La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

La voz de los sobrevivientes

Acto del Día de Recuerdo del Holocausto y del Heroísmo.

Limor Bar Ilan

Para colegios Secundarios, Ciclo Medio y Superior

Fundamentos

El Día de Conmemoración del Holocausto y del Heroísmo en el año 2010 tratará el tema: "La voz de los sobrevivientes". Los sobrevivientes del Holocausto llevaban y siguen llevando sobre sus hombros la carga de la memoria. Después del Holocausto, los sobrevivientes quisieron conmemorar a sus familiares y conocidos que murieron, y muchos de ellos sintieron la necesidad de hacer escuchar sus experiencias pasándolas como testimonio a las futuras generaciones.
La presencia de los sobrevivientes que fueron parte de las visiones y experimentaron los hechos en la sociedad israelí, le concede a la memoria una validez moral. Los sobrevivientes son la columna vertebral de la memoria y de la conmemoración del Holocausto en el Estado de Israel. Ellos fueron los primeros en documentar los años de horror, y ellos son los que continúan contando y documentando las memorias dolorosas, cumpliendo el precepto: "Recuerda"[1]. En sus últimas palabras y en sus escritos, los asesinados solían expresar su deseo: "No se olviden". El recuerdo judío, no es un mero recuerdo, sino un acto que traza un largo camino entre las generaciones, un precepto que ve a la conmemoración y a la memoria como continuadoras de la existencia. El hecho que el acto de recordar proviene de fuentes tan antiguas y tan arraigadas, muestra la necesidad básica humana de legar el pasado a las futures generaciones, especialmente cuando se habla de un pasado traumático. Además de producir catarsis personal, el hecho de la memoria contiene una esperanza para un futuro diferente. Así, a pesar que los que relataron su historia del Holocausto no lograron vivir en ese futuro deseado, hay en sus palabras una especie de testamento vivo que muestra el camino a las futuras generaciones.

En este acto, traeremos las palabras de los sobrevivientes durante el Holocausto y después de él. Por medio de esas palabras trataron de hacernos recordar, conmemorar y mostrarnos un camino para continuar la vida, la de ellos y la nuestra.

Para bajar "Izkor"/Un capítulo de Salmos/ "El male rajamim", apriete aquí.

Transcurso del acto

De la proclamación de los sobrevivientes [2]:

"…En la primavera de 1945 se callaron las voces y los horrores de la Segunda Guerra Mundial, y nosotros, los restos del judaísmo de Europa salimos de los Campos y de los Valles de la Muerte, uno de cada ciudad y dos de cada familia, golpeados y amargados, sin las comunidades y sin las casas, y sin un alma cercana que nos espere en el mundo… nosotros, la generación de los sobrevivientes del Holocaustonos somos cada vez menos. Dentro de unos pocos años no va a haber nadie en la tierra que pueda atestiguar: "Yo recuerdo lo que sucedió en el Holocausto", quedarán solo algunos recuerdos e investigaciones, fotografías y películas y los testimonios de los sobrevivientes. Entonces, el recuerdo del Holocausto va a pasar a ser de un destino sellado en nuestra carne y en nuestro espíritu, a una misión histórica que la humanidad y las generaciones venideras tendrán que llevar con responsabilidad, y a la que tendrán que llenar de contenido y escencia […] […] efectivamente, nosotros somos una comunidad pluralista y multifacética, y lo que tenemos en común y nos une es el querer entregar a las futuras generaciones lo que aprendimos en nuestras vidas antes que baje el telón y se vayan los últimos sobrevivientes".

A mis queridos muertos

Letra: Malka Rosental
Música: Dor Weksler

Mientras yo esté entre los vivos
Ustedes, mi hermano Kopale y mi madre Fany van a estar menos muertos.
Mientras mi nombre sea llevado por mis hijas y mis nietos,
Ustedes, amigos de la niñez
Laibush, Pola, Lucia y todo el resto,
Siguen " jugando" conmigo todos los juegos.
Nos repartimos las migajas,
Juntos entre las paredes jugamos con los asesinos a las escondidas.
Perdónenme mis queridos muertos.
Mientras yo esté entre los vivos,
Ustedes estarán menos muertos.

