La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

Sebastian Haffner frente a la Nazificación de la Sociedad Alemana

Por Mario Sinay[1]

 

Historia de un alemán – memorias 1914–1933

«Parecía como si el pueblo del Tercer Reich sabía tanto (por ejemplo, de la matanza de los ciudadanos alemanes del país) o tan poco (por ejemplo, con respecto a la matanza de los ciudadanos judíos del país). como quería saber.
Los que no sabían, tampoco querían saber, por razones obvias.
Pero el no querer saber significa siempre que se sabe lo suficiente para saber que no se quiere saber»
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J . P. STERN[2], Historiador Inglés y testigo presencial

Para tratar de comprender que condujo a la sociedad alemana a caer bajo las garras Nazis, hay que leer el excelente libro de Sebastian Haffner: "Historia de un alemán – memorias 1914–1933"[3], el cual nos ofrece una visión particular del tema.

La obra de Haffner, con su excelente estilo y humor junto a un alto grado de autocrítica, es imprescindible para comprender el complejo proceso que permitió la aparición y consolodación del movimiento Nazi en Alemania.

Es importante saber, que Sebastian Haffner, (1907 – 1999), nació en Berlin, donde estudió y se graduó en derecho. En 1938, auto considerándose una víctima aria del nazismo, emigró a Inglaterra, donde trabajó como reportero para el periódico The Observer. El libro lo escribió en 1939 y fue encontrado por su hijo después de su muerte. En 1954 regresó a Alemania hasta su muerte.

Su libro comienza con la siguiente descripción: “La historia que va a ser relatada, versa sobre una especie de duelo. Se trata del duelo entre dos contrincantes muy desiguales: Un estado tremendamente poderoso, fuerte y despiadado, frente a un individuo particular, pequeño, anónimo y desconocido.
El individuo está en todo momento a la defensiva. No pretende mas que salvaguardar su propia personalidad, su propia vida y su honor personal. Todo ello es atacado sin cesar por el Estado en el que vive.
Dicho Estado exige a este particular, bajo terribles amenazas, que renuncie a sus amigos, que abandone a su novia, que deje a un lado sus convicciones y acepte otras preestablecidas, que salude en forma distinta, que niegue su pasado y su propio yo, y en especial, que al hacer todo ello, muestre continuamente un entusiasmo y agradecimiento máximos”[4]
.

Haffner relata en su libro la situación de Alemania vencida después de la "gran Guerra" (La Primera Guerra Mundial), la humillación alemana en el Tratado de Versalles, la inestabilidad económica y la inflación galopeante de Alemania en los años ‘20, los intentos de "putsch" de Kapp y de Hitler, la guerra del Ruhr, el colapso económico inflacionista, la obsesión pasajera por el deporte, el liberalismo, "el control de divisas" que hizo imposible los viajes al extranjero y el "impuesto sobre el abandono del Reich" que hizo imposible la inmigración.

Hay particulares alusiones a los diversos dirigentes que intentaron navegar el naufragio aleman, entre ellos Hausser, Stresemann, Brunning, Hindenburg y por supuesto el propio Hitler.

El régimen de Brunning, que comenzó en la primavera de 1930, "fue una semidictadura ejercida en nombre de la democracia como defensa frente a una dictadura auténtica".
“Hacia falta un sentido de intuición para observar que en Alemania, los tontos y los malvados iban aumentando y tornándose en una amenaza”
[5] escribiria Haffner.

En Febrero de 1933 ardió el Reichstag en Berlin. Hitler pronunció sus grandiosas palabras:"si esto lo han hecho los comunistas, de lo cual no me cabe la menor duda, que dios se apiade de ellos".

Por la noche las brigadas antidisturbios ya andaba por todas partes sacando de la cama a sus víctimas, con destino al campo de concentración "Dachau": diputados y escritores de izquierda, médicos, funcionarios y abogados que gozaban de poca simpatía.

Al mismo tiempo se publicó la disposición de Hindenburg que anulaba la libertad de expresión y el secreto postal y telefónico de los ciudadanos y le otorgaba a la policía pleno derecho a efectuar registros domiciliarios, incautaciones y arrestos.

Haffner, pone especial énfasis en el terrible mes de Marzo de 1933, que trajo un colapso colectivo de la sociedad alemana y nefastas consecuencias que como resultado final, otorgaron el dominio nazi inexpugnable.

