La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

El impacto del discurso en el totalitarismo nazi

Prof. David Bankier
Conferencia 28/06/2001


Análisis de la ausencia de discurso antisemita en los medios controlados por los nazis. Todo lo que se hace a los judíos en Alemania no aparece, pero si se ve lo que ocurre en el exterior.
Mi conferencia de hoy no se refiere al discurso nazi en general, sino al discurso nazi sobre la cuestión judía.Y comenzaré con algunos datos básicos que debemos conocer. Es interesante preguntarse cuánto tiempo se le dedicaba a la cuestión judía, o mejor dicho a la política antisemita del régimen nazi, en los noticiarios que se proyectaban en los cines de la Alemania nazi.
Sería lógico suponer que los nazis aprovecharían estos noticiarios para presentar su política hacia los judíos para los millones de alemanes que iban todas las semanas al cine. No obstante, lo sorprendente es que desde abril de 1933, que es el comienzo de una política antisemita con un boicot que los nazis le hacen a profesionales y a tiendas de judíos, hasta abril de 1945, no hay más de un minuto y medio de temática judía en los noticiarios. Ahora, ¿qué es lo que hay en ese minuto y medio? Hay el boicot como octavo item en el noticiario del 7 de abril de 1933 y luego un silencio absoluto hasta 1939. Todos conocemos que uno de los eventos más importantes en la historia de la política antisemita de los nazis es la proclamación de las leyes raciales, las así llamadas “leyes de Nuremberg”, el 15 de septiembre de 1935. ¿Cómo se presentó este hecho al público que asistía a los cines? La respuesta es que no se lo presentó. La promulgación de las leyes raciales de 1935 no aparece en ningún noticiario. Está demás decir que en los años siguientes, 1936 y 1937, no aparece en los noticiarios política antijudía de ningún tipo. No me extraña que nada de lo acontecido en el pogrom de noviembre de 1938 no se haya mostrado en los noticiarios, porque los nazis mismos se dieron cuenta de que este pogrom actuó como un bumerang, y que en lugar de crear apoyo a su política creó desagrado, ¿pero por qué no se presentan otras medidas que no fueron recibidas en forma negativa?

En 1939 estalla la guerra, y Polonia cae en tres semanas. Un año más tarde se comienza con la “ghettoización” de los judíos y se crea el ghetto de Varsovia. ¿Cuánto de lo que ocurre con el judaísmo polaco es presentado al público en Alemania? Yo calculo que entre 1939 y 1940 hay alrededor de unos 40 segundos que abordan la cuestión judía en los distintos noticiarios. ¿Qué se ve en esos 40 segundos? Se ven algunas tomas de Varsovia, algunas tomas de judíos limpiando escombros debido a los bombardeos en Varsovia, una toma de unos tres segundos del muro del ghetto de Cracovia, y eso es todo. En 1941, cuando comienza la campaña contra la Unión Soviética y también comienza el asesinato sistemático de los judíos, ¿cuánto de política antisemita en los territorios conquistados de la URSS aparece en los noticiarios? No más de unos treinta segundos. Estos incluyen algunas tomas de arresto de judíos en Lemberg, acusados de haber colaborado con el servicio de inteligencia soviético en atrocidades contra la población ucraniana local, el incendio de la sinagoga en Riga y judío s trabajando en la limpieza de escombros en ciudades bombardeadas en el Báltico, y eso es todo. Y desde 1941 hasta 1945, cuando se lleva a cabo la gran destrucción del judaísmo europeo, nada de ello es proyectado en ningún noticiario alemán. ¿Son los noticiarios una excepción? Veamos cómo se presenta la política antisemita en otro medio de comunicación, la prensa. Si revisamos la prensa a partir de la Noche de los Cristales, desde noviembre de 1938 hasta 1945, acerca de la política antisemita de los nazis, ¿qué es lo que encontramos?

Lo que se imprime es que un judío fue arrestado por estar involucrado en el mercado negro. Después de algunos meses puede aparecer que otro judío fue arrestado por haber ocultado comestibles dentro de un sótano. O que un tercer judío fue detenido por haber cambiado sus documentos de identidad, para probar que no era un judío completo sino medio judío, según sus orígenes, y por lo tanto lograr eximirse de la deportación al este. Eso es todo lo que hay. Y si uno se pregunta cuántas veces se nombra en la prensa el hecho de que desde octubre de 1941 se deporta a los judíos de Alemania, la respuesta a esto es categórica: ninguna vez. ¿Qué es lo que sí se menciona de la política antisemita? ¿qué es lo que sí se nombra? Lo que se menciona es que en Rumania se han impuesto leyes antisemitas, y que en Bulgaria se han impuesto restricciones a los judíos, y que en Vichy empezaron a deportar judíos, etc. Todo lo que se les hace a los judíos en otros lugares aparece en la prensa, pero nunca lo que se hace con ellos en Alemania. Revisar la prensa colaboracionista fuera de Alemania conduce a la misma conclusión. Por ejemplo, revisar los noticiarios de la Francia ocupada desde 1940 hasta 1944. Si uno se pregunta cuántas veces aparece en los noticiarios de Vichy lo que está sucediendo con los judíos franceses, qué se dice del hecho de que en julio de 1942 son detenidos más de 10.000 judíos, se los envía a Drancy y de ahí a Auschwitz, de que en el verano de 1942 se impone a los judíos el parche amarillo, la estrella de David, la respuesta a estas preguntas es que nunca se dice nada. Y si se toma la prensa francesa colaboracionista, que era antisemita antes de la guerra y ahora recibe todo el subsidio de los alemanes, no existen rastros de la deportación de los judíos de Francia en 1942. Como si no hubiera existido. Si uno hace el mismo ejercicio en Checoslovaquia, donde la primera deportación de judíos se produce en octubre de 1939, después de haber estallado la guerra, la respuesta es la misma. Nada.