Desde los primeros días del Holocausto los judíos escribieron. Bajo peligro de vida, sin condiciones, bajo la sombra de la muerte que se acercaba, frente a un hambre extremo, bajo epidemias, pérdida y miedo, los judíos de toda Europa documentaban sus vidas, sabiendo que la mayoría no sobreviviría. En esa escritura había algo del precepto judío: "Recuerda", y también del precepto "Y le contarás a tu hijo". Para ellos fue un testamento en vida y una guía para las generaciones venideras, fue también un remedio para el alma y el cuidado de su humanidad.

En el año 1942 escribió en su diario Jaim Aharon Kaplan, educador y director de un colegio hebreo de Varsovia:

"Hay amigos que saben de este diario y me aconsejaron, por su desesperación, que deje de escribirlo. ¿Por qué? ¿Con qué necesidad? ¿Alcanzarás a publicarlo? ¿Lo que escribes llegará a los oídos de las generaciones futuras? ¿Cómo? ¿De qué forma? […] y a pesar de todo – no los escucho. Siento que seguir escribiendolo hasta el ultimo momento de mi posibilidad física y spiritual, es una misión histórica que no se debe ignorar. Mientras mis pensamientos estén despiertos y claros, mientras la fuerza para crear no se haya enmudecido, a pesar de no haber comido los últimos cinco días. Por eso, no me voy a callar en mi diario!"

La creación en la época del Holocausto fue un elemento importante en las tratativas de perpetuar sus historias, seguir creando, justamente bajo las dificultades y bajo el temor.
Abraham Sutzkever, nacido en Bielorrusia, vivió bajo el estado de ocupación en Vilna. Entre sus actividades en el gueto, Sutzkever enseñaba poesía y tomaba parte en la elección de materiales para las obras de teatro que se hacían en el gueto de Vilna. En sus memorias del gueto escibe:

"La vida cultural en el gueto de Vilna comenzó el día que entramos al gueto. Cierta vez pensé que para un condenado a muerte o para un expulsado, no hay ninguna razón para crear valores de arte. La vida me hizo saber que no es asi la cosa. El hombre que crea, viviendo en un hotel moderno o en un desierto de arena con coyotes, sentado como espectador pasivo o lleno de ansias frente a una puesta de sol en el mar, o frente a una fosa que el mismo cavó – el espíritu de la creación no lo deja".[3]

Bajo el domonio nazi escribió Sutzkever más de 80 poesías y poemas. Sus obras de ésta época tratan los temas diarios del gueto, parte de ellos fueron escritos para ocaciones de de eventos culturales en en el gueto.

Bajo tus blancas estrellas[4]

Letra:Yaakov Guilad
Música: Yehudit Ravitz
Canta: Yehudit Ravitz

Bajo el brillo de las estrellas del cielo
Pone sobre mí tu mano
Cada palabra mía es una lágrima-
Por favor recíbela en tu seno.

Tus estrellas proyectaran luz
En las profundidades de tu pupila
Pero ni una linea de luz queda
Para responderle a su regalo.

Sobre quién sino sobre ti
Mandaré esperanza
Mis días fueron devorados
Por el fuego de mi corazón.

Descansa en los sótanos el silencio,
La sangre del asesinato se infiltra.
A los techos de mi alma se escapa
Siguiendo la pista: ¿cómo? ¿hacia dónde?

Son llevadas con un lamento salvaje,
Callejuelas y subidas,
Y yo – una cuerda rota –
Te canto ésto:

Bajo el brillo de las estrellas del cielo
Pone sobre mí tu mano
Cada palabra mía es una lágrima-
Por favor recíbela en tu seno!

La documentación en la época del Holocausto es también personal. Muchos judíos escribieron las últimas cartas y testamentos en los que trataban de pasarles a sus hijos, si quedaran en vida, o a las generaciones futuras, la herencia del recuerdo, del amor y de la esperanza.

