingenioso con una estampa impresionante. Era alto, con un físico atlético, barba rubia oscura y prolija y ojos celestes amistosos…Cuando lo escuchaba hablar apasionadamente sobre los pioneros religiosos que querían ir a Israel y construir allí poblados, estaba seguro de que algún día nosotros también encontraríamos nuestro lugar en la tierra prometida. …..Los años de la infancia me traen recuerdos principalmente de juegos con amigos en el huerto que rodeaba nuestra casa. Los juguetes que tenía y la gran cantidad de árboles frutales atraían al jardín a los amigos que me visitaban frecuentemente”. [5]

En la descripción de Naftalí Lavy (Lau), la imagen del padre la crea la concepción del niño. Los recuerdos se centran en la vida familiar religiosa con una fuerte inclinación hacia Israel. Se debe prestar atención a que cuando el padre menciona a los pioneros religiosos, se refiere principalmente a los activistas de Agudat Israel (partido político religioso) con los que tenía trato social y político.

Debate educativo:
¿Cómo estaba compuesta la realidad de Naftalí, y qué influyó en el desarrollo de su personalidad?

Puede aportar para este debate la lectura de otros párrafos del libro:
“Nací en Cracovia, capital de Galitzia occidental, en 1926, en la casa de mi abuelo materno. Mi abuelo, el rabino Simja Frenkel Tehumim era bien conocido en la ciudad y en todo el país… Durante la Primera Guerra Mundial pandillas de ucranianos realizaron…. un pogromo contra los judíos de Lvov. La casa de mi abuelo se quemó y la familia huyó a Viena. La capital de Austria fue una fuente en la que papá enriqueció sus amplios conocimientos. Allí absorbió de la cultura del mundo y tomó contacto con rabinos, pensadores y grandes eminencias.
[ ..] El recuerdo más vívido de todos es la circuncisión de mi hermano Schmuel Itzjak, que nació en setiembre de 1929. Tenía un poco más de tres años y se suponía que no sería testigo de la ceremonia. A pesar de ello conseguí meterme entre las piernas de los invitados [...]. Miré al bebé de ojos azules y decidí llamarlo Milek [...]nadie dijo nada sobre mi iniciativa y así llamaron al niño, con el nombre Milek. Con este nombre lo llamamos hasta su último día, cuando fue llevado junto con papá a su último destino, Treblinka.
Los sionistas que traje a casa prometieron cumplir con la voluntad de mis padres, pero esto no evitó que me dieran más clases de Biblia y Mishná a cargo de uno de los estudiantes de la Yeshivá [escuela talmúdica superior] que mi padre fundó en la ciudad. Mis travesuras de joven y mi participación en los juegos de niño no disminuyeron la carga de estudios adicionales que cayeron sobre mí. De las muchas horas de estudio recibía compensación en las largas vacaciones de verano en los Montes Tatra. En dichas vacaciones descubrí una dimensión diferente en la personalidad de papá. Se sacaba su largo abrigo y andaba en camisa [...]"
[6]


Sobre la época de la guerra

La rutina de los niños fue cortada con la conquista alemana. Los alemanes tenían la intención de asesinar a todos los judíos que se encontraban bajo su dominio. Lo ocurrido con los judíos en general y con los niños en particular durante el Holocausto tuvo características diversas. En cada país, en cada zona, para cada franja de edad, las circunstancias y medidas antijudías fueron diferentes.

Moshé Flinker:

“El año en el que fui a la escuela hebrea se impusieron muchas prohibiciones a los judíos [...] Debimos entregar nuestras bicicletas a la policía. Desde entonces viajé en en tranvía a la escuela, pero uno o dos días antes de que terminasen las clases ese año, también se les prohibió a los judíos subirse al tranvía. Me vi obligado a ir caminando a la escuela y esto me llevaba como una hora y media. Sin embargo quería ir los últimos días a la escuela porque quería recibir mi informe y saber si había pasado al siguiente grado o no. Entonces pensaba que podría volver otra vez al escuela después de las vacaciones [...]". [7]

También del libro “El joven Moshé”:

“En La Haya había un joven, Iona Yart era su nombre [...] era un joven tan bueno, nunca había visto un joven tan bueno como él [...] Era muy estudioso. Era un excelente alumno en la escuela. Siempre tenía informes con nueves y ochos. Era muy agradable. En mis escritos sobre él escribiré también lo que escuché aquí, en Bruselas [...] que ese joven fue capturado cuando quiso cruzar la frontera holandesa – belga, fue atrapado con mucha gente. Y pasado un mes, sus padres recibieron la noticia de que su hijo había muerto. Cuando escuché esto, se me partió el corazón, no podía creer que un joven tan bueno, que parecía haber sido tocado por la Divinidad, hubiera sido asesinado por esos malvados." [8]

Ayer me dijo mi madre que fuera a lo del conserje y comprara sellos para ropa y si tenía, también para pan. Fui. Estaba contento. Hacía calor. El sol brillaba. Sentía la primavera llegar [...]. Cuando llegué a la casa llamé una, dos, tres veces [...] la puerta se abrió y apareció una mujer. Temblaba completamente. Le pregunté si no estaban las personas de la casa donde llamé y me respondió en francés que ayer habían venido a buscar a esas personas, en un auto. Al escuchar esto me estremecí. Ella me hizo temblar y me sentí como si estuviera frente al ángel de la muerte. Para estar seguro le pregunté quiénes eran las personas que vinieron a llevarse a esa familia, y la mujer me dijo: ‘los alemanes’". [9]

Sugerencias:
Se reproducirán escenas de diarios o recuerdos mediante pantomima (o sombras detrás de una cortina blanca) mientras se lee el testimonio.

Eva Heymann:

….” Al mediodía, camino a lo de mi abuela me crucé con los estrellados (que llevaban el distintivo amarillo con forma de estrella). Esa gente iba por la calle con la cabeza gacha… Lo vi en Pista Vadas. Él no me vio, por eso lo saludé yo. Sabía que no era de buena educación, que una joven saludase antes a un muchacho, pero no importaba, era lo mismo si una chica con estrella amarilla era educada o no. “No te enojes, dijo, pero no te vi. La estrella es más grande que tú”. – dijo sin reírse, sólo miró con una gran tristeza….
Dice ella, abuela, no le importa siquiera que mueras. Sólo que ella tiene 72 años y yo 13 y ahora, que Pista Vadas me habló con tanta ternura, simplemente no quiero morir!”

7 de abril de 1944
Hoy vinieron por mi bicicleta. Casi causo un gran problema, sabes, mi pequeño diario, en cuanto los policías entraron a casa, me asusté mucho. Sabía que los policías sólo traían problemas, a cualquier lugar que llegasen… y entonces, mi pequeño diario, me tiré al suelo y desde abajo abracé la rueda trasera de mi bicicleta y les grité un montón de cosas a los policías: “que se avergonzaran de llevarse la bicicleta de una niña! Que lo que hacían era un robo!” Un año y medio juntamos el dinero para comprarla [...] Un policía estaba muy enojado – y dijo: “es lo que faltaba, que una niña judía haga semejante comedia cuando le sacan la bicicleta. Ningún descendiente de judíos se merece tener una bicicleta. Ni siquiera pan se merecen los judíos, que no se lo terminen todo, que se lo dejen para las bocas de los soldados”. ¿Te puedes imaginar, mi pequeño diario, lo que sentí cuando me dijeron esto en la cara?

30 de mayo de 1944
Dos personas pueden llevar una mochila. No se puede poner nada más que una muda de ropa interior, pero no sábanas. Provisiones, según los rumores, se pueden llevar, pero ¿hay alguien que tenga algo para comer? [...] El silencio era tan grande que era posible escuchar el zumbido de una mosca." [10]

Debate educativo:
  • ¿Cómo influyeron los decretos antijudíos alemanes en la percepción de sí mismos y en los sentimientos de los judíos y su entorno? En este debate es posible centrarse en estas frases del diario:
    “Esa gente iba por la calle con la cabeza gacha …"
    "El no me vio [...] 'No te enojes, dijo, pero no te vi. La estrella es más grande que tú' - dijo sin reírse, sólo miró con una tristeza…"
    “Ni siquiera pan se merecen los judíos, que no se lo terminen todo, que se lo dejen para las bocas de los soldados”.
    "¿Te puedes imaginar, mi pequeño diario, lo que sentí cuando me dijeron esto en la cara?."
    [11]
  • ¿Por qué que Eva reaccionó tan duramente cuando le sacaron la bicicleta?
    En el debate se puede destacar el especial significado que tenía para Eva la bicicleta (“un año y medio juntamos el dinero para comprarla...”), la intromisión de los policías en el terreno privado y en el de la privacidad de Eva, la conducta de los policías, etc.