Sin embargo, mientras la prensa francesa ocultaba lo que sucedía en Francia publicitaba lo que pasaba en Noruega, Hungría, Bulgaria y Rumania; es decir, tenía un comportamiento similar al de la prensa alemana. O sea que en el discurso oficial de los nazis, tanto en la prensa como en los noticiarios cinematográficos, dirigido tanto a su propia población como a la de los países bajo ocupación o colaborando con ellos, se oculta todo lo que se refiere a su política antisemita y se escribe lo que otros hacen. La prensa colaboracionista noruega le va a decir a los ciudadanos de su país que han sido deportados judíos en París, pero no que se está deportando a los judíos de Noruega. La prensa colaboracionista de Bélgica u Holanda les va a contar a sus lectores lo que se está haciendo con los judíos de Bulgaria o Grecia, pero nunca lo que se está haciendo con los judíos belgas u holandeses.

Pasemos ahora a películas hechas por los nazis. ¿Cuánto de lo que es filmado por el ministerio de propaganda, o por las compañías de propaganda del ejército en la Europa ocupada, se hacen llegar al público? Sabemos que filmaron. Lo sabemos por fotos tomadas por los mismos alemanes, en las que se ven equipos de filmación nazis, se los ve con cámaras de filmación, en las fotos de ejecuciones de judíos, por ejemplo. También por fuentes judías sabemos que filmaron. Una de esas fuentes es el diario del presidente del Consejo de la comunidad judía de Varsovia, Cherniakow, que anota que desde mayo de 1942 a junio de 1942, circuló por el ghetto un equipo de filmación alemán, y que se los obligó, en las sesiones del Consejo, a posar para ser filmados. Y que luego este equipo de filmación registró distintas secuencias fílmicas en otros sitios: en el mikveh, en una escuela, en el cementerio, etc. De este filme hecho por los alemanes de mayo a junio de 1942 nunca se hizo una película que haya sido proyectada para el público. Y lo que tenemos es alrededor de ochenta minutos de materia prima sin que se haya hecho nunca una edición de este material para presentar al público en general. En 1944, debido a la visita de la Cruz Roja a Teresienstadt, también se preparó un filme sobre la vida de los judíos en este ghetto, para engañar al mundo mostrando qué bien vivían los judíos. Este material tampoco fue nunca proyectado al público. Ahora, resumiendo toda esta información, uno tiene que preguntarse: ¿Por qué los nazis hacían esto? ¿Por qué juntaban material fílmico y no lo presentaban a su público? ¿Por qué no presentaban en los noticiarios noticias concretas de lo que se estaba haciendo con los judíos? ¿Por qué en la prensa no se hacía oficial esta política antisemita?

Creo que hay tres razones. En primer lugar, para mantener en el engaño a las víctimas. No iban a publicar en los diarios de Bulgaria, Rumania, Hungría, Francia o Grecia que había un programa de destrucción de los judíos. En segundo lugar, para no darle munición a la propaganda antinazi de los aliados. Para que los ingleses y los americanos no trataran de influir sobre los países neutrales mostrando que los nazis estaban conduciendo un programa genocida. Y finalmente, probablemente los nazis mismos y sus colaboradores en los países conquistados, no sabían en qué medida podían contar con el apoyo incondicional de la población general, aún de los propios alemanes, en la política genocida. Sabían que la política antisemita podía contar con el apoyo de la gran mayoría de la población de Europa y de Alemania, pero hasta el límite del exterminio. Sabían que la mayoría no se iba a oponer a la apropiación de bienes judíos, que no se iba a oponer a la deportación de judíos, menos aún a la legislación antisemita. Pero,¿cuántos iban a estar dispuestos a participar activamente, conscientemente, en un programa genocida? No es parte de la conducta normal de una persona, aún de aquel que se aprovecha de la desgracia ajena, ser cómplice de un acto genocida. Aunque una conducta normal para una persona sea callarse la boca cuando otro comete el genocidio. Eso lo dice expresamente Himmler en un discurso, en octubre de 1943, cuando declara que toda esa campaña de exterminio de los judíos es una página gloriosa en la historia alemana, que no escriben y nunca van a poder escribir, y que todo lo que están haciendo se lo llevarán a la tumba.