El nazismo trajo consigo un sistema de terror represivo, que fue justificado con la excusa de querer vengarse de las atrocidades revolucionarias precedentes del comunismo.

El sistema del terror consistía en un terror represivo, un control y una manipulación estatal fría, perfectamente calculada y totalmente respaldada por el ejercito y la policía. El Estado trataba a sus víctimas políticas como criminales, objeto de su desprecio y condenados a muerte de antemano. El terror del Estado era justificado bajo la apatía alemana alucida a "las tristes e inevitables circustancias inherentes a toda revolución".

Las últimas elecciones celebradas en la Alemania Nazi fueron el 5 de Marzo de 1933, donde solo le dieron a los nazis el cuarenta y cuatro por ciento de los votos. La mayoría seguía votando en su contra. Sin embargo, la derrota se celebró como una victoria, el terror fue reforzado y las fiestas y los desfiles también.

Una semana mas tarde, Hindenburg abolió los antiguos colores del Reich y la bandera con la cruz gamada se convirtió en la "insignia provisional del Reich". La gente comenzó a participar, primero solo por miedo. Luego, incorporaron el convencimiento político necesario. Este es el mecanismo racional y emocional básico del triunfo de la revolución nacionalsocialista.

Claro que tuvo que ocurrir algo mas para que este mecanismo fuese perfecto: la traición cobarde de los dirigentes de todos los partidos y organizaciones en quienes confió el cincuenta y seis por ciento de los alemanes que voto en contra de los nazis. La traición fue total, generalizada y sin excepciones, desde la izquierda hasta la derecha. El Tercer Reich nació a partir de esta traición, practicada por los adversarios políticos de Hitler, asi como de la sensación de impotencia, debilidad y repugnancia que aquello generó.

Durante el mes de Marzo de 1933, cientos de miles de personas se afiliaron de repente al partido nazi, tras haber estado en su contra hasta ese momento, siendo denominados "los caídos de marzo", víctimas de la desconfianza y el desprecio de los propios nazis.

Aun así, la motivación general siguio siendo el miedo. "golpear, para no pertenecer al grupo de los golpeados". También tuvo que ver una sensación de embriaguez algo difusa, la euforia de la unidad y el magnetismo ejercido por las masas, las banderas y los desfiles. En muchos casos influyeron ademas la sed de venganza frente a quienes les habían dejado en la estacada. Entre muchos intelectuales, hubo una creencia inocente, de que había llegado el momento de limpiar la imagen del partido nazi y hacer que tomara un nuevo rumbo afiliándose a él.

Por otra parte, muchos actuaron movidos logicamente por un vulgar y llano "dejarse arrastrar" y una mentalidad oportunista.

Por último, en el caso de los mas simples, de quienes tenían una capacidad de percepción mas primitiva y típica de las masas, la razón de cambio fue un proceso que solía acontecer en una mítica, cuando una tribu derrotada renegaba a su propio dios, para elegir como protector al dios de la tribu vencedora.

A Haffner no se le escapa que esta evolución, descripta como un proceso casi natural, forma parte del funcionamiento psicológico y sirve para explicar lo inexplicable.

Queda pendiente aclarar la ausencia absoluta de juicio crítico, orgullo, nobleza, convicciones firmes, seguridad en uno mismo y dignidad, capaz de ser movilizadas llegado el momento necesario. ¡Los alemanes carecieron de esta capacidad!

Fueron una nación poco fiable, sin núcleo. El mes de Marzo de 1933, fue prueba de ello. Alemania sufrió un ataque de nervios incontrolable, del que no se pudo superar. El resultado de esta crisis compartida por millones de personas fue una nación unida y dispuesta a todo que se convirtió en una pesadilla para el resto del mundo.

Este fue el proceso tal y como se percibe hoy de manera inconfundible, clara y distanciada al observarlo retrospectivamente. Pero aún cuando esto ocurría, es obvio que fue imposible que pasara inadvertido. La falta de reacción se otorga a la impotencia intelectual alemana y a una absoluta ausencia de juicio crítico.

Toda otra explicación es absurda e increíble y son tan solo torpes intentos de justificación, pero también eran desesperados y superficiales los argumentos de urgencia con las que la razón trataba de modificar esa sensación inconfundible del horror vivido día a día.