El 7 de Julio de 1944, bajo la sensación que no volvería a ver a su hija Dita de seis años, que fue escondida en lo de un amigo polaco, Sara Garlitz de Bendín escribió una última carta a su hija. Esa carta Dita la tendría que haber abierto cuando sea adulta. Los padres de Dita sobrevivieron la guerra y emigraron con su hija a Israel:

"Niña mía, amada y querida.
Cuando te dí a luz, no pensé que después de seis años y medio debería escribirte una carta con este contenido… me llevo yo tu imagen amada, así como eras en la casa, tu voz infantil, dulce, el aroma de tu cuerpo puro, el ritmo de tu respiración, tu sonrisa y tu llanto… me llevo conmigo el miedo terrible, abismal, que el corazón de tu madre no te pudo olvidar, ni un insatante… acuérdate de tus abuelos y abuelas, tus tíos y tías y de toda la familia. Guarda la memoria de todos, y por favor, no nos culpes. Y con respecto a mi, tu madre, perdóname, perdóname por haberte dado a luz, yo quise traerte al mundo en tu comunidad viviendo tu vida, y si las cosas no fueron así, no fué por nuestra culpa. Por eso yo te suplico querida mía, única mía, no nos culpes… quisiera que sepas algo más, que tu madre fue una persona entera a pesar de todas las humillaciones que recibimos de nuestros enemigos, y si tundra que morir, morirá sin condenar, sin llanto. Solo una sonrisa de desprecio hacia el verdugo se verá en sus labios.
Te acogo en mi corazón, te beso con pasión y te bendigo con toda la fuerza del corazón de una madre. Tu madre."

También los prisioneros del campo de Auschwitz se preocuparon por la memoria en las generaciones futuras:

…"Debemos relatar sobre nosotros… entonces, compañeros, escriban, anoten en una forma corta y filosa, corta – como los días que nos quedan por vivir, filosa como cuchillos dirigidos a nuestros corazones. Quedarán unas hojas para IWO, para el archivo del dolor judío, nuestros hermanos leerán lo que escribimos y ésto quedará vivo y libre, y quizá ellos aprenderán un poco que nosotros queremos nuestro destino: Sea tu deseo que las lágrimas lleguen a manos dignas de confianza y encuentren un reparo".

La arena recordará

Letra: Natán Yonatán
Música: Najum Heimán
Canta: Java Albershtein

La arena recordará las olas, pero no a la espuma.
Fuera de ellos, que pasaron con un viento de una noche tardía
De sus recuerdos no se borrarán jamás.

Todo volverá a las profundidades, fuera de la espuma blanca.
La flores se deterioraron. La amistad, el amor
La juventud que de repente se terminaron,
la juventud que de repente se terminaron.

Como él, también sobre la orilla de su corazón vibraba algo pálido
Y ellos esbozaron en la arena, cuando la luna pasa
Y alumbra de repente caras extrañas y una floja sonrisa.

Todo volverá a las profundidades…

Había allí caracoles vacíos que decían su lamento de mar
Y un cementerio en las colinas
Y dos que pasaron silenciosos
Entre la flor y las tumbas y el árbol.

Todo volverá a las profundidades…

Muchos de los sobrevivientes continuaron narrando sus historias después del Holocausto. Historias que fueron escritas y dichas con la sangre de sus corazones para pasar su patrimonio. Esa herencia es pasada a nosotros con el derecho de sus sufrimientos espirituales, que los sobrevivientes están preparados para narrar. En el hecho del testimonio, se abren el ellos heridas que pareciera ya estar curadas, y ésto lo hacen para entregarnos la memoria y la obligación de la vida.

Yitzjak Cohen, nacido en Salónica y sobreviviente del Holocausto de Auschwitz-Birkenau vuelve a narrar su historia para nosotros:

"Siento una obligación de contar mi historia personal, y por medio de ella la historia de la comunidad de Salónica, para que la generación joven sepa lo que pasó… mientras que nosotros, los sobrevivientes del Holocausto, estemos vivos, debemos contar la historia… yo espero que los jóvenes lean y estudien, sepan y recuerden. Veo que hoy hay una gran concientización sobre el tema del Holocausto, y ésto es muy importante, desde mi punto de vista. Espero que el amor al prójimo se haga más fuerte que el odio y las malas tendencias, y que esto se enseñe en todo el mundo. Yo, que fui el único que sobreviví de toda mi familia, no perdí la esperanza y el optimismo, y espero que la confianza en el hombre siga vigente".[5]

Canciones hasta aquí

Letra: Natán Yonatán
Música: Najum Heiman

Canciones hasta aquí, se nos dió una extension
Hasta que nuestro tiempo se pare
Hubo lluvias y luz
Qué más se puede querer
Qué más se puede querer
Más bellos que tú y yo
Más bellos que tú y yo
La tierra los tomó.

