La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

Cuando consiga algo de pan te lo enviaré

Por Lital Beer y Miriam Moschytz [1]


En 1938 la familia Rapaport de Hanover, Alemania, fue deportada a Polonia, pero las autoridades polacas se negaron a permitirle la entrada y la envió de inmediato de regreso a Alemania. El padre, Moritz-Moshe fue encarcelado, y la madre Miriam cayó enferma y tuvo que ser hospitalizada. Cada día los niños visitaban a sus padres. Moritz-Moshe fue finalmente expulsado a Polonia y sus rastros se perdieron. Resi, una de las hijas fue enviada a Inglaterra con la esperanza que sus hermanos se le unirían en algún momento, pero el resto de la familia fue deportada a Riga, Letonia. En 1944 Paul, el hijo más joven fue enviado a Auschwitz. Miriam y los dos hijos restantes, Paula y Siegfried, fueron enviados al campo de concentración de Stutthof. Allí Siegfried fue separado de su madre y hermana, pero logró mantener el contacto con ellas a través de cartas. Una de esas cartas se conservó y se encuentra en el Archivo de Yad Vashem. Siegfried, de 11 años, escribió a su madre: “Querida mamá, ¿cómo estás? Recibí tus dos cartas. Estoy saludable. Seguramente no tienes más dolor de estómago. Mamá, creo que necesitas pan. Iré al Bloque 3. Tengo suficiente para mí, así que no te preocupes por mí […] Ojalá estemos todos juntos nuevamente. Cuando consiga algo de pan te lo enviaré, seguramente ya lo sabes, mamá.”

La caligrafía infantil en el ajado papel revela un niño sensible a la salud y a las necesidades de su madre, un muchachito que añora y también trata de reconfortar, y que en medio del horror de un campo de concentración asume el papel de sustentador y apoyo de su familia, maduro antes de tiempo.
Y así continúa escribiendo: “Mamá, mándame un poco de papel de escribir, que por eso no escribí. Nuestro bloque está por ser gaseado dentro de unos días, mamá, por ello tengo este papel. Todo está pegado aquí, así que robé este papel.”
La carta está escrita sobre una tira larga y estrecha de papel. Según su hermana Varda, Siegfried se estaba refiriendo a una próxima fumigación del bloque. El bloque estaba seguramente sellado o marcado con tiras de papel engomadas sobre las puertas y ventanas. Siegfried aprovechó la oportunidad para escribir algunas palabras a su madre.

La carta finaliza así: “Mamá, te beso, dale saludos a Paula. Pronto estaremos nuevamente cociendo patatas.”
Pero las esperanzas del niño nunca se vieron realizadas. Siegfried murió en 1945 durante una “marcha de la muerte”. Su madre murió de tifus dos semanas después de la liberación. Paula sobrevivió y entregó la carta a su hermana Varda, que la transfirió más tarde a Yad Vashem para su custodia.

Lital Beer encabeza la Sección de Extensión y Miriam Moschytz trabaja en el Departamento de Adquisiciones del Archivo.


[1] Publicado en Revista: Yad Vashem-Jerusalem, quarterly magazine, vol. 53, April 2009, Pág 12.