Pero la vida cotidiana continuaba su rumbo. Los adultos de la "Otra Alemania" relativizaban la situación, la desdramatizaban y trataban de ironizar ligeramente sobre el apasionamiento nazi dominante. Se trataba de "aguantar y dejar que pasara la tormenta".

Finalmente Hindenburg nombrará canciller a Hitler. Un terremoto acababa de comenzar en la vida de sesenta y seis millones de personas. Y los trágicos acontecimientos, recien estarían en sus comienzos...

Haffner relata los acontecimientos relacionados con “El boicot a los comercios judíos” el 1º de Abril de 1933, como un acontecimiento determinante que dejó una profunda huella en la sociedad tanto judía como alemana.

Seguidamente, Haffner relata como vivió el hundimiento de su antiguo y reputado tribunal cameral de Berlin y su jurisprudencia. Lo vio desvanecerse ante sus ojos, se fue descomponiendo y marchitando, sin que él pudiera hacer lo mas mínimo para evitarlo. Su única opción fue encogerse de hombros y aferrarse a la triste certeza de que para él, allí ya no tenía ningún futuro.

El mundo de Haffner iba desapareciendo, se hacía invisible día a día de forma evidente y en medio de un silencio absoluto.

Después fueron disueltos los partidos de todos los espectros políticos; primero los de izquierda y luego los de derecha. Las personas cuyos nombres eran conocidos por todos, comenzaron a desaparecer con rumbo a la emigración o a los campos de concentración. En el verano de 1933 los periódicos publicaron una lista compuesta por cuarenta científicos y literatos conocidos que habían sido declarados “traidores a la Nación”, expatriados y proscritos.

Lo más inquietante resultó la desaparición de un número de personas inofensivas, que formaban parte de la vida diaria: El locutor de radio, desapareció en un campo de concentración; los actores y actrices se esfumaron de la noche a la mañana. La famosa actriz Carola Neher se convirtió de repente en una traidora expatriada; el cadáver destrozado del adorado actor Hans Otto fue encontrado en el patio de un cuartel de la SS, (se dijo que tras ser detenido se había precipitado por la ventana de un cuarto piso “en un momento de descuido”); el humorista gráfico mas conocido de Berlin se suicidó; otros simplemente dejaron de estar presentes sin que se supiera si habían muerto, si estaban detenidos o si habían emigrado. Habían desaparecido[6] .

La quema de libros ocurrida en Mayo, fue noticia en los periódicos, pero lo verdaderamente palpable e inquietante fue que a partir de entonces los libros desaparecieron de las librerías y de las bibliotecas. Numerosos periódicos y revistas desaparecieron de los quioscos, pero mucho mas inquietante fue lo que ocurrió con los que permanecieron. Todos fueron manipulados. Algunos diarios de larga tradición democrática, promovidos por la intelectualidad, se convirtieron en órganos nazis de la noche a la mañana. “Con el tiempo fuimos acostumbáandonos[7] , agregaría Haffner.

“Todo el que se negaba a convertirse en nazi tenía ante si un panorama nefasto: una desolación desesperada y total; la obligación de aguantar insultos y humillaciones a diario sin posibilidad de defenderse; una sensación de desarriago total; un sufrimiento inútil. La única solución fue ignorar la realidad, desviar la mirada, taparse los oídos y aislarse, habíamos perdido el sentido de la realidad”[8].

En lo que a Haffner se refiere, de aquí en mas, "Alemania dejó de ser Alemania"[9]. Para él: "Ni Austria ni Checoslovaquia fueron los primeros territorios ocupados por los nazis, sino Alemania"[10].

Mas tarde Haffner fue citado a su "Formación Ideológica" en un campo de entrenamiento militar, del cual describe los acontecimientos: "En la medida en que aceptamos participar en aquel juego que nos habían impuesto, nos convertimos automaticamente, sino en nazis, al menos en material útil para los nazis. Y nosotros lo aceptamos"[11].

