La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

“Los ojos brillosos de Ruth Zuman”[1]

Paula Kantor, Jueves 30 de enero del 2014.


Ruth Zuman y Paula KantorRuth Zuman y Paula Kantor

La tenía que recibir del taxi. Había incertidumbre si el taxi la había buscado, si se había demorado y yo no entendía. Me dicen:"tenés que recibir a Ruth". "¿Y cómo es?" "Es... Petisita", me dicen.
Pero ella es mucho más que eso. Baja del taxi toda pituca. Los lentes de sol le cuelgan en el pecho y aunque no lo crean también le cuelga un celular. Lleva aros y collar de perlas. El cabello rubio, cortito y con pintitas.
Ella es Ruth Zuman, sobreviviente de la Shoá.
La acompaño al baño, le sirvo agua y vamos juntas al aula. Lo que más me gusta de los niños y de los ancianos es su caminar. Bien, bien despacio, lo que te obliga a bajar el ritmo y seguirlos a ellos.

Nació en Erzvilkas, un shtetl de Lituania, en 1934. Era un pueblito de rancheros rodeado de bosque. Su padre tenía una tienda que vendía indumentaria a los rancheros. Estaba en una buena posición y tenía buenos amigos fuera de la comunidad.
Los alemanes invadieron Lituania en 1941, para ese entonces Ruth tenía 7 años. Los judíos debieron ponerse la estrella amarilla en el pecho, abandonar sus hogares y pertenencias e instalarse en el gueto judío.
Una noche, cuando se acercaba Rosh Hashana, la esposa del jefe de policía se le acercó a Zarkin, padre de Ruth, y le dijo que se escapen del gueto, ya que iban a matar a todos los judíos.
Zarkin avisó a algunas personas, pero muy pocos le creyeron, por lo que corrió a refugiarse con su familia.
Efectivamente, dos días después, a los judíos del gueto se les obligó a caminar al bosque donde ya estaba cavado una fosa, desvestirse, y rápidamente fueron todos asesinados a tiros.
Ruth perdió a la mayor parte de su familia allí.
Pero los nazis sabían que no habían aniquilado a todos los judíos. Por lo que dieron orden a la policía lituana de encontrar a los que quedaban y asesinarlos.
La familia de Ruth estaba escondida en la casa de un policía, y ya ya no podían seguir allí, corrían peligro todos. Tenían un muy buen amigo, Sauson, que les había dicho que los recibiría con gusto pero sólo al cabo de unos días, cuando deje de tener trabajadores.
En la comunidad había un rabino, joven, con su esposa e hija. No conocían a nadie no judío y necesitaban esconderse, así que se dirigieron a la casa de Sauson. Esa misma noche la policía fue a esa casa, los descubrió y mató a los tres.
Al mismo tiempo, la familia de Zarkin también estaba llegando a lo de Sauson. Sin embargo, la esposa de éste corrió a avisarles que se vayan. Se internaron en lo profundo del bosque. Ruth tenía un hermanito pequeño, de casi tres años. La policía entró al bosque y pasó varias veces por su lado pero sin verlos, diciendo: “debemos encontrar a Zarkin”.
Cuenta Ruth que esa noche vivieron 7 milagros. 7 veces estuvieron a punto de encontrarlos. Y su hermanito de sólo tres años también comprendió la situación, en toda la noche no emitió un sonido.
Así fueron pasando de casa en casa, viviendo también en pozos dentro del bosque. Se enteraron de que los policías encontraron a un grupo de 8 personas escondidas. Entre ellos estaban sus tíos y parientes. Los llevaron a todos al hoyo, los obligaron a desvestirse (porque el policía se quedaba con sus ropas después) y los mataron. La tía de Ruth recibió un balazo en el oído, lo que la aturdió, pero no mató. Se despertó desnuda y empezó a caminar sin entender nada. Por suerte, una señora se apiadó de ella y la escondió en un canasto de papas. Sólo ella sabía que estaba ahí.
Los Zarkin, después de pasar por varias casas, llegaron al ranchero de los Rakevicious. Ellos eran un matrimonio con 4 hijos que ya estaban escondiendo a una tía de Ruth. Les armaron un escondite entre la paja. Durante el día debían permanecer recostados y por la noche sólo podían bajar. Pero no cuando había nieve, porque las huellas podían delatarlos.
Ruth y su familia permanecieron escondidos durante tres años y medio. "Soy muy petisa porque por tres años no vi la luz del sol" nos dijo Ruth.