10 de mayo de 1944
“Mi pequeño diario, hace cinco días que estamos aquí, pero para mí, es como si hubieran pasado cinco años [...]. Primero, completaron la valla y nadie puede entrar o salir [...] todo está prohibido, pero lo peor es – que cualquier castigo es – la muerte. No hay nada escrito que dicho castigo sea también para los niños, pero me parece que también es para nosotros.
[...] A las nueve de la noche nos acostamos, mi pequeño diario, y de ahora en adelante todos tenemos que levantarnos a las 5 de la mañana. Esto también nos ordenaron los mismos gendarmes que nos sacaron todo. No tengo idea de qué pasará en el futuro. Estoy más segura que nunca: ahora todo es malo y debo reconocer que siempre es posible que sea peor…. Hasta aquí teníamos comida, ahora ya no habrá qué comer… ahora se llevaron la madera del sótano y ya no podremos calentar agua para bañarnos"
[12].

Las últimas palabras del diario de Eva son:

“Ahora veo, el gendarme amistoso le permitió entrar a Marishka. No puedo escribir más, mi pequeño diario, se me caen las lágrimas, corro hacia Marishka." [13]

Naftalí Lavy (Lau):

[...] "Los dos estábamos parados frente a frente. Yo, un joven de dieciséis años que sale solo a una vida que puede ser muy corta. En el mejor de los casos tendré que luchar solo por mi lugar en el mundo. Frente a mi está papá, un hombre de cincuenta años, líder público y con una rica experiencia de vida… pone una mano, la izquierda, sobre mi cabeza y como acostumbran los padres a bendecir a sus hijos la noche de Yom Kipur (el Día del Perdón), antes de Kol Nidrei [plegaria que da inicio a la ceremonia], bendice mi camino hacia lo desconocido.
Estaba demasiado confundido y emocionado como para entender todo lo que mi padre me dijo en ese momento inolvidable. Durante años volvieron a mi mente una y otra vez partes de esa conversación de dos horas en el pasillo al lado de la puerta de nuestra casa. Sobre el trágico fin de los judíos de Europa, leyó los versículos 6 y 7 del capítulo 16 de Jeremías: “Y morirán en esta tierra grandes y chicos: no se enterrarán, ni los plañirán, ni se arañarán, ni se mesarán por ellos Ni por ellos partirán pan por luto, para consolarlos de sus muertos; ni les darán á beber vaso de consolaciones por su padre ó por su madre."
[14]

Esta parte del testimonio es un punto muy importante para el joven Naftalí y su período de madurez. Naftalí reconoce que reconstruyó esta conversación y reflexionó sobre ella durante años.

Debate educativo:
¿Qué intentaba transmitirle y legarle el padre a su hijo en ese encuentro significativo?

Del libro “Am kelavi”:
“Esa misma noche íbamos a disfrutar de la última cena en casa… No faltaba nada del juego de cubiertos y toda la comida y el servicio estaban sobre la mesa. El menú era por demás escaso, lo que se acostumbraba en esos tiempos: papas y rodajas de pan. Eran más de las ocho de la noche, cuando de repente sentimos disparos de armas… vagaban por las calles del gueto y disparaban sin pensar para sembrar el terror entre los habitantes, mientras sus compañeros de unidad apretaban más y más el encierro sobre el gueto.
No recuerdo si alguno de los que estábamos alrededor de la mesa probó del plato que tenía delante…El Rabino Rafael, de cerca de setenta años, de los jasídim del Rabino de Kutzk, comenzó a llorar. Durante los últimos dos años fue un miembro más de nuestra familia y de él aprendí toda la Biblia y sabiduría que pude absorber… Siempre lo vi con una sonrisa en sus labios y nunca mostró su pésimo estado de ánimo, aunque estaba solo en el mundo y no tenía ningún medio de vida. En la cena de la última noche él también se quebró y su llanto amargo trajo consigo una reacción en cadena entre los demás que estaban alrededor de la mesa."
[15]

Palabras: Elena Sinkova

Escapar a otro lado,
vagar, hallar el camino
hacia mejor gente,
hacia aquellos que no matan.