Canciones hasta aquí, minuto trás minuto
Cortos y amados y dolorosos
Pero el último
Final y largo, final y largo
El reloj de arena y el de sol, el sol y la arena
Llegó hasta la linea.

Canciones hasta aquí, a la altura de la cúspide
También el aire comienza a ser escazo
Pero a ustedes y a mi
Nos quedaron palabras, todavía nos quedaron palabras
Para recordar cómo éramos aquí
Cuando se cierre el jardín.

Canciones hasta aquí, el llanto y la risa
Las voces de la gente, estrellas del tiempo
El sol y el mar, el pan, el mundo, lo agrio y lo dulce
Y todo lo que fue va a ser dejado, y todo lo que fue va a ser dejado
Vivir dentro de la canción.

Shalom Ilti finaliza su libro Cruzar el río con las siguientes palabras:

"Miro hacia atrás y me cuesta creer – más de veinte años tratando de escribir, cientos de páginas. La primera página trataba sobre Balka, la perra judía, y fue escrita con un gran sentimiento, con un dedo en una vieja máquina de escribir. Parece que hoy estoy más reconciliado conmigo mismo, puedo aceptar la carga de los recuerdos como es, quizá gracias a esa escritura. A veces siento que cuanto más cerca estoy de finalizar la escritura, los recuerdos ocultos aquí, se disuelven en mi, se derriten después de haber cumplido su deber".[6]

Las palabras de los sobrevivientes que fueron traidas al acto, son parte de una acumulación enorme de memoria. Tenemos una obligación con todos aquellos que narraron y siguen narrandonos sus historias: el pasarlas a las generaciones venideras.

El testamento / Axelrod

En la Yeshiva Slobodka en el gueto de Lituania
Está sentado un hombre viejo y enlutado
Su rezo de confesión dirá en silencio
Escribirá el testamento de una generación despojada.

Cuando sean libres, judíos
cuéntenles a los hijos y a los hijos de ellos
sobre sufrimientos y padecimientos que nos llegaron
sobre asesinatos y el dolor que supimos […]

Se va el sol – nuestro testamento parpadea
En el corazón de los judíos, en los grandes y en los pequeños.
Con letras de oro – esta mano está escribiendo
La historia del gueto, su vida y sus cantos.[7]


[1] De la Exposición "Elegimos la vida – la contribución de los sobrevivientes del Holocausto al Estado de Israel"
[2] La proclamación de los sobrevivientes fue leída por Zvi Guil, sobreviviente del Holocausto, escritor y periodista, en el acto que selló la Conferencia Internacional sobre "El legado de los sobrevivientes del Holocausto – las influencias éticas y morales a la humanidad", como apelación a todo el mundo. El acto se llevó a cabo en El Valle de las Comunidades en Yad Vashem el 11 de abril 2002.
[3] Abraham Sutzkever, Gueto Vilna. Tel Aviv, 1947 pág. 84.
[4] Abraham Sutzkever, "Bajo tus blancas estrellas". Traducción Shlomo Tzuker, Kinus dumiot, Am Oved y Carmel Ed., Tel Aviv 2005, pág. 125.
[5] Del testimonio de Yitzjak Cohen sobre la vida después del Holocausto. De: Bishvil Hazikaron no. 33, Yad Vashem, Jerusalén 1999 págs. 59-62. Y de las Fuentes de información on line sobre el Holocausto.
[6] Rapoport Sfira (ed.) Bein tmolenu le-mojreinu, Yad Vashem, Jerusalén 2000 pág. 172.
[7] Shalom Ilti, Lajzot el ha-nahar. Yad Vashem, Jerusalén 1999 págs. 299-300.