Durante ese tiempo estos granjeros salvaron a muchas personas más. Empezó una noche, en el primer año, cuando la señora de la casa se sentía mal. Para curarla debieron ir a Kovno, la capital. Cuando volvieron de allí, contaron a la tía de Ruth que vieron al gueto judío. Ella recordó que tenia parientes allá por lo que les pidió si podían llevarles una carta la próxima vez que vayan. Lo hicieron y también les ofrecieron esconderlos, pero la familia de la tía dijo que estaban mas seguros en el gueto.
Sin embargo, varias personas aceptaron la oferta. Así, de a poco, cada día sacaban a algunas personas del gueto y hacían la larga caminata de casi 100 km que los llevaba al granjero. Buscaban que estos judíos tengan rasgos lituanos, piel blanca, pelo rubio y ojos claros. Una vez, la persona que sacaron era bien morena y de ojos oscuros, por lo que para disimularla le vendaron toda la cara.
Y así fueron salvando a más gente, creando más refugios en el techo de la casa y contactando familias que podían recibirlos.
Cerca del fin de la guerra, el ejército ruso se aproximaba. Al pueblito llegaron soldados alemanes. Ellos no se interesaban mucho por los judíos pero su estadía generó mucho miedo. Los Rakevicious construyeron un túnel que conectaba su casa con un río por si alguien debía escapar.
Muchas veces, los soldados alemanes buscaban casas en donde dormir. Los Rakevicious llamaban a los niños escondidos y los hacían pasar por sus hijos. Ellos se tapaban en la cama y les decían que estaban enfermos. Nadie quería quedarse en un lugar con riesgo de enfermarse. Y así se iban..
Hasta que un buen día el ejército rojo llegó. Los nazis fueron vencidos.
Pero la lucha no terminó ahí. Los judíos no tenían nada que festejar. La mayoría de su familia ya no estaba y no tenían lugar donde ir.
La familia Zarkin no quería quedarse en Lituania, ahora parte de la Unión Soviética, pero para salir se necesitaba un permiso especial. Consiguieron pasaportes polacos y vivieron un tiempo allí. Ruth y su hermano empezaron a ir a la escuela. Pero la vida tampoco era agradable allí, el antisemitismo seguía vigente.
Se fueron a Alemania a un campo de refugiados, donde había instituciones judías, culturales y una escuela de enseñanza ydish donde estudiaron Ruth y su hermanito. Zarkin tenía sus hermanos en México, años antes de la guerra se habían ido allí. El quería ir para allá pero no consiguieron los papeles, por lo que se instalaron en Chicago. Ruth conoció allí a su marido. El fue partisano durante la guerra en Polonia. Tuvieron dos hijos allá. Pero cuando visitaron México les gustó tanto el lugar que decidieron quedarse en DF y tuvieron dos hijos más.
Le preguntamos si contó su historia cuando terminó la guerra. Dijo que no, su esposo sí contaba todo pero ella en su adolescencia decidió taparlo y sus hijos recién de jóvenes la supieron. Esa día, el día que contó su experiencia, tuvo su primer ataque al corazón.
Vive en Israel hace un año y medio por razones de salud y también porque siempre fue su sueño estar acá.
Tiene 4 hijos, 11 nietos y 21 bisnietos. Y ellos son su venganza a los nazis y al régimen que los acompañó. Ellos son su prueba de que su deseo de aniquilar totalmente a un pueblo no se cumplió.

Ruth habló una hora entera y después media hora más entre preguntas y mostrando un power point que ella preparó. En todo ese tiempo no se sentó. Tomó mucha agua, las manos le temblaban un poco y los ojos se le empañaban cada tanto, pero no lloró.
La aplaudimos muchísimo. También nos sacamos fotos y la elogiamos.
El taxi ya estaba esperándola para la vuelta. Ella se tomó su tiempo para ir al baño y yo le sostuve el abrigo. Subimos las escaleras y llegando al auto me dice: "le decís que no voy a mi casa? Me junto a almorzar en un restaurante con mis amigas de México".
Quizás por eso estaba tan coqueta. De todas maneras lo que le resaltaban eran sus ojos celestes, llenos de brillo y emoción.


[1] Es posible que algunos nombres propios y de ciudades no estén escritos de manera correcta.