Están aquí en mil corazones
una oración no se agota:
porque llegará el día, es el día de la esperanza -
la hora de la liberación y la bendición

Sinkova E, Aquí no hay mariposas. Dibujos y poemas de los niños del gueto Theresienstadt.


Antecedentes del poema:
Elena Sinkova tenía dieciséis años cuando fue llevada a Theresienstadt. Escribió el poema en lápiz sobre una hoja amarilla. Elena sobrevivió al Holocausto.
Escogimos este poema para esta etapa de la ceremonia dado que resalta de que modo las necesidades del individuo, sus voluntades y esperanzas reflejan muchas veces las esperanzas de todos, y de este modo representa, para nosotros, un puente entre el individuo particular y las víctimas del Holocausto.

Sugerencias:
Los alumnos leerán el poema varias veces, y el que lo lea le dará una interpretación distinta según lo haga: en voz alta, en voz baja, rápido como si se sintiera presionado, lentamente, etc.

La esperanza

La esperanza y la muerte se entrelazan muchas veces. Los niños cuentan acerca de sus esperanzas al borde del abismo:

Debate educativo:
Aquí nos vemos expuestos a las diferentes esperanzas que representan diversos grados de conciencia: personal, nacional y religiosa. El tema de la esperanza a fin de la ceremonia resalta la pérdida.

Eva Heymann:

…“Mi pequeño diario, no quiero morir, quiero vivir aunque de todo este entorno sólo yo pueda quedarme acá. Esperaría el fin de la guerra dentro de un sótano, o sobre un techo, o en alguna grieta escondida. Yo, mi pequeño diario, inclusive dejaría al mismo gendarme bizco que nos sacó la harina, que me besara, con tal de que no me mate, con tal de que me deje vivir!" [16]

Los padres de Eva lograron escapar a Suiza, pero Eva fue capturada y enviada junto con sus abuelos a Auschwitz, donde fue asesinada.

Párrafo de un poema escrito por una desconocida antes de su muerte en las cámaras de gas en Birkenau en 8 de marzo de 1944.

Nosotros los asesinados demandamos un juicio

Palabras: Anónimo

No se verán sobre nuestras tumbas lápidas de lujo
No habrá una flor ni un cedro
Tampoco ramos como señal de pena
No ángeles con la cabeza baja
No hay tributo, ni rumor desesperado
ni velas en el fuego eterno. [17]


Debate educativo
Aquí la ceremonia pasa al tema del asesinato, y nosotros queremos, mediante este poema, traer otra vez el tema de la pérdida del individuo, la personalidad y el duelo privado y personal. El objetivo de toda la ceremonia es resaltar el aspecto humano de la víctima.

Naftalí Lavy (Lau):

…” Y otra vez leyó (papá) de Jeremías. Esta vez el capítulo 31, versículo 17: “Sí, hay esperanza para tu futuro—oráculo del Señor—: los hijos regresarán a su patria.’[...] Si Dios quiere y salen con vida de este incendio, sabrán encontrar vuestra casa que no es ésta o cualquier otra sobre esta tierra enemiga y hostil. Vuestra casa estará en Israel, aunque haya que adquirirla con sufrimiento, será un sufrimiento de amor que también dará frutos”.
Las lágrimas nos impedían hablar…. Sólo quedaba el último abrazo, fuerte, tanto que casi no pudimos separarnos. Fue papá el que me empujó y me condujo hacia las escaleras [...]"
[18]

Naftalí Lavy (Lau) pudo sobrevivir, llegar a Israel y formar una familia. El llegó con su hermano Israel. Con el correr de los años Israel Lau se convirtió en el Rabino Principal del Estado de Israel.