¿Qué fue lo que motivó a Haffner de ser parte de ello? El mas superficial de los motivos, fue su deseo de hacer el examen jurídico, del cual hacer parte de la "Formación ideológica" era parte inherente y obligatoria. En segundo plano, Haffner fue tomado totalmente por sorpresa y también fue motivado por la curiosidad y un último y extraño mecanismo muy alemán, basado en la ambición, de un afán de eficiencia abstracto, del empeño de hacer lo que te han encomendado lo mejor posible, "por muy absurdo, enigmático e incluso humillante que sea, hacerlo con tanta aplicación, objetividad y determinación como sea concebible; la absolutización de este empeño es un vicio alemán, que estos lo consideran una virtud, aunque contraiga una cobardía intelectual y moral"[12].

Y así, de ese modo, quiza aun en contra de su voluntad, se convirtió en un recluta apasionado, llevaba uniforme pardo y un brazalete con la cruz gramada, que se limita a "cumplir en silencio con su obligación" y por lo tanto, estaba exento de realizar cualquier esfuerzo intelectual o sentir una responsabilidad moral, donde no había que preguntarse a quién y en nombre de quién habría que disparar llegado el momento.

El último de los mecanismos empleados en el campamento durante la "Formación Ideológica" fue la trampa de la "Camaradería". "Los nazis han atragantado a los alemanes con el alcohol de la camaradería, cosa que ellos en parte deseaban, hasta el delirio. Han convertido a todos los alemanes en camaradas y los han aficionado a esa droga desde la edad mas temprana en las Juventudes Hitlerianas, las SA, el ejército del Reich en miles de campamentos y federaciones, extripándoles algo irremplazable, algo que no puede ser compensado con la felicidad propia de la camaradería"[13].

La camaradería es parte de la formacion militar y de la guerra. Hace soportar lo imposible, ayuda a resistir ante la muerte, la suciedad y la miseria; consuela y glorifica hasta convertise en un vicio. La camaradería corrompe y deprava al ser humano, lo inhabilita para llevar una vida propia, responsable y civilizada, podiendo alcanzar dimensiones deshumanizantes. La camaradería anula el sentido de responsabilidad propia, quien vive en un entorno de camaradería esta exento de toda preocupación existencial. Él hace lo que hagan los demás, no hay tiempo para reflexionar y no admite discusión. Sobre la base de camaradería no prospera la reflexión, sino el pensamiento colectivo.

Esta fue la base de la cobardía intelectual y la hipocresía colectiva de los alemanes, que banalizó todo pensamiento crítico. Ni siquiera el honor y la dignidad podían hacer frente a la corrosiva camaradería.

¿Qué debería responderle Haffner al juez que le preguntase: ¿Llevás un brazalete con la cruz gramada? ¿No quieres?. Bien, entonces ¿por qué la llevas? Haffner estimó que negarse hubiese significado una locura que podría haberlo conducido a un campo de concentración o probablemente habría muerto. Solo se limitó a creer que muchos (en privado) pensaban como él. Sin embargo, él estaba conciente que no son mas que excusas y que él mismo uso el brazalete. No había respuesta. Era mejor callar y humillar la mirada.

¿Logró Sebastian Haffner explicar el proceso de nazificación de la sociedad alemana? ¿Son estas explicaciones o justificaciones? ¿Fue la sociedad alemana víctima de la ideología nazi? ¿Cómo se convirtieron seres humanos comunes y corrientes en observadores pasivos y mas tarde en complices y en verdugos? ¿Cómo fue humanamente posible?

Haffner evita evocar otros temas ideológicos conflictivos, que seguramente influyeron en la sociedad alemana, en ese proceso de nazificación de las masas, como ser: el “Antisemitismo” inculcado en la cultura alemana durante siglos, el sentimiento interno de la “superioridad aria” eminente en la teoría racial y el afán alemán por los “Territorios Vitales” del este.

Asi mismo hubo otros dos factores económicos determinantes, especialmente vinculados con el tema judío: la arianización de los bienes judíos y la expulsión de los judíos de los servicios públicos por las leyes de Nurenberg en 1935.

El régimen nazi logró convertir en complices pasivos (y activos) a miles de profesionales: doctores, maestros, abogados, periodistas y funcionarios públicos y administrativos estatales, que fueron promocionados y tomaron los puestos de los judíos expulsados. Era obvio, que quien fue promocionado, no por sus virtudes y aptitudes profesionales, sino por haber puestos “vacantes” repentinamente, se convirtió, de alguna manera, en complice del régimen y regía sobre él un compromiso no formal y una deuda con el gobierno. Lo mismo ocurrió con los empresarios que se beneficiaron de la “arianización” de las empresas judías y las adquirieron por menos de un 10% de su valor real, de este modo vendieron su alma al diablo.