Del libro “Am kelavi”:
"Tenía la esperanza de que por lo menos uno de sus hijos, que según su cálculo eran la 38 generación de la familia, continuara con la tradición y fuera ordenado rabino. “Cuida en especial a Lulek”, me pidió, como si fuera posible cumplir su designio. El creía que el joven Israel saldría indemne de este infierno y podría continuar la línea que estaba a punto de cortarse." [19]

Moshe Flinker:

…”Recé y sigo rezando con más fervor y más fe “'Mira nuestra miseria y Cúranos y nos curaremos”. Con esto se convirtió mi oración en testigo de lo que estaba ocurriendo. Y hoy, en relación a todo lo que escribí anteriormente, le pido a nuestro Señor, Dioos de Israel, con toda las fuerzas, que nos de su paz y nos libere: Por favor, Dioos, nuestro señor, bendice a Tu pueblo, Israel, en todo tiempo y a toda hora con Tu paz " [20]

Moshé y su familia fueron capturados en Bélgica y enviados a Auschwitz. Moshé fue asesinado.

Sugerencias:
En la lectura de los últimos textos de testimonios y sobre el destino de los niños y sus familias, es muy importante que el final no sea demasiado duro para no cargar los sentimientos. Precisamente las pequeñeces pueden resaltar más las pérdidas. Por ejemplo:

  • Mostrar la fotografía del niño y e ir desdibujándola hasta que desaparezca.
  • Sobre una transparencia o una fotografía proyectada de un niño – mostrar qué pasó con él y su familia mientras se escucha música suave.
  • Sobre el destino del niño mientras el alumno que representa su papel enciende una vela en su recuerdo o en el de su familia.

Del diario de Donia Rozen que tenía doce años cuando se escondió sola en un bosque luego del asesinato de su familia.
Donia se salvó y vino a vivir a Israel.

“No tengo palabras, pero debo escribir, debo. Pedirles quiero que no olviden a los muertos.
Les quiero suplicar y pedir con todo el alma que lleven a cabo su venganza. Pedirles quiero que nos recuerden – una lápida que llegue hasta el cielo, algo que lo vea todo el mundo – un monumento no de mármol ni de piedra, sino de buenas acciones, porque creo yo con toda mi fe, que sólo una lápida así es capaz de asegurarles a ustedes y a sus hijos un futuro mejor."
[21]


[1] De: Bess P., Aquí no hay mariposas. Dibujos y poemas de los niños del gueto Theresienstadt, legado y biblioteca obrera, a través del Museo Nacional Judío de Praga, 1990.
[2] De: Flinker M., El joven Moshe, Yad Vashem Jerusalén, 1979, pág. 11.
[3] De: Heymann E., Diario de Eva Haymann, Yad Vashem Jerusalén, 1964, pág.25.
[4] Idem., pág.21.
[5] De: Lau – Lavy N., Am Kelavi, Sifriat Maariv, Jerusalén, 1993, pág.34 – 39.
[6] Idem., págs. 34 – 39.
[7] De: Flinker M., El joven Moshé, Yad Vashem, Jerusalén, 1979, pág. 12.
[8] Idem., págs. 32 - 33.
[9] Idem., pág. 61.
[10] De: Heymann E., Diario de Eva Haymann, Yad Vashem, Jerusalén, 1964, pág. 59 – 60.
[11] Idem.
[12] Idem., pág. 73.
[13] Idem., pág. 83 – 84.
[14] De: Lau – Lavy N., Am Kelavi, pág. 84 – 85.
[15] Idem, págs. 84 – 85.
[16] De: Heymann E., Diario de Eva Haymann, Yad Vashem, Jerusalén, 1964, pág. 83 – 84.
[17] De: Rapoport S., (editora) Entre nuestro ayer y nuestro mañana, Selección de fuentes para las ceremonias de recuerdo del Holocausto, Yad Vashem, Jerusalén, 2000, pág. 93.
[18] De: Lau – Lavy N., Am Kelavi, pág. 84 – 85.
[19] Idem., pág. 84.
[20] De: Flinker M., El joven Moshé, Yad Vashem, Jerusalén, 1979, pág. 100.
[21] De: Rapoport S, (editora) Entre nuestro ayer y nuestro mañana, selección de fuentes para las ceremonias de recuerdo del Holocausto, Yad Vashem, Jerusalén, pág. 184.