De la misma manera, el libro de Haffner no presenta temas conflictivos y otros argumentos mas amplios, dentro de la sociedad alemana, en el seno de un estado totalitario, como la falta de acción frente a la operación “Eutanasia” y la complicidad de los médicos y enfermeras alemanes en el asesinato sistemático de los discapacitados mentales en Alemania, la anexión de Austria y los Sudetes y los cuatro años de preparación de la industria bélica militar en Alemania.

Hay que recordar que Haffner no es historiador ni unvestigador de la Shoa. No se puede acusar a Haffner de estas ausencias, por dos motivos: El libro, (aunque fue escrito en 1939), se refiere solo a los años 1914-1933; y segundo, puesto que no cabe duda de que no se trata de un antisemita (su novia y sus mejores amigos eran judíos) ni de un simpatizante nazi, ya que Haffner optó por una postura anti-nazi, debiendo emigrar forzosamente a Inglaterra en 1938.

El misterio de cómo mas tarde, algunos seres humanos se convierten en los asesinos en masa de otros (hombres, mujeres y niños), es tan impenetrable que hace del tema algo terriblemente difícil de enfocar.

Haffner comenta acerca de un amigo suyo en la época de su juventud: “Mas tarde se convirtió en un funcionario militar de bastante rango y convicciones estrictamente apolíticas, ambicioso en su profesión y severo en el cumplimiento de sus obligaciones, que solo se ocupa del aspecto técnico de la conquista de paises extranjeros[14] .

El estudio de la historia es siempre el estudio de las acciones humanas y su espíritu, aún cuando ese espíritu haya sido subvertido y se haya convertido en algo inefablemente corrupto[15] .

Más aún, las señales de advertencia moral que el Holocausto plantea nos obligan a intentar entender cómo los seres humanos pueden llegar tan lejos.

Estimo que el enfoque particular de Sebastian Haffner, aun con todas sus ausencias, colabora en la comprensión de este terrible e inexplicable proceso y de ahí su valor.

Por supuesto, entendiendo que no es un texto de un historiador ni de un investigador, hay que confrontarlo, para tener una vision mas completa, con otros estudios y teorías expuestas, por ejemplo por el Profesor David Bankier[16], por la teoria de “La Banalidad del Mal” de Hana Arednt[17], por Antonio Fernandez Garcia[18], por George Mosse[19], por Ana Rubio[20], e incluso en la contraversia entre Daniel Goldhagen[21] y Christofer Browrning[22] en sus libros “Los verdugos voluntarios de Hitler” y “Ordinary Man” (tan mal traducido con el titulo “Aquellos hombres de traje gris”), respectivamente.

Se debe tratar de entender. Eso no significa aceptar, sentir empatía o perdonar. Más aún, es precisamente la obligación moral de rechazar y rebelarse ante dicha conducta que reafirma la obligación de comprender cómo fue posible.

Conclusiones Personales:

Hay que atribuir lo ocurrido en Alemania, en relación a la nazificación de la sociedad, a un "proceso paulativo" que no ocurrió de la noche a la mañana con múltiples factores, tomando como punto crucial, los acontecimientos sucedidos a lo largo del año 1933 en Alemania.

Es necesario, así mismo, aceptar y reconocer que no fue una reacción monolítica por parte de toda la sociedad alemana.

Es evidente reconocer que durante el nazismo, hubo oposición, aunque no haya cobrado forma activa de resistencia. El exilio y la resistencia fueron puramente testimoniales, en comparación con el conformismo al que se había entregado la nación entera.

El proceso alemán tiene que servir de "advertencia" a los peligros de la democracia (o la necesidad de defender la democracia), contra aquellos que apuntan a usar la democracia para destruirla y sustituirla por un régimen totalitario y/o autoritario.

Lo ocurrido en Alemania, es un símbolo de alarma ante el uso del terror, la propaganda ideológica, detenciones masivas y aniquilamiento físico de la oposición política e intelectual por parte de un Estado, que condujo a una catástrofe a nivel mundial.

Se dice que los alemanes han sido subyugados a la ideología nazi. Es una verdad a medias. Han sido objeto de un proceso que incluye una advertencia ante el fenómeno de la "Camaradería" y la "Obediencia Debida" como instrumentos que condujeron a Alemania, a la banalización del mal.

En Alemania de 1933 se creó una fuerte identidad de grupo a favor de la ideología nazi. Visto retrospectivamente, ¡Alemania de hoy no debe llevar en sus espalda la culpabilidad colectiva!, se acepte o no, desde el punto de vista moral y jurídico.
¡Solo tiene sobre sus hombros la responsabilidad histórica!

Nosotros tenemos hoy una misión esclarecedora y acusadora. Debemos buscar un sitio en nuestro interior para comprender y al mismo tiempo condenar. Un sitio para ambas, la Comprensión y la Condena.

La culpa la lleva la generación que se había servido de esa ideología, o la había contemplado, o que no la había obstaculizado en su labor, o que ni siquiera la había marginado después de la guerra, cuando podía haberlo hecho. "Es nuestro deber condenar la vergüenza eterna de aquella generación"[23].

El único antídoto contra la cobardía intelectual y la hipocresía es el pensamiento crítico que tiene que estar palpitante en el corazón de cada hombre humanista, ético y democrático.

Hay que hacer un llamado de atención a las naciones libres y democráticas, que practicaron el silencio frente a los acontecimientos dramáticos en Alemania en los años respectivos.

Es importante resaltar los valores básicos en los que queremos educar a las nuevas generaciones, para formar un mundo mejor: Solidaridad entre los seres humanos, respeto por la dignidad del hombre, respeto a la vida, el valor de la democracia, la tolerancia, la verdad y los derechos humanos.

Finalizó con una frase (que mas que una frase es una plegaria), atribuida al Profesor Yehuda Bauer[24] de Yad Vashem "Dios, que nunca vuelva a ser víctima, nunca perpetrador, pero menos aún, un observador pasivo".


[1] Director del Departamento de Habla Hispana en la Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto, Yad Vashem, Jerusalen, Israel.
[2] Stephane Bruchfeld y Paul Levine. "De esto contaréis a vuestros hijos…", Estocolmo,1998, pág. 71.
[3] Haffner, Sebastian. "Historia de un alemán – memorias 1914-1933", Edición Destino S.A. Barcelona, España. 2005.
[4] Ibid, pág. 11.
[5] Ibid, pág. 89.
[6] Ibid, págs. 208-211.
[7] Ibid, pág. 211.
[8] Ibid, pág. 215.
[9] Ibid, pág. 238.
[10] Ibid, pág. 241.
[11] Ibid, pág. 287.
[12] Ibid, pág. 288.
[13] Ibid, págs. 299-300.
[14] Ibid, pág. 126.
[15] Yad Vashem. “¿Cómo fue humanamente posible? ”. Jerusalén, 2009.
[16] David Bankier, “Los alemanes y el genocidio judío. Conciencia, memoria y represión”. En B.Gurevich, U. Escude. “El genocidio ante la historia y la naturaleza humana”, Buenos Aires, Universidad Torcuato Di Tella / GrupoEd. Latinoamericano, 1994.
[17] Hana Arendt. « La banalidad del mal ». 1963. en : Carmen Herrando, « Sobre la banalidad del mal, según Hannah Arendt ».
[18] Antonio Fernandez Garcia. « La controversia sobre los alemanes corrientes y el holocausto ». Cuaderno de Historia Contemporánea, número 20, 1998. Páginas 261-271.
[19] George L. Mosse. "La nacionalización de las masas – simbolismo político y movimientos de masa en Alemania desde las guerras Napoleónicas al Tercer Reich". Siglo XXI editores, Argentina, 2007.
[20] Ana Rubio. "Los nazis y el mal – la destruccion del ser humano". Ed. Niberta, Barcelona, 2009.
[21] Daniel Jonah Goldhagen. “Los verdugos voluntarios de Hitler- Los alemanes corrientes y el Holocausto”, Madrid, Taurus, 1997.
[22] Uh. R. Browning. “Ordinary Men: Reserve Police Battalion 101 and the Final Solution in Polania”. Nueva York, Harper Uollins, 1992.
[23] Bernhard Schlink. "El Lector". Editorial Anagrama, Barcelona, 2009. Pag 88.
[24] http://www.ushmm.org/research/library/faq/details.php?topic=06#quote